viernes, 21 de diciembre de 2018

¿Sabes cuánto caminó María para visitar a Isabel?




Si alguna vez has hecho una romería a pie, te haces una idea del sacrificio que implica esa caminata. Ahora, ¿ya te imaginaste a María visitando a santa Isabel, embarazada? Nuestra Señora no era vecina de su prima. Para llegar hasta allá requirió una gran caminata.

María vivía en Nazaret, que queda más al norte de Israel. Isabel era del área central del país, de las montañas de Judá.


Los estudiosos creen que la ciudad en que ella vivía sería Ain Karin, per no hay en los Evangelios una especificación exacta. La distancia entre estas regiones es de 100 a 150 kilómetros dependiendo del camino que se recorre.

Para cruzar de una región a otra, se necesitan 32 horas ininterrumpidas de caminata. Claro, María no hizo todo el trayecto sin parar, ni se sabe si ella usó alguna forma de transporte. Pero, sólo de imaginar que ella traía a Jesús en su vientre, nos damos cuenta de que no fue fácil.

Pero ¿qué llevó a María a caminar tanto? Después del anuncio del ángel Gabriel, la Virgen María partió para casa de Isabel con el propósito de cuidar de su prima, que ya era de edad avanzada.

Ella atendió el mensaje del ángel que dijo: “Mira, también Isabel, tu pariente, ha concebido un hijo en su vejez” (Lc 1,36).

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Y ¿qué aprendemos con todo esto? En este contexto podemos entender cómo Ella está siempre dispuesta a servir con alegría y prontitud a todos, especialmente a los más necesitados.

Ella recorrió grandes distancias con el único propósito de ayudar a su prima. De esta forma, Nuestra Señora siempre está dispuesta a ampararnos a nosotros que somos sus hijos.

Autor:  Jovens de Maria

miércoles, 28 de noviembre de 2018

Vida espiritual


En la vida espiritual se requiere tener un objetivo claro, apartar las distracciones y saber que todo tiene un precio, máxime cuando Satanás utiliza toda sus armas contra las almas que quieren amar y servir a Dios Nuestro Señor.

Suele iniciar con mucho entusiasmo la espiritualidad, quieren de modo genial e impreciso amar a Dios, amar al prójimo, hacer el bien, ser muy buenos; pero es en esa diversidad donde se empiezan a perder, esta la puerta abierta para las distracciones, para las ocupaciones buenas tal vez, pero no son el objetivo principal .

CONSIDERACIONES

1º EN TODOS LOS ESTADOS DE VIDA [matrimonio, celibato, consagrado, etc.] SE DEBEN CUMPLIR LOS MANDAMIENTOS.

El amor del hombre a Dios consiste en el fiel cumplimiento de los mandamientos, independientemente de los sentimientos, de los estados anímicos, de las circunstancias particulares de cada persona; es en la medida que se guardan los mandamientos la muestra del amor a Nuestro Divino Redentor.

"Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él." Evangelio de San Juan XIV, 23.

2º EL INICIO DE LA ESPIRITUALIDAD ES VIVIR EN GRACIA DE DIOS.

La vida espiritual algunos erróneamente la hacen consistir en sentimientos, en deseos 'imprecisos' de ser bueno, estar bien con todos, vivir en paz, tener un carácter agradable, ser servicial.

El inicio espiritual es vivir en unión con Dios Nuestro Señor por el estado de gracia, para ello requiere ser bautizado, sacramento de la confesión, verdadera fe católica. 'Sine me nihil potestis faceré.' 

"Yo soy la vid, vosotros los sarmientos: el que está en mí  y yo en él, este lleva mucho fruto: porque sin mí no podéis hacer nada." Evangelio de San Juan XV, 4.

3º LA VIDA ESPIRITUAL DEBE ESTAR SUSTENTADA EN LA ORACIÓN, EN LA MEDITACIÓN Y EN LA FRECUENCIA DE LOS SACRAMENTOS.

Para llevar el buen olor de Cristo, primero debe tenerlo en su corazón, en su alma, en su mente, en su vida entera: ¡Nadie da lo que no tiene!

Mucha buena voluntad, muchos buenos deseos, sentimientos de poco aprovechan sin no van unidos de HECHOS CONCRETOS, donde el alma se llene de Dios, una dirección espiritual y un objetivo concreto.

El fracaso de la espiritualidad moderna es que quiere ser hombre muy espiritual sin sacramentos, sin la gracia de Dios; ser muy santos sin la verdadera misa, hombres de Dios sin guardar los mandamientos de Dios, lo cual es un delirio o por mejor decir una locura.

"El que no estuviere en mí, será echado fuera, así como el sarmiento, y se secará, y lo cortarán, y lo meterán en el fuego, y arderá." Evangelio de San Juan XV, 5.

Dios le bendiga.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

Autor: padre Hernan Vergara


sábado, 17 de noviembre de 2018

Examen de Conciencia


I. ¿Qué cuidado tienes de tu alma? ¿Cuánto tiempo consagras cada día a tu salvación?... Mientras más sencilla y simple sea tu vida, tendrás más tiempo para dedicárselo a Dios Nuestro Señor.

II. Insensiblemente nuestra vida se va llenando de  ocupaciones que nos esclavizan y absorben nuestro tiempo: amistades sin provecho, reuniones sociales, platicas fatuas, excesos en aparatos electrónicos.

III. Al fin de la semana nos percatamos que no hubo tiempo para Dios Nuestro Señor, y el poco que le dedicamos fue con distracciones, a medias, a la carrera ¿Qué pasa? Procura hacer un alto, quitar las ocupaciones necesarias y simplificar tu vida en torno a Cristo.

IV. De todas tus ocupaciones, no hay ninguna más útil que el cuidado de tu salvación, puesto que se trata de una eternidad bienaventurada; ninguna tampoco más fácil, puesto que todo depende de ti.

V. Procura cada día rezar tres veces el Ave María al despertar y antes de dormir, bendecir tus alimentos, examinar tu conciencia, rezar el santo Rosario y frecuentar la lectura espiritual. Poco a poco te iras acostumbrando y experimentaras en tu vida el gozo de la presencia de Dios.

Dios te bendiga.

Ave María Purísima, sin pecado original concebida.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

¿Sabías que sólo en Tepatitlán de Morelos se le ponen platitos al Niño Dios?


-Mija, le pusiste platito al Niño Dios?

-Si abuelito…también tú le vas a poner plato para mi?

-Si, mija. Mañana vienes a ver que te dejó el Niñito Jesús. Yo le voy a poner platito para ti.

Esta conversación, tan común en la víspera de la nochebuena en Tepatitlán, es inentendible en cualquier otro rincón del país. Se trata de otra tradición, de esas que nos hacen distintos y especiales y que tanto molesta a la gente de fuera, esos que piensan que no puede haber cosas bonitas y diferentes en nuestro rinconcito alteño.

Así es. Solamente en Tepatitlán, y no en otras ciudades, acostumbran poner un plato junto al nacimiento o debajo del árbol, para que en la madrugada, venga el “Niñito Dios” a dejar los juguetes para los chiquitines.

En otras ciudades, ponen un zapato. En el  centro del país, de hecho, el “Niño Dios” ni llega a las casas. Sólo los Reyes Magos, hasta la noche del 5 de enero o madrugada del 6 de enero. Y en el norte del país, “el que rifa” es el Santo Claus. Bueno, Santa. Eso de decirle “Santo Claus” nomás se utiliza aquí en Tepa, por sonoro y sabroso. Pero es Santa.

Algunas personas de otras ciudades se han quejado. Han calificado de “exquisito”, o hasta de “bizarro”, el hecho que alguien deje un plato para que el “Niño Dios” ponga ahí los regalos.

-¿Y a poco si es una bicicleta el Niño Dios también la deja? – pregunta el tapatío sorprendido

-¡Por supuesto! Aunque nomás alcance una llanta-  responde el tepatitlense orgulloso, quien  repregunta: “¿En Guadalajara entonces en dónde les deja los juguetes?

-Pues ahí…en el piso…junto al árbol- agrega el tapatío encogiéndose de hombros, al darse cuenta del poco glamour que representa aventar el regalo en el suelo.

-Mmmmm, qué chiste…- replica el alteño con el pecho inflado.

Vaya que somos distintos en Tepatitán. Y eso nos gusta.

Por eso estamos orgullosos del tamal con caldito, de los tacos de chanfaina, de las papas con revoltura y de echarle mayonesa a la tostada de ceviche. “¡Nosotros sí sabemos comer!”, solemos decir orgullosos.

Y los platos, no sólo sirven para esas delicias de la gastronomía tepatitlense. También sirven para que el niño Jesús demuestre su amor con un obsequio, que al final del día, hará tan felices a los niños, como felices somos los que tenemos la bendición de haber nacido y vivido en esta hermosa tierra.

¿Y tú, le dejaste platito al Niño Dios?

Autor: Kiosco Informativo

miércoles, 15 de noviembre de 2017

EL ROSARIO-UN VIAJE AL CORAZÒN DE MARIA.





Una respuesta al hermano protestante.

Bueno, el Rosario no se “usa” sino que se reza o se ora… o, más correctamente, se medita… fíjate, el Rosario es una oración cristocéntrica… esto quiere decir que Cristo es el centro de la oración pues en cada Misterio meditamos una parte de la vida de Jesucristo…

En los Misterios Gozosos meditamos la Anunciación del ángel a María y la Encarnación del Hijo de Dios (Lucas 1, 26-38); la Visitación de María a su prima Isabel (Lucas 1, 39-56); el Nacimiento del Hijo de Dios en el portal de Belén (Lucas 2, 1-20); la Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de María (Lucas 2, 22-38); y el Niño Jesús perdido y hallado en el Templo (Lucas 2, 41-50)…

En los Misterios Luminosos meditamos sobre el Bautismo de Jesús en el Río Jordán (Mateo 3, 13-17; Marcos 1, 9-11; Lucas 3, 21-22); la Autorrevelación de Jesús en las bodas de Caná (Juan 2, 1-11); el Anuncio del Reino de Dios e invitación a la conversión (Mateo 4, 12-17; Marcos 1, 14-15; Lucas 4, 14-21); la Transfiguración de Cristo en el monte Tabor (Mateo 17, 1-8; Marcos 9, 2-8; Lucas 9, 28-36); y la institución de la Eucaristía (Mateo 26, 26-29; Marcos 14, 22-25; Lucas 22,19-20)…

En los Misterios Dolorosos contemplamos la Pasión comenzando por la Oración de Jesús en el Huerto (Mateo 26, 36-46; Marcos 14, 32-42; Lucas 22, 39-46); la Flagelación de Jesús (Juan 18, 36-40; 19, 1); la Coronación de espinas (Mateo 27, 27-30; Marcos 15, 16-19; Juan 19, 2-3); Jesús con la Cruz a cuestas camino al Calvario (Mateo, 27, 31-32; Marcos 15, 20-21; Lucas 23, 26-31; Juan 19, 14-22); y finalmente, la Crucifixión y Muerte de Jesucristo (Lucas 23, 33-34, 44-46; Juan 19, 25-37)…

En los Misterios Gloriosos meditamos sobre la Resurrección de Jesucristo (Mateo 28, 1-7; Marcos 16, 1-9; Lucas 24, 1-8; Juan 20, 1-9); su Ascensión al Cielo (Marcos 16, 19; Lucas 24, 50-51; Hechos 1, 9-11); la Venida del Espíritu Santo sobre los Apóstoles el día de Pentecostés (Hechos 2, 1-4); y en los últimos dos Misterios vemos en María la realización de la promesa de eternidad a la que están llamados todos los cristianos con la Asunción de la Virgen María al Cielo (Salmo 16, 8-11; 1Corintios 15, 20-22); y la Coronación de María como Reina y Señora de todo lo creado (Apocalipsis 12, 1; Lucas 1, 48-49)…

Las oraciones que repetimos al rezar el Rosario son el Padrenuestro, oración que nos enseñó Jesús (Mateo 6, 9-13; Lucas 11, 2-4)… el Avemaría, que se compone de dos partes, en la primera tenemos el anuncio del ángel y el saludo de Isabel (Lucas 1, 28 y 42); y en la segunda, nuestra súplica pidiéndole que interceda por nosotros ante su Hijo Jesucristo… a estas dos oraciones le añadimos el Gloria, que es una doxología donde alabamos al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo…

Viéndolo desde un punto de vista práctico podemos decir que rezar el Rosario es meditar sobre la vida de Jesús mirándola desde los ojos y el corazón de María… como sabes, Lucas dice que María “conservaba cuidadosamente todas esas cosas en su corazón”… pues el Rosario no es otra cosa que un viaje al corazón de María…

martes, 31 de octubre de 2017

El Niño Protestante que se enamoró de la Virgen María gracias a la Biblia




Un niño protestante de seis años a menudo había escuchado a sus compañeros católicos rezar el Avemaría. Le gustó tanto que la copió, la memorizó y la rezaba todos los días. “Mira, mamita, qué bonita oración,” le dijo a su madre un día. “No la digas nunca más,” respondió la madre. “Es una oración supersticiosa de los católicos que adoran ídolos y piensan que María es diosa. Después de todo, Ella es una mujer como cualquier otra. Vamos. toma esta Biblia y léela. Contiene todo lo que debemos de hacer.” A partir de ese día, el pequeño dejó de rezar su Avemaría diaria y dedicó más tiempo a leer la Biblia.

Un día, leyendo el Evangelio, vio el pasaje sobre la Anunciación del Ángel a la Virgen. Lleno de gozo, el chiquillo corrió a su madre y le dijo: “Mamita, encontré el Avemaría en la Biblia que dice: ‘Llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre las mujeres’. ¿Por qué la llamas una oración supersticiosa?” Ella no contestó. En otra ocasión, encontró la escena de la salutación de Isabel a la Virgen María y el hermoso cántico del Magnificat, en el que María anunció: ‘desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones’. Ya no le dijo nada a su madre y comenzó a rezar nuevamente el Avemaría cada día, como solía hacerlo. Sentía placer al decirle esas hermosas palabras a la Madre de Jesús, Nuestro Salvador.

Cuando cumplió catorce años, un día oyó que su familia discutía sobre Nuestra Señora. Todos dijeron que María era una mujer común y corriente. El niño, luego de oír sus razonamientos erróneos, no pudo soportarlo más y, lleno de indignación, los interrumpió diciendo: “María no es como cualquier otro hijo de Adán, manchado de pecado. ¡No! El Ángel la llamó LLENA DE GRACIA Y BENDITA ENTRE LAS MUJERES. María es la Madre de Jesús y en consecuencia, la Madre de Dios. No existe una dignidad más grande a la que pueda aspirar una criatura. El Evangelio dice que todas las generaciones la llamarán bienaventurada, mientras que ustedes tratan de despreciarla y hacerla menos. Su espíritu no es el espíritu del Evangelio ni de la Biblia que proclaman es el fundamento de la religión cristiana. Fue tan honda la impresión que causaron las palabras del chico en su madre, que muchas veces lloró desconsolada: “¡Oh, Dios, temo que este hijo mío se unirá un día a la religión católica, la religión de los Papas!” Y en efecto, poco tiempo después hijo se convenció que la religión católica era la única auténtica, la abrazó y se convirtió en uno de sus más ardientes apóstoles.

Unos años después de su conversión, el protagonista de nuestra historia se encontró con su hermana ya casada. Quiso saludarla y abrazarla, pero ella lo rechazó. y le dijo indignada: “Tú no tienes idea de cuánto amo yo a mis hijos. Si alguno quisiera hacerse católico, primero le enterraría una daga en su corazón que permitirle abrazar la religión de los Papas. Su ira y su temperamento eran tan furiosos como los de San Pablo antes de su conversión. Sin embargo, pronto cambiaría su manera de ser, tal como le ocurrió a San Pablo en su camino a Damasco. Sucedió que uno de sus hijos cayó gravemente enfermo. Los médicos no daban esperanzas para su recuperación. Tan pronto se enteró su hermano, la buscó en el hospital y le habló con cariño, diciéndole: “Querida hermana, tú naturalmente deseas que tu hijo se cure. Muy bien, pues entonces haz lo que te voy a pedir. Sígueme. Recemos juntos un Avemaría y prométele a Dios, que si tu hijo recobra la salud, estudiarás seriamente la doctrina católica. Y que en caso de que llegues a la conclusión que el Catolicismo es la única religión verdadera, tú la abrazarás sin importar los sacrificios que esto te implique.” Su hermana en principio se mostró reacia, pero como deseaba la recuperación de su hijo, aceptó la propuesta de su hermano y rezó con él un Avemaría. Al día siguiente, su hijo estaba completamente curado. La madre cumplió su promesa y se puso a estudiar la doctrina católica.

Después de una intensa preparación, ella recibió el Bautismo en la Iglesia Católica junto con toda su familia. Cuánto le agradeció a su hermano que hubiese sido un apóstol para ella. Esta historia la relató el Padre Francis Tuckwell en una de sus homilías. “Hermanos,” terminó diciendo, “el niño protestante que se hizo católico y convirtió´a su hermana al Catolicismo, dedicó´su vida entera al servicio de Dios. Él es el sacerdote que les habla”.

“¡Cuánto le debo a la Santísima Virgen, Nuestra Señora! También ustedes, mis queridos hermanos, dedíquense por completo a servir a Nuestra Señora y no dejen pasar un solo día sin decir la hermosa oración del Avemaría así como su rosario. Pídanle a Ella que ilumine la mente de los protestantes que están separados de la verdadera Iglesia de Cristo fundada sobre la Roca (Pedro) y contra la cual las puertas del infierno nunca prevalecerán.

Padre Francis Tuckwell

lunes, 30 de octubre de 2017

DISNEY HONRABA EN 1940 A LA VIRGEN MARÍA




Los minutos finales de Fantasía (1940), una de las películas más célebres en la historia del cine de animación y título emblemático de la factoría Disney, tiene su clímax en el canto del Ave María de Franz Schubert como símbolo del triunfo del bien sobre el mal, en pugna durante toda la obra y encarnado, justo antes de esta escena, en el demonio. Fue la toma más larga rodada hasta el momento en una película de dibujos, con algunas dificultades técnicas porque el lento paso de la procesión de candelarias exigía una mayor precisión en el dibujo de los fotogramas. Hasta el último momento se barajó la posibilidad de que una imagen de la Virgen María coronase la escena, y aunque la productora se inclinó por no hacerlo, ya es significativo que sea un canto a la Madre de Dios el símbolo final del Bien.