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lunes, 11 de julio de 2016

10 útiles citas de san Benito






“Escucha, hijo, los preceptos del Maestro, e inclina el oído de tu corazón” (Prólogo de la Regla de San Benito)

El 11 de julio es la fiesta de san Benito, un hombre que abandonó la ciudad y la promesa romana de nobleza en búsqueda de una vida de soledad. Vivió durante tres años como ermitaño en una cueva, pero a la muerte del abad local, la comunidad le imploró que regresara a ayudarles.

Sin embargo, aunque reverenciaban a Benito por su santidad, los monjes no podían ponerse de acuerdo en nada e intentaron envenenarle con una bebida. Como es sabido, el santo pronunció una bendición sobre la copa y frustró el insidioso plan. Se le atribuyeron numerosos milagros durante su vida y todos buscaban su sabio consejo.

San Benito llegó a fundar 13 monasterios y dedicó el resto de su vida a crear el plan o “regla” de un monasterio ideal. A esta obra se la conocería como Regla de san Benito y continúa siendo una fuerza impulsora de la vida religiosa —e incluso de los principios de algunas empresas y negocios— de nuestros días.

Para ayudarnos a valorar mejor al hombre que decidió emular el papa Benedicto XVI, aquí hay diez citas inspiradoras del “Padre del monacato occidental”:

1) “El primer grado de humildad es una obediencia sin demora”.

2) “Los somnolientos gustan de poner excusas”.

3) “Proceda con prudencia y no sea extremoso en nada, no sea que, por querer raer demasiado la herrumbre, rompa la vasija”.

4) “Dense prisa mientras tienen aún la luz de la vida, antes que les sorprendan las tinieblas de la muerte”.

5) “La oración ha de ser breve y pura, a no ser que se alargue por una especial efusión que nos inspire la gracia divina”.

6) “La ociosidad es enemiga del alma”.

7) “En mucho charlar no faltará pecado”.

8) “Y, aunque leamos que el vino es totalmente impropio de monjes, porque creemos que hoy día no es posible convencerles, convengamos, al menos, en no beber hasta la saciedad, sino sobriamente, porque ‘el vino hace claudicar hasta a los más sensatos’” (Eclo 19:2).

9) “A todos los huéspedes que se presenten en el monasterio ha de acogérseles como a Cristo, porque Él lo dirá un día: ‘Era peregrino, y me hospedasteis’” (Mateo 25:35).

10) “Hasta en la manera de saludarles deben mostrar la mayor humildad a los huéspedes que acogen y a los que despidan; con la cabeza inclinada, postrado el cuerpo en tierra, adorarán en ellos a Cristo, a quien reciben”.

AUTOR: PHILIP KOSLOSKI  11 JULIO, 2016

jueves, 13 de junio de 2013

¿una maestra regañona?





La templanza es una de las cuatro virtudes maestras. Sin embargo, es la única que parece no entonar con el mundo contemporáneo. Se le desprecia por asociársele con las prohibiciones y el puritanismo. Se le ve como maestra regañona por imperar en la cultura actual el hedonismo, el consumismo, la permisividad y el relativismo. Aun así, la templanza no deja de ser una virtud maestra. No es ni regañona, ni egoísta, ni fea, ni avinagrada. Es la maestra hermosa del autodominio, del buen gusto y de la buena vida. Es una virtud que pueden y deben inculcar los padres a sus hijos.


Desde la antigüedad clásica—podríamos decir desde siempre—, se distinguieron cuatro virtudes maestras: la prudencia, la justicia, la fortaleza (valentía para los griegos) y la templanza.

La prudencia y la justicia se refieren a la toma de decisiones sobre los bienes concretos que nuestra voluntad debe abrazar.

La prudencia nos permite decidir sobre cómo mejor conseguirlos. La justicia nos permite asignar las responsabilidades y los beneficios que corresponden a cada uno a la hora de procurar y de gozar esos bienes.

La fortaleza y la templanza se refieren a la fuerza de voluntad que necesitamos ejercer para conseguir esos bienes. La fortaleza nos da el vigor para caminar hacia los grandes bienes elegidos. La templanza nos da el vigor para no quedarnos a medio camino con bienes menores a los elegidos. La primera conquista lo difícil. La segunda no se conforma con lo fácil.

A estas cuatro virtudes se les dice maestras porque sostienen y hacen posibles todas las demás. De la prudencia sigue, por ejemplo, el ser avisado; de la justicia, el respeto a los demás; de la fortaleza, la perseverancia, y de la templanza, la castidad.

La templanza, ¿una maestra regañona?
Nadie duda sobre la importancia de la prudencia, ¿a quien le gustaría que lo consideren tonto?; nadie, sobre la excelencia de la justicia, ¿a quien le agradaría que lo llamen ladrón?; nadie, sobre el esplendor de la valentía, ¿quién no se avergonzaría de haber sido alguna vez cobarde, de no haberse atrevido al éxito?
De lo que hay dudas es sobre la templanza. Muchos se preguntarían, ¿qué es eso? Es más, de ser varones, una gran mayoría se burlarían del joven que a los 20 años conserve todavía su virginidad.

—¿Quintito, eh? ¿No sufrirás de un problema físico o psicológico?—, le preguntarían.

Tal vez se lo pregunten así porque, entre las grandes maestras, la templanza parece la regañona. Si la fortaleza nos anima con el “tú puedes, tú puedes”, la templanza nos desinfla, desde que somos pequeños, con su interminable lista de “noes”:

—No te hagas pipí en la cama.
—No te atragantes de dulces.
—No juegues con la comida.
—No golpees a tu hermanito.
—No te metas los dedos en la nariz y menos los metas en el enchufe eléctrico.
—No salgas encuerado a la calle, es más, no salgas a la calle.
—No veas tanta televisión.
—No grites, no llores, no te rías, no hables, no respires...
—No te juntes con esos niños malcriados.
—No tortures al gatito con alfileres.
—No llegues tarde a cenar.
—No dejes tirada tu ropa.
—No se anden besando ni tocando.

En fin, además de sonarnos regañona, la templanza se nos presenta con cara de avinagrada, intolerante y envidiosa. No quiere que hagamos justo lo que se nos antoja, nos gusta y podemos en el momento hacer.

—¡Ah!—pensamos—, ahí viene de aguafiestas porque, tal vez señorita todavía, no puede o no ha probado las mieles.

A todo esto hemos de agregar que la templanza tiene unas hermanastras más celosas que ella misma en eso de impedirnos darnos gusto: las prohibiciones. Si la primera nos persuade y nos da fuerza para no ceder ante los antojos, las segundas simplemente nos ponen barreras externas para no alcanzarlos:

—Prohibido que compres y bebas alcohol
—Prohibido circular sin cinturón de seguridad.
—Prohibido tirar la basura.
—Prohibida la prostitución.
—Prohibido besarse en público.

Como algunas prohibiciones absolutas—por ejemplo, la del alcohol—no han funcionado, es más, como han hecho más peligroso el vicio al fomentar la venta de alcohol adulterado, no pocas personas concluyen que ninguna prohibición sirve, y de paso niegan que “la maestra regañona” sirva después de todo para alguna cosa buena.

Esta mala reputación de la templanza se agrava en el contexto de la cultura contemporánea. Nuestro estilo de vida es hedonista, consumista, permisivo y relativista. Nos dice:
—Tú goza el día, quien sabe cómo pinte el mañana—. Y se corrige:

—Tú goza el día, que como quiera pintará bien mañana, pues ya hay edulcorantes y grasa artificiales que no engordan, ya hay anticonceptivos, es más, el látex que reduce el riesgo del sida, ya hay, en fin, en caso de que falle todo, camaradas de avanzada que te aplaudirán si abortas, perdón, si ejerces tu “derecho a decidir”, y hay quienes, moribunda tú de sida en el hospital, te recordarán allá en la calle en su propaganda política, no como promiscua, que lo fuiste, sino como una persona que te atreviste a desafiar “prejuicios”, que te atreviste a vivir a tu manera.
Finalmente, el desprestigio de la templanza toca fondo cuando sus impostores, es decir el puritanismo y el “todo es malo”, se presentan como sus representantes legítimos y pregonan:

—El sexo es sucio; el vino, fatal; los bailes, frívolos; reír, de necios; cantar, de impíos; un tuetanito con sal, antesala de la tumba; comer carne, de asesinos de animales; admirar la belleza de una mujer, de cerdos; fumar un cigarrillo, de suicidas; gozar, en fin, de la vida, cosa del demonio.

La verdad sobre la templanza
La templanza parece tener un rostro muy desagradable, pero, aun cuando así lo fuese, seguiría siendo una de las cuatro virtudes maestras: es la que evita que el hombre malbarate su vida en poquedades.

De hecho, no tiene nada de avinagrada ni de amargada. Santo Tomás de Aquino [i] pide que no confundamos la templanza con ser o volverse insensibles y apocados. El templado no es insensible a la sabrosura de los placeres que pone a un lado, ni es un apocado que tema o se avergüence de simplemente haberlos deseado. El templado reconoce esos placeres, puede incluso desearlos, pero no se distrae con ellos para no perder los bienes que mejor le convienen.

El templado, en vez de insensible, se caracteriza por el buen gusto. Pone a un lado lo bueno por preferir lo mejor. El templado no es tampoco un hombre débil que no se aproxima al placer porque no pueda, sino un hombre fortísimo que, aunque puede gozar de ese placer ordinario, renuncia a él por perseguir un bien aun mayor y más difícil. Renuncia, por ejemplo, a una gran cena de langosta con la alta sociedad. Lo hace no por que no pueda comerla o no pueda codearse con la crèmè de la crèmè, sino porque puede mucho más: reservar su apetito a una cita de tostadas con frijoles que le preparó para esa noche su amada. Así una niña, desde pequeña, renuncia a los muchos dulces y a los muchos pasteles porque sabe que así la mirarán a ella y no al vestido durante la fiesta de los quince años. Un hombre se olvida de las muchas mujeres no porque no pueda revolcarse con todas ellas, sino porque puede algo mejor y más difícil: amar de lleno a la más bella que es su esposa. Y un sacerdote no ha renunciado a casarse por ser un castrado. Al revés, porque tiene muchos pantalones es que se atrevió a dedicarse de lleno a Dios. De alguna manera, así son o deben ser las renuncias de todos nosotros. Nos lo prescribe el mandamiento: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.

Si la templanza vence al mal gusto, debe, pues, tener un rostro amable. Y sí que lo tiene, pues vence además a la inmadurez, a la puerilidad y a la incontinencia, vicios, según santo Tomás, que sólo se toleran a los niños por no aprender ellos todavía a controlar sus esfínteres y sus impulsos.

La madurez es fruto de la templanza, y se manifiesta con el autodominio, con no ser veleta que se mueve según el primer viento que sople. El desenfreno, en cambio, es de bestias que, por carecer de razón, nunca pueden tomar la rienda de sus apetitos.

Así, la belleza, dice santo Tomás, es otro de los frutos de la templanza. Y digo yo: ésta reviste al hombre y a la mujer, aun desnudos, de una gracia y hermosura fundados en el dominio de sí mismos y en el goce de la buena vida y las buenas costumbres. Con el desenfreno el hombre y la mujer se bestializan. Aunque se cubran con un abrigo de esquimales, no pueden ser sino feos. Miran, se encorvan y se mueven según sus impulsos más primitivos. Lucen vulgares por no comportarse mejor que los animales.

Es más, el desenfreno, contrario a la templanza, es peor que la cobardía. Según Aristóteles y santo Tomás de Aquino, la cobardía es al menos un impulso natural que sigue al miedo a la muerte. El desenfreno es un impulso antinatural que busca la muerte, pues despilfarra tu hacienda, enloda tu reputación, te gana enemigos, destruye tu familia, arruina tu cuerpo, extingue tu salud, cava tu tumba y condena tu alma. No otra cosa le siguen a esos abusos, manifestaciones del desenfreno, llamados glotonería, drogadicción, borrachera y lujuria, los cuales la templanza combate con las virtudes de la moderación, abstinencia, sobriedad y castidad.

Si el desenfreno te hace perder tu dinero, la templanza te permite conservarlo. Tanto la fortaleza como la templanza se combinan para mejorar tu economía, la una con la inversión y la otra con el ahorro.

Pero volvamos al desenfreno. No sólo calienta tu vientre, sino peor aun la cabeza. He allí esos brutos que ante la más pequeña contrariedad no pueden detenerse y estallan en la ira. Así desatan odios, atizan pleitos, alimentan rencores, violentan cuerpos y almas, derraman sangre, libran guerras y siembran muerte por donde pasan. ¡Peor aun!, recrudecen la venganza dejándose llevar por un impulso ponzoñoso que ni los animales se permiten: la crueldad. No es sino la templanza que puede venir al rescate. Lo hace a través de tres discípulas: la calma, la mansedumbre y la clemencia.

No es sino la templanza la que permite que las manos no cojan, los ojos no vean, los oídos no escuchen y aun la mente no piense lo que no les corresponde. Es, además, la templanza la que amarra a esa fiera temible, me refiero a la lengua, la cual suelta tiene más filo y hace más daño que una espada. Es, en fin, la templanza el salvavidas que rescata al corazón cuando el torbellino de la tristeza y el aturdimiento del dolor quieren hundirlo en la desesperación. De algún modo, la templanza es así fuente de alegría.

Pero decía que el desenfreno calienta la cabeza. Agrego ahora: también la llena de humo. De abandonarse el hombre al amor desmedido hacia sí mismo, acaba perdiéndose entre las vanidades y la soberbia.

De nuevo es la templanza la que viene al rescate, ahora con la humildad. Si la soberbia es el primero de los pecados y con ella Adán y Eva perdieron el Paraíso, la humildad es la primera de las virtudes, el escalón inicial que nos pone en marcha al Cielo. La templanza solidifica también esa humildad con la sencillez, es más, con la modestia en el vivir, en el actuar, en el hablar, en los gestos y en el vestir.

Sin la templanza, fijémosnos bien, las demás virtudes desfallecen. La prudencia se ciega con las pasiones desbordadas. No puede ya ver lo que es verdaderamente bueno. La valentía se olvida de pelear porque, como Aquiles, se entretiene con los rencores y los bajos apetitos. La justicia ya no da a cada quien lo suyo porque, avarienta, quiere todo para sí.
Es interesante precisar el remedio de santo Tomás de Aquino contra la curiosidad indebida y desaforada. Ésta se templa no con la ignorancia sino procurando el conocimiento de manera ordenada, con la disciplina del estudio. La templanza es madre así de la cultura, de las artes, de la civilización.

Por tanto, no consideremos más a la templanza como una maestra regañona, egoísta, fea y avinagrada. Es la maestra hermosa del autodominio, del buen gusto y de la buena vida.

La dificultad de la templanza
Tanto la fortaleza como la templanza dependen de voluntades poderosas. Para ello, la voluntad debe adquirir el debido vigor con ejercicios que la pongan a prueba y así acrecienten.
Desgraciadamente, dice José Ortega y Gasset, [ii] vivimos en tiempos en que ya no hay retos para ejercitarse, para fortalecerse. Vivimos en una época comodona en que para conseguir algo ya no se tiene que trabajar a fondo. Si queremos iluminar una recámara, ya no hay que prender un fuego, basta mover un switch. Si queremos cubrir nuestros cuerpos, ya no hay que hilar ni tejer, basta ir a la tienda y comprar un vestido.

¡Vamos!, si queremos descubrir el cuerpo de una mujer, ya no hay que casarse con ella, ya no hay tampoco que seducirla engañosamente, ya no hay ni siquiera que pagarle su cuota a una prostituta, basta conectarse a la internet y perderse en sus millones de páginas pornográficas gratuitas. Somos, en términos de fortaleza, una sociedad blandengue porque no nos cuesta ya nada conseguir lo que queremos.

Frente a la abundancia y la facilidad de los bienes pudiera al menos uno fortalecer su voluntad a través de la templanza, renunciando a lo que no es ni conveniente ni necesario. Pero los dictados de nuestra sociedad actual son los de una sociedad hedonista, permisiva y de consumo:

—Atragántate, hártate, empuércate, no de otra manera serás feliz—, nos bombardean los medios masivos en cada segundo de nuestras vidas.

Un paso previo para educar la templanza es, pues, el convencernos de que los medios masivos y la sociedad consumista en general nos mienten. Para ello, echemos una mirada crítica al paradigma de felicidad que nos ofrecen: hombres que triunfan porque tienen con qué satisfacer cualesquiera de sus caprichos. Hollywood en alguna medida identifica el lugar donde encontraríamos las mayores oportunidades para así triunfar: Estados Unidos. Allí cada individuo puede vivir, se nos dice, “a su manera”, y lograr el “sueño americano”. Revisemos este paradigma no por criticar a nuestros vecinos sino para no dejarnos engañar por el modelo hedonista, relativista, consumista y permisivo propuesto.

Si se dice que los estadounidenses son exitosos porque pueden satisfacer mejor sus antojos, tal vez por ello muchos sufren de un alma gorda y blandengue. Tan ensimismados en sus fáciles caprichos, carecen de la suficiente fuerza como para renunciar un poquito a sí mismos y sostener alguna relación permanente y profunda con alguien más. Un americano rompe un promedio de siete veces en su vida con la comunidad la cual se propuso hacer permanente, mudándose, en cada ocasión, a otra a miles de millas de distancia donde tampoco echará raíces. [iii] Es decir, no tiene lazos comunitarios, ni amigos, ni huella en ningún sitio permanentes. Es más, solo un 23% de los adultos permanecen casados, pues sólo la mitad de sus “familias” llegan a fundarlas en el matrimonio y, de ellas, la mitad de sus “familias” las deshacen por el divorcio—“la ropa interior dura más que la mayoría de los matrimonios”, ha aguijoneado un bromista—; es más, entre los divorciados, aquéllos que se vuelven a casar tienen las más altas probabilidades de reincidir en el divorcio. En fin, la cantidad de viviendas con personas solas supera ya al número de viviendas con familias tradicionales. [iv] A estas estadísticas del último censo estadunidense podrían agregárseles los hallazgos de David Blakenhorn, del Institute of American Values: en los programas de educación pública americanos se prefiere ahora la palabra “relación” a la de “matrimonio” [v] a tal punto que las autoridades locales a lo largo del país “no aceptarían de ninguna manera materiales escolares que avalen al matrimonio”. [vi] Algunas escuelas, como la Rodeph Sholem en Manhattan, han prohibido incluso las celebraciones del Día de la Madre para “no ofender los sentimientos” de los niños a quienes deliberadamente se les ha privado de una madre, pues están a cargo de papás siempre solteros o de parejas gay. [vii] La comunidad y la familia no son ya “valores americanos” [viii] porque nuestros vecinos no han sabido ni podido, por blandengues, renunciar a su individualismo. Muchos americanos son hombres que viven en la más triste de las soledades.

Así, aunque consuman hasta el hartazgo, forman una sociedad que sufre un profundo vacío de vida. Y tienen que llenar ese vacío de vida con algo, lo que sea. Así, si en México uno de cada veinte habitantes alguna vez han abusado de alguna droga,[ix] en Estados Unidos lo han hecho uno de cada tres, inclusive sus dos últimos presidentes.[x]

Clinton específicamente estuvo a punto de perder la Presidencia por su relación con la Lewinski. Según nos confiesa en su reciente libro Mi vida,[xi] se enredó con la mujer porque no había obstáculos, porque le fue fácil, porque no tenía ni que esforzarse en conquistarla, es decir, porque él fue un débil. Con la colegiala ya encima, no tuvo la templanza, la fuerza de voluntad, de decir “no”.

De hecho, no sólo con droga, sino con la más degradante pornografía intentan los americanos simular el contento. Producen 800 millones de videos triple XXX al año, un promedio de tres por habitante, más de cinco por adulto.[xii] Para entender la perversidad de esta cifra, hay que visualizarla en casos concretos. Un tailandés, compañero mío de estudios, compartió un dormitorio universitario con un americano por seis meses. Compartió también el teléfono. ¡Qué susto se llevó el tailandés al recibir el primer recibo telefónico! Se había gastado el americano varios miles de dólares en llamadas pornográficas. Le preocupaba al tailandés menos el lograr que el americano pagase los dólares que le correspondían que el pensar que su compañero de cuarto era un degenerado sexual.

Una sociedad blandengue es también una sociedad que no puede contener su ira. Algunos pensarían que la violencia contra la mujer es mayor en Italia y en España, donde sus varones les gusta presumir de muy machos, y cuyas culturas se alimentan aún, dicen algunos, del oscurantismo eclesiástico y medieval.

Pues no. La violencia y aun asesinatos contra la mujer prevalecen en los países más ricos y “progresistas” de Europa, es decir, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Alemania y el Reino Unido. Lo que une a estos países es su cultura permisiva, hedonista, relativista, consumista y su riqueza sin límite. Si ceder a tus impulsos, cualesquiera que sean, es aceptable y aun encomiable, entonces también es aceptable y encomiable que golpees a las mujeres: “es que así me nace”. No hay templanza, por tanto, no hay freno contra la violencia hacia la mujer.[xiii]

La educación de la templanza
No nos hagamos tontos, pues, acerca del valor de la templanza. Es una virtud maestra y debemos inculcarla en nuestros hijos. Para ello les ofrezco las siguientes recomendaciones:

1º. No te dé pena ser firme, incansable, constante en repetir la interminable lista de “noes” a tus hijos (“no hagas esto, no hagas lo otro”). Pero no lo hagas con pena, con enojo, con amargura. Que no piensen que la templanza, las renuncias, son propias de una señora regañona, seca y avinagrada. Las renuncias son de una señora hermosa y de buen gusto.

2º. Salvo algunas excepciones, la templanza nos permite renunciar no a cosas feas, sucias o absolutamente malas, sino a cosas buenas en favor de otras mejores. Por tanto, no presentes el sexo como sucio, ni los dulces como feos, ni el vino como el demonio. El día que los prueben tus hijos descubrirán que fuiste un mentiroso. Lo que deben saber, pues, tus hijos es que renuncian a esos bienes para asegurarse otros que más les convienen.

3º. Por tanto, en la medida en que tus hijos vayan teniendo uso de razón, infórmales y recuérdales los bienes mayores que persiguen tras renunciar a los menores con la templanza.

4º. De allí sigue el formarles el buen gusto. Para ello, si les pides que renuncien a los muchos dulces, demuéstrales que la renuncia es sensata, que el platillo por el cual esperan hasta la hora de la comida no sólo alimenta sino además es mucho más sabroso. En consecuencia, preocúpate por cocinar mejor que el vendedor de fritos y refrescos embotellados de la esquina. Preocúpate por demostrarles, con ejemplos de vida, que el amor es más hermoso que una página pornográfica.

Según santo Tomás de Aquino, hay dos tipos de desenfreno. Uno es consecuencia de la impetuosidad: el hombre responde inmediatamente a sus impulsos y se abandona tontamente a ellos sin informarse. Otro desenfreno es consecuencia de la debilidad de carácter: aunque el hombre esté informado, aun así cede a sus bajos apetitos. De esta distinción siguen las siguientes dos recomendaciones para educar la templanza:

5º. Logra que tus hijos, antes de obrar, se acostumbren a informarse. Que aprendan a ser prudentes, que no reaccionen como resorte y ciegamente a sus impulsos. Así vencerán al desenfreno por impetuosidad.

6º. Ahora bien, el desenfreno por debilidad de carácter lo vencen dándole vigor a la voluntad. Educa, pues, la fortaleza de tus hijos. No les des todo en la boca. Según su edad, que cada uno vaya gradualmente encargándose de conseguir sus cosas. “Si quieren azul celeste, que les cueste”. El vigor propio de la fortaleza finalmente es un vigor que redunda a favor de toda la voluntad, es decir, también en favor de la templanza.
Otras formas de vigorizar la templanza son las siguientes:

7º. La templanza se puede fortalecer directamente si empezamos con su hija menor, la modestia. Ésta es tan modesta que no pide ni grandes ni aparatosas renuncias. Las pide pequeñitas. No nos dice “no compres vestidos” sino “ no compres vestidos caros”; no nos dice “no comas pastel” sino “no te comas todo el pastel”; no nos dice “cállate” sino “no hables solamente tú”. De este modo, si ya aprendimos a hacer pequeñas renuncias, nos será más fácil hacer grandes renuncias después.

8º. Pero si les pides renuncias a tus hijos, ponles el ejemplo. Demuéstrales que tú también puedes, y que puedes mucho. Renuncia, por ejemplo, a concretar el más grande negocio de tu vida, a la oportunidad de lograr la paz entre los palestinos y los judíos, a ganar el título mundial “Non Plus Ultra” si así lo exige el tiempo no solo “cualitativo”, sino también cuantitativo que requieren tus hijos. No te conformes con evitar la glotonería y las borracheras, extrémate en la calma, la humildad, la mansedumbre, la alegría, la clemencia, la fidelidad en el matrimonio y aun la castidad, pues la castidad es también para los esposos. Tu esposa no es un objeto de uso, no es un trozo de carne que conseguiste por allí para desfogar tus genitales. Ella es tu amada. Por tanto, respétala, ámala. Sean los dos no únicamente un solo cuerpo sino también una sola alma.

Ahora bien, debes ponerle especialmente el ejemplo a tus hijos al corregirlos en sus destemplanzas. Por tanto, no cedas a la ira. Escoge mejor la mansedumbre y la humildad, frutos de la templanza. La humildad en particular no puede permitirse eso del orgullo herido, eso de “¡Qué bochorno!”, eso de “¡Hijo mío, por qué me haces esto, a mí, tu padre!” La humildad no puede sino solidarizarse con la fragilidad humana.

Por supuesto, lo hace no para aplaudir o abandonarse en la mediocridad, sino para levantarse y salir de ella. Del mismo modo, la mansedumbre no significa permisividad. Significa sólo que la firmeza se expresa no iracunda sino calmada.

9º La templanza además se fortalece y ennoblece dándole directamente un valor positivo a la renuncia. Entonces, que no sea para tus hijos un simple privarse de algo. Que sea mejor un acto de justicia: que den lo que les sobra a los que no tienen. Que sea mejor un acto de generosidad: que den lo que no les sobra a quienes no tienen. Que sea incluso un acto de amor: que se den ellos mismos a los demás.

Dios, que es Amor, resume la razón de la templanza con estas palabras:

—El que quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por mi causa, ése la encontrará.
La templanza nos exige, pues, no sólo pequeñas renuncias. A veces nos las exige grandes, renuncias completas, como el entregar nuestras mismas vidas. De allí que deba adelantarles a ustedes una última recomendación.

10º. Denle vigor a su templanza con la virtud de la religión, ármenla con la fortaleza de Dios, que hay renuncias tan grandes que no podrían sus hijos, ni ustedes, ni nadie cumplir de no sostenernos su Santo Espíritu.

Autor: Arturo Zárate Ruiz | Fuente: arbil.org


Notas

[i] .El tema de la templanza lo desarrolla santo Tomás de Aquino en su Suma de Teología, II–II, cuestiones 141–170.
[ii] .Ver La rebelión de las masas.

[iii] .Uno de cada 15 norteamericanos se muda permanentemente de condado cada año, precisa Robert Putman en “Who Killed Civic America?” Prospect (Londres: Marzo de 1996), y agrega que en las últimas décadas la desintegración de las comunidades se ha agravado por la proliferación de lo que se llama “suburbia”, es decir, zonas rurales urbanizadas en donde los vecinos viven lo suficientemente lejos los unos de los otros como para ignorarse del todo.

[iv] . Ver, por ejemplo, “Menos del 25% en EU vive casado y con hijos. Cada vez son más los estadounidenses que viven solos, reporta el censo”, nota de la agencia REUTERS publicada por El Norte (Monterrey: 16 de mayo del 2001) 23A.
[v] . En México, es muy normal que hablemos ya no de “mi esposa” o “mi esposo” sino de “mi pareja”.

[vi] . Ver David Blakenhorn, “On marriage” Propositions (Invierno del 2000), citado por Richard John Neuhaus, “The Public Square”, First Things 113 (Mayo del 2001).
[vii] .Ver Jonah Goldberg, NRO editor, “My School Bans Mother’s Day”, National Review Online, (8 de mayo del 2001), .
[viii] .Notese que se empezaría a romper el cerco relativista si en lugar de hablar de “valores americanos” se hablase, con razones, simplemente de valores.

[ix] .Ver Encuesta Nacional de Adicciones, DGE, IMP, CONADIC/SSA, 1998.
[x] .Ver Michael D. Lyman y Gary W. Potter, Drugs in Society. Causes, Concepts, and Control, (Cincinnati: Anderson Publishing Co., 1996) 77, quienes citan el reporte nacional del U.S. Bureau of Justice Statististics de 1992.
[xi] .Ver Bill Clinton, My Life, (Knopf, 2004).
[xii] .Ver, por ejemplo, “El cine porno con todo”, www.zonagratuita.com; “El cine porno genera, solo en los EEUU, ventas por valor de 10.000 millones de dólares anuales”, www.noticiasdot.com.


[xiii] .Ver Miguel A. Loma, “Golpe a golpe”, Revista Arbil, Apostando a los valores, 81 (España: junio del 2004) www.iespana.es/revista-arbil/arbi-d81htm.

lunes, 13 de mayo de 2013

Nuestra Señora de Fátima







En 1917, tres pastorcitos, después de haber sido preparados por el ángel de Portugal, reciben la visita de la Madre del Cielo, María Santísima, quien se da a conocer como La Virgen del Rosario y les muestra su Inmaculado Corazón.

Juan Pablo II expresó, que los mensajes en Fátima son de gran trascendencia para toda la humanidad. El se reconoció como el Papa de los mensajes, el que debía guiar a la Iglesia en tiempo de crisis. El puso, tanto la bala que traspasó su cuerpo en el atentado del 1981, como su anillo papal, a los pies de la Virgen de Fátima. Él beatificó a dos de los videntes , peregrinó a Fátima varias veces; consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María según ella pidió, elevado la fiesta del Corazón Inmaculado de María a Memorial Obligatorio. Es hora de abrir el corazón a nuestra Santísima Madre. El futuro de la humanidad depende de ello.


Cronología de Fátima.

13 de mayo, de 1917: Primera aparición de la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima.

13 de octubre, de 1917: Última aparición de la Virgen a los tres pastorcitos y milagro del sol.

28 de abril de 1919: Se inicia la construcción de la Capillita de las Apariciones.

13 de octubre de 1921: Se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.

13 de octubre de 1930: El obispo de Leira declara dignas de fe las apariciones y autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima

13 de mayo de 1931: Primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María, hecha por el Episcopado Portugués, siguiendo el mensaje de Fátima.

31 de octubre de 1942: Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia, según pedido por Nuestra Señora.

13 de mayo de 1946: La estatua de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capillita es coronada por el Cardenal Marsella, Legado Pontificio. La corona fue ofrecida por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de la Segunda Guerra Mundial.

13 de mayo de 1967: El Santo Padre Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.

12-13 de mayo de 1982: El Santo Padre Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para agradecer el haber salido bien del brutal atentado sufrido exactamente un año antes en la plaza de San Pedro y de rodillas consagra la Iglesia, los hombres y los pueblos, al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente mención de Rusia.

25 de marzo 1984: En la Plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen, Juan Pablo II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María, en unión con todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se uniesen con Su Santidad en esta consagración. Mas tarde Lucía confirma que esta consagración satisface la petición hecha por la Virgen.

12 al 13 de mayo de 1991: El Santo Padre Juan Pablo II vuelve a Fátima por segunda vez como peregrino, en el 10mo aniversario de su atentado.

13 de mayo de 2000: El Santo Padre Juan Pablo II, en su tercera visita a Fátima y ante mas de 1 millón de peregrinos (entre ellos nosotros), beatifica a Francisco y Jacinta y revela la tercera parte del "secreto de Fátima". Un momento histórico de gran trascendencia. El Papa confirma una vez mas la importancia de los mensajes y de la santidad heroica de los niños videntes. Los presenta como importantísimo ejemplo oración, amor y penitencia. Reconoce la trascendencia los mensajes que la Virgen les comunicó.

13 de febrero de 2005, muere Sor Lucía, en la Cova de Iría (Portugal), a los 97 años, en el convento de Coimbra en Portugal.


Anualmente el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima es visitado por cuatro millones de peregrinos.


Resumen de los mensajes y oraciones recibidos en Fátima.

Oración de la Decena del Rosario.
Oh buen Jesús, perdona nuestros pecados. Líbranos del fuego del infierno. Conduce a todas las almas al Cielo, especialmente las mas necesitadas.

Oración del Perdón.
¡Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo! Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, no te aman.

Oración del Ángel (se aconseja como novena).

Santísima Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y Os ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación por las ofensas, sacrilegios e indiferencias con los que El es ofendido.

Por los méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de María, te pido la conversión de los pecadores.

Oración Eucarística.
Santísima Trinidad, te adoro, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.

Oración del Sacrificio (Rezar al ofrecer un sacrificio.)
Oh Jesús mío, es por tu amor, en reparación de las ofensas cometidas contra el Inmaculado Corazón de María y por la conversión de los pecadores.


Mensajes de nuestra Señora de Fátima.

"Orad, orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas."
(19 de agosto de 1917)

"Es necesario que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados... ¡No ofendan más a Nuestro Señor, que está ya muy ofendido!"
(13 de octubre de 1917)

Para salvar a los pecadores, el Señor quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón"
(13 de julio de 1917)

"A quien abrazare la devoción a mi Inmaculado Corazón, prometo la salvación"
(13 de junio de 1917)

"Vendré a pedir la consagración del mundo a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes"
(13 de junio de 1917)


Relato de las apariciones según Sor Lucía, la mayor de los videntes.



Primera aparición del Ángel: Fue en la primavera de 1916 que se apareció el ángel por primera vez en la cueva "Loca de Cabeco".

Subimos con el ganado al cerro arriba en busca de abrigo, y después de haber tomado nuestro bocadillo y dicho nuestras oraciones, vimos a cierta distancia, sobre la cúspide de los árboles, dirigiéndose hacia el saliente, una luz mas blanca que la nieve, distinguiéndose la forma de un joven trasparente y mas brillante que el cristal traspasado por los rayos del sol. Al acercarse mas pudimos discernir y distinguir los rasgos. Estábamos sorprendidos y asombrados:

Al llegar junto a nosotros dijo: "No temáis. Soy el Ángel de la Paz. ¡Orad conmigo!"

Y arrodillado en tierra inclinó la frente hasta el suelo. Le imitamos llevados por un movimiento sobrenatural y repetimos las palabras que oímos decir:

-"Dios mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no te aman".

Después de repetir esto tres veces se levantó y dijo: -"Orad así. Los Corazones de Jesús y María están atentos a la voz de vuestras suplicas"

Y desapareció... Tan intima e intensa era la conciencia de la presencia de Dios, que ni siquiera intentamos hablar el uno con el otro, permanecimos en la posición en que el Ángel nos había dejado y repitiendo siempre la misma oración.

No decíamos nada de esta aparición, ni recomendamos tampoco el uno al otro guardar el secreto. La misma aparición parecía imponernos silencio.

Segunda aparición del Ángel: Ocurrió a mediados del verano, cuando llevábamos los rebaños a casa hacia mediodía para regresar por la tarde. Estábamos a la sombra de los árboles que rodeaban el pozo de la quinta Arneiro. De pronto vimos al mismo Ángel junto a nosotros:

"¿Qué estáis haciendo? ¡Rezad! ¡Rezad mucho! Los corazones de Jesús y de María tienen sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente oraciones y sacrificios al Altísimo!"

-¿Cómo hemos de sacrificarnos?, pregunté.

-"De todo lo que pudierais ofreced un sacrificio como acto de reparación por los pecados cuales El es ofendido, y de suplica por la conversión de los pecadores. Atraed así sobre vuestra patria la paz.

Yo soy el Ángel de su guardia, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe"

Estas palabras hicieron una profunda impresión en nuestros espíritus como una luz que nos hacía comprender quien es Dios, como nos ama y desea ser amado, el valor del sacrificio, cuanto le agrada y como concede en atención a esto la gracia de conversión a los pecadores.

Por esta razón, desde ese momento, comenzamos a ofrecer al Señor cuanto nos mortificaba, repitiendo siempre la oración que el Ángel nos enseñó.

Tercera aparición del Ángel: Fue en octubre o a fines de septiembre, pasamos un día desde Pregueira a la cueva Loca de Cabeco, caminando alrededor del cerro al lado que mira a Aljustrel y Casa Velha. Allí decíamos nuestro rosario y la oración que el Ángel nos enseño en la primera aparición.

Estando allí apareció por tercera vez, teniendo en sus manos un Cáliz, sobre el cual estaba suspendida una Hostia, de la cual caían gotas de sangre al Cáliz. Dejando el Cáliz y la Hostia suspensos en el aire, se postró en tierra y repitió tres veces esta oración:

"Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes, sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la conversión de los pobres pecadores."

Después levantándose tomó de nuevo en la mano el Cáliz y la Hostia. Me dio la Hostia a mi y el contenido del Cáliz lo dio a beber a Jacinta y Francisco, diciendo al mismo tiempo:

-"Tomad el Cuerpo y bebed la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios."

De nuevo se postró en tierra y repitió con nosotros hasta por tres veces la misma oración: Santísima Trinidad... y desapareció.

Durante los días siguientes nuestras acciones estaban impulsadas por este poder sobrenatural. Por dentro sentimos una gran paz y alegría que dejaban al alma completamente sumergida en Dios. También era grande el agotamiento físico que nos sobrevino.

No se por qué las apariciones de Nuestra Señora producían efectos bien diferentes. La misma alegría íntima, la misma paz y felicidad, pero en vez de ese abatimiento físico, mas bien una cierta agilidad expansiva; en vez de ese aniquilamiento en la divina presencia, un exultar de alegría; en vez de esa dificultad en hablar, un cierto entusiasmo comunicativo.


Las Apariciones de Nuestra Señora.

Primera Aparición de la Virgen: Domingo 13 de mayo, de 1917.

Estaba jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos una luz como de un relámpago.

-Está relampagueando- dije. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a casa.

-¡Oh si esta bien! contestaron mis primos. Comenzamos a bajar el cerro llevando las ovejas hacia el camino. Cuando íbamos por mitad de la pendiente, cerca de una encina, que aun existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos mas vimos sobre la encina una Señora vestida de blanco, mas brillante que el sol, esparciendo luz mas clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua cristalina atravesado por los rayos mas ardientes del sol. Estábamos tan cerca que quedamos dentro de la luz que Ella irradiaba. Entonces la Señora nos dijo:

-"No tengáis miedo. No os hago daño."
-Yo le pregunte: ¿De dónde es usted?
-"Soy del Cielo."
-¿Qué es lo que usted me quiere?
-"He venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma hora. Después diré quien soy y lo que quiero. Volveré una séptima vez."
-Pregunté entonces: ¿Yo iré al cielo?
-"Si iras"
-¿Y Jacinta?
-"ira también"
-¿Y Francisco?
-"También ira, pero tiene que rezar antes muchos rosarios"

Entonces me acordé de dos amigas de mi hermana que habían muerto hacia poco.
-¿Está María de las Nieves en el cielo?
-"Sí, está"
-¿y Amelia? de 18 ó 20 años
-"estará en el purgatorio hasta el fin del mundo."

Y entonces dijo:- "¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es ofendido y de suplica por la conversión de los pecadores?"
-Sí, queremos.
-"Tendréis, pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá"

Diciendo esto la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo mas intimo de nuestro pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, mas claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo humildemente:

-Santísima Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo Sacramento.

Después de pasados unos momentos Nuestra Señora agregó: -"Rezad el rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra".

Acto seguido comenzó a elevarse serenamente, mientras la luz que la circundaba parecía abrirle el camino


Segunda Aparición de la Virgen: Miércoles 13 de Junio. (Establece la devoción al Inmaculado Corazón de María.)

Después de rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas 50) vimos de nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba, y que llamábamos relámpago, y en seguida a Nuestra Señora en la encina, todo como en mayo.

-¿Qué es lo que quiere? -pregunté
-"Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además."
-Le pedí la curación de una enferma. Nuestra Señora respondió:
-"Si se convierte se curara durante el ano"
-Quisiera pedirle que nos llevase al cielo.
-"Si, a Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tu te quedarás algún tiempo mas. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mi para adornar su Trono."
-¿Me quedo aquí solita?- pregunte con dolor.
-"No hija. ¿Y tu sufres mucho por eso? !No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios."

En ese momento abrió las manos y nos comunicó por segunda vez el reflejo de la luz inmensa que la envolvía. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la luz que se eleva hacia el cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra. Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Señora estaba un corazón rodeado de espinas que parecían clavarse en el. Entendimos que era el Corazón Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que quería reparación.

Francisco muy impresionado con lo que había visto, me pregunto después: -¿Por qué es que la Virgen estaba con un corazón en la mano irradiando sobre el mundo aquella luz tan grande que es Dios? Tu, Lucía, estabas con Ella en la luz que bajaba a la tierra y Jacinta conmigo en la que subía al cielo.
Le respondí: -Es que tu, con Jacinta, iréis en breve al cielo. Yo me quedo con el Corazón Inmaculado de María en la tierra.


Tercera Aparición de la Virgen: Viernes, 13 de Julio.

Momentos después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso público (4.000 personas) que estaban rezando el rosario, vimos el rayo de luz una vez mas y un momento mas tarde apareció la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que quiere de mi? -pregunté.
-"Quiero que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin de obtener la paz del mundo y el final de la guerra, porque solo Ella puede conseguirlo.
-Dije entonces: quisiera pedirle nos dijera quien es, y que haga un milagro para que todos crean que usted se nos aparece.
-"Continuad viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y haré un milagro que todos han de ver para que crean".
-"¡Sacrificaos por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!

Al decir estas últimas palabras abrió de nuevo las manos. El reflejo de la luz parecía penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los demonios y las almas como si fuesen brasas trasparentes y negras o bronceadas, de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevada por las llamas que de ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y hacían estremecer de pavor.

Los demonios se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y desconocidos, pero trasparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como pidiendo socorro levantamos la vista a nuestra Señora, que nos dijo con bondad y tristeza:

-"Habéis visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzara otra peor."

"Cuando viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio de la guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para impedir eso, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo, promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán aniquiladas. Por fin, MI INMACULADO CORAZON TRIUNFARA. El Santo Padre me consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre......(Aquí comienza la tercer parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de Dic. 1943 y el 9 de Enero 1944). Esto no lo digas a nadie. A Francisco si podéis decírselo."

-"Cuando recéis el rosario, decid después de cada misterio: "Jesús mío, perdónanos, líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente las más necesitadas."

Y, como de costumbre, comenzó a elevarse en dirección a Oriente.


Cuarta Aparición de la Virgen:

Domingo 19 de Agosto, en los Valinhos La Aparición no se realizo el día 13 de agosto en Cova de Iría porque el Administrador del Consejo apresó y llevó a Vila Nova a los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo presos en la Administración y en el calabozo municipal.

Les ofreció los mas valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes respondieron:

-No lo decimos ni aunque nos den el mundo entero.

Los encerró en el calabozo. Los presos les aconsejaron: -Pero decir al Administrador ese secreto. Que os importa que esa Señora no quiera?

-!Eso no, respondió Jacinta con vivacidad, antes quiero morir!

Y los tres niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de Jacinta colgada en la pared.

El administrador para amedrentarlos, mando preparar una caldera de aceite hirviendo, en la cual amenazaron asar a los pastorcitos si no hacían lo que les mandaban. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes sin revelar nada. El día 15 de agosto, fiesta de la Asunción, los sacó del calabozo y los llevo a Fátima.

Lucía nos narra lo que sucedió en esta aparición.

Estuvimos con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan, acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía, sospechando que Nuestra Señora se nos aparecería y temiendo que Jacinta se quedaría sin verla, pedimos a su hermano Juan que le fuese a llamar. Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.

-¿Qué es lo que quiere usted?

-Deseo que sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todos los días. El ultimo mes haré el milagro para que todos crean.

-¿Qué es los que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?

-Hagan dos bolsas, una para ti y Jacinta, para llevarla dos chicas mas vestidas de blanco y otra que la lleve Francisco con tres niños mas.

El dinero de las bolsas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y lo que sobre es para ayuda de una capilla que se debe hacer.

-Yo quisiera pedirle la curación de algunos enfermos.

-Si, a algunos curare durante el año.

Y tomando un aspecto muy triste, la Virgen añadió: "Rezad, rezad mucho y haced sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener quien se sacrifique y rece por ellas". Y la Virgen empezó a subir hacia Oriente, como de costumbre.


Quinta Aparición: Jueves, 13 de Septiembre.

Al aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas personas (30.000) que con dificultad nos dejaban pasar. Los caminos estaban apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar.

Mucha gente del pueblo venían a pedirnos que presentáramos sus necesidades a Nuestra Señora. Otros, no pudiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos.

Oíamos... -¡pidan que me cure a mi hijo invalido!... a mi hijo ciego... a mi hija muda... que me traiga a mi esposo que esta en la guerra... que me convierta a un pecador... que estoy tuberculoso... etc. Allí aparecían todas las miserias de la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los arboles.

Por fin llegamos a Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario con la gente. Un poco mas tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido, sobre la encima, a nuestra Señora, que dijo: -"Continuad rezando el rosario para alcanzar el fin de la guerra. E n Octubre vendrá también nuestro Señor, Nuestra Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al mundo. Dios esta contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis con la cuerda puesta, llevadla durante el día." (La cuerda la llevaban atada a la cintura. Era uno de las mas dolorosas mortificaciones que ofrecían por la conversión de los pecadores. También no comían meriendas, dejaban de tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente, interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.)

-"Curaré a algunos enfermos, pero no a todos. En octubre haré el milagro para que todos crean."


Sexta Aparición: Sábado 13 de Octubre (Milagro del Sol.

Había gente en masa (70.000) bajo una lluvia torrencial. Por el camino, las escenas del mes pasado, mas numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a la gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante.

Llegando a Cova de Iría, junto a la encina, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen sobre la encina.

-¿Qué es lo que usted quiere?
-"Quiero decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario, que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra esta acabándose y los soldados pronto volverán a sus casas."
-¿Curará a los enfermos?
-"Unos si y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados.

Y tomando aspecto mas triste dijo: -"Que no se ofenda mas a Dios Nuestro Señor, que ya es muy ofendido."

El milagro del sol.

Y abriendo sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba, continuaba el brillo de su propia luz proyectándose en el sol.

Y exclamé que todos mirasen al sol. Se da entonces el milagro del sol, prometido tres meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La lluvia cesa y el sol por tres veces gira sobre si mismo, lanzando a todos los lados fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse del firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos están atónitos. Los periodistas de los periódicos seculares que habían acudido incrédulos a desprestigiar los apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa.

Al cabo de 10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal.

Los tres niños eran favorecidos con otras visiones: Vimos al lado del sol a S. José con el Niño y a Nuestra Señora de los Dolores. El Niño Jesús parecía bendecir al mundo de la misma forma que S. José. Después se disipo esta visión y aparece Nuestra Señora del Carmen.



Fin de las apariciones de 1917: Lucía y las apariciones posteriores a 1917.

Lucía es la mayor de los videntes. Entró en la vida religiosa con las hermanas Doroteas, con las que vivió en Pontevedra antes de entrar en la clausura Carmelita en Coimbra, Portugal donde está hasta la fecha (1999).

En este período ocurrieron:

-La petición de los Cinco Primeros Sábados de Reparación.

-La visión de la Trinidad con la petición de la consagración de Rusia.


Cinco Primeros Sábados de Reparación.

Trasfondo histórico.

Los sábados son tradicionalmente dedicados a la Virgen. Desde muy antiguo la Santa Iglesia, a considerado el sábado un día dedicado a intensificar la devoción Cristiana a la Santísima Virgen, Madre de Dios y nuestra amantísima Madre. Mucha gente consagraba el primer sábado del mes a la Virgen por esta intención y para reparar por las blasfemias y ultrajes en contra de ella por parte de los pecadores y de los falsos maestros.

El Papa San Pío X el 12 de Julio de 1905 emitió un decreto en el que alababa esta práctica y ofrecía indulgencias por ella. Ese mismo año en el mes de Noviembre el Santo Padre nuevamente bendijo e indulgenció la práctica tradicional de los Hijos del Corazón de María y la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María, para dedicar los primeros sábados de cada mes a esta devoción con el propósito de hacer reparación al I.C. de María.

La Virgen pide los Cinco Primeros Sábados de Reparación.

La Virgen le dijo que "con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros sábados de mes"

La promesa hecha por Nuestra Señora a Lucía en Julio 13, 1917 de que habría una manifestación futura concerniente a la práctica de los Cinco Primeros Sábados fue cumplida el 10 de diciembre de 1925.

Lucía era postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado. La Sta. Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su corazón rodeado de espinas. El niño le dijo: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

Inmediatamente dijo Nuestra Señora a Lucía:
"Mira, hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación"

Los elementos de los 5 primeros sábados.

1-Confesión. Es esencial en el camino del arrepentimiento y la conversión.

2-Eucaristía. El primer fruto de esta devoción es el culto a la Santa Eucaristía en sus tres aspectos: sacrificio, comunión y adoración.

3-Rezo del Rosario con dos aspectos: oración y meditación. Se rezan cinco misterios.

4-La promesa de salvación.


La Meditación del Rosario:

La oración vocal del Rosario tiene siempre en su base un acto de meditación interior en los misterios de la vida, sufrimiento y gloria de nuestro Señor y de la Santísima Virgen.

La jaculatoria que la Virgen pide que recemos después de cada misterio: "Oh mi Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Conduce todas las almas al cielo especialmente las que mas necesitan de tu misericordia."

Estas almas son las de los pecadores por quienes rezamos por su conversión y salvación eterna. Estos pecadores pueden ser los que están mas obstinados en su pecado sin arrepentirse, aquellos que están, sin saberlo, al borde de la muerte y están en pecado mortal. Finalmente, aquellos que por circunstancia de lugar, o por educación están lejos de la posibilidad de conseguir un sacerdote y recibir los sacramentos incluso en sus últimos momentos. Por estas pobres almas, las que están en mas necesidad de la misericordia de Dios, deben ser derramadas las eficaces oraciones de las almas cristianas, intercediendo por ellos, haciendo reparación, uniéndose en meditación con el corazón de María, Madre y Refugio de los pecadores.

Promesa de Salvación.

Aquellos que practiquen esta devoción de los cinco primeros sábados, Nuestra Señora prometió: "Yo os asistiré a la hora de vuestra muerte con las gracias necesarias de salvación." Ella no promete la salvación eterna, sino las gracias necesarias para la salvación.

Hay muchos testimonios de almas que son especialmente devotas del Corazón de María, que reciben un conocimiento del cielo que la hora de su partida esta cerca. No es precisamente un anuncio de la muerte, pero si una nueva y gentil preocupación por recibir con mas dignidad los sacramentos, con una intención mas pura en todas sus acciones y se intensifica la caridad y la dedicación al apostolado. El Corazón de María va perfeccionando las almas de sus hijos hasta llegar a su encuentro decisivo con su Divino Salvador.

Espíritu de Reparación:

Todos estos actos de la devoción, deben hacerse con la intención de reparar las ofensas cometidas en contra del Inmaculado Corazón de María. Aquellos que la ofenden cometen una ofensa doble: ofenden a su Divino Hijo, y ponen en peligro su salvación.

Esta reparación hace énfasis en nuestra responsabilidad hacia los pecadores que no oran y no hacen reparación por sus pecados. Esta devoción nos presenta una responsabilidad social y nos recuerda de que para ir a Dios debemos amar a nuestros semejantes y tratar de salvar sus almas. También nos enseña una forma excelente de hacerlo, a través del espíritu de reparación al I.C. de María.

Hay quienes se preocupan de que se les puede olvidar en cada uno de los cinco sábados ofrecer por la intención de reparación. Pero esto se puede evitar haciendo la resolución de ofrecer esta reparación desde el primer sábado que se empieza.

"Dios mío yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan, y no te aman." (El ángel a los pastorcitos de Fátima.)

¿Por qué 5 Sábados?

Después de haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5 sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5 clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de María:

1-Blasfemias contra su Inmaculada Concepción.

2-Contra su virginidad.

3-Contra su Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los hombres.

4-Contra los que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.

5-Contra los que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.

"He aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a misericordia para con esas almas."

También es importante establecer un tiempo fijo para la devoción, en este caso los primeros cinco sábados de mes. Esto nos ayudará a establecer un hábito. La misma Iglesia lleva nuestra vida espiritual por ciclos litúrgicos: cuaresma, adviento...


Importancia de esta devoción.

En febrero de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que tenía en llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.

En Fátima, la Virgen misma desea recomendar esta devoción, especificando "cinco primeros sábados consecutivos" enriqueciendo esta práctica con la promesa de salvación.

En la última instancia, es Dios quien es ofendido por cada pecado. Por esta razón, es Dios también quien es el objeto último de cada acto de reparación de los cristianos. Nosotros no podemos comprender propiamente el mensaje celestial dado en Fátima en este punto esencial de reparación si no lo hacemos reparando directamente al Inmaculado Corazón de María.

Es nuestro Señor mismo quien nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."

La predestinación de María en su Maternidad Divina, su colaboración activa en toda la obra de redención, su misión de ser madre espiritual de toda la Iglesia y de cada persona redimida por la preciosa sangre de Cristo, constituye una de las leyes básicas de la divina providencia para la aplicación efectiva de la redención en cada alma.

Por lo tanto, la devoción a su Inmaculado Corazón debe ser intensificada y extendida. Consecuentemente quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por blasfemia, por negación de su grandeza en su misión de corredención, o por tratar de despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo tiempo ofende a Dios y a su providencia. Un cristiano que comprende cuan vil son este tipo de ofensas trata de hacer reparación intensificando su devoción personal y sus esfuerzos para que el Reino del Corazón de María se establezca. Así responde el amor.

Ambos aspectos de la reparación cristiana: primero directamente a Dios y subordinadamente al corazón de María, son manifestaciones complementarias de una misma realidad y un mismo espíritu.


Frutos de esta devoción.

En toda verdadera devoción a nuestra Señora (y la devoción a su Inmaculado Corazón es expresión perfecta de la verdadera devoción) hay siempre una invitación efectiva a regresar los corazones a Cristo Salvador.

Cuando se trata de aquellos que han perdido la gracia, es una llamada a la conversión, a la vida de gracia y a la salvación eterna.

Cuando se trata de almas que viven en la gracia de Dios, la verdadera devoción a María, les da un fuerte impulso por avanzar por la vía de santidad y crea en ellos un espíritu de apostolado cristiano.

Esta es una ley constante en la vitalidad de la Iglesia. Ya sean Instituciones Marianas, Santuarios Marianos, movimientos y peregrinaciones Marianas, siempre han sido una llamada irresistible desde el corazón maternal de María, a un regreso de estas almas a Cristo.

La práctica de los cinco primeros sábados en reparación, corresponde a este nuevo capitulo de la santificación y de la eterna salvación de los redimidos.

-Madre Adela Galindo -fundadora de las SCTJM


Visión de la Trinidad y petición de la consagración de Rusia.

En Junio del 1929, Lucía estaba ya con las religiosas, Hijas Doroteas, y describe esta aparición así:

"... De repente toda la Capilla del convento se alumbro de una luz sobrenatural, y una Cruz de luz apareció sobre el altar, llegando hasta el techo. En la claridad de la parte superior se podía ver la cara de un hombre y su cuerpo hasta la cintura. En el pecho había una paloma de luz, y clavado en la Cruz había el cuerpo de otro hombre. Por encima de la cintura, suspendidos en el aire, podía ver un cáliz y una gran Hostia, en la cual caían gotas de sangre del rostro de Jesús crucificado y de la llaga de su costado. Estas gotas, escurriendo en la Hostia, caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la cruz estaba Nuestra Señora. Era Nuestra Señora de Fátima, con su corazón Inmaculado en su mano izquierda, sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas. Debajo del brazo izquierdo de la Cruz, grandes letras, como si fuesen de agua cristalina, que corrían sobre el Altar formando estas palabras: "Gracia y Misericordia". Nos dice Lucía: `entendí que era el Misterio de la Sta. Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio, que no se me permite revelar".

La Virgen le dijo: "Ha venido el momento en que Dios pide al Santo Padre que en unión con todos los obispos del mundo haga la consagración de Rusia a mi Corazón, prometiendo salvarla por este medio". prevenía la difusión de sus errores y se adelantaba su conversión


Consagraciones papales:

-Dic.1940 -Lucía recibe permiso para escribir al Santo Padre Pío XII, pidiéndole esta consagración.

-Oct. 1942 -Papa Pío XII consagra al mundo con mención especial de Rusia.

-Julio 1952 -Consagración especial solo de Rusia.

-1965 -Papa Pablo VI también consagra a Rusia.

-1982 -Papa Juan Pablo II consagra el mundo al Corazón Inmaculado.

-1984 -Papa Juan Pablo II, Roma, ante la imagen de la Virgen, consagra el mundo colegialmente (con los obispos.) Según Lucía, esta consagración fue conforme a los deseos de la Virgen.

-2000 -Año Jubilar, El Papa Juan Pablo II consagra colegialmente (con los obispos) el mundo y el III milenio al Inmaculado Corazón el 8 de octubre, durante el jubileo de los obispos. En la víspera el Papa guía la oración de un rosario mundial. Sor Lucia es televisada llevando uno de los misterios desde su convento.

Almas víctimas del mensaje de Fátima: Las almas víctimas llevan con heroico amor grandes sufrimientos a favor de las intenciones de la Virgen. Las mas conocidas son Alejandrina y Aminda de Jesús (vive en Fátima.)

Autor: corazones.org