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lunes, 11 de julio de 2016
10 útiles citas de san Benito
“Escucha, hijo, los preceptos del Maestro, e inclina el oído de tu corazón” (Prólogo de la Regla de San Benito)
El 11 de julio es la fiesta de san Benito, un hombre que abandonó la ciudad y la promesa romana de nobleza en búsqueda de una vida de soledad. Vivió durante tres años como ermitaño en una cueva, pero a la muerte del abad local, la comunidad le imploró que regresara a ayudarles.
Sin embargo, aunque reverenciaban a Benito por su santidad, los monjes no podían ponerse de acuerdo en nada e intentaron envenenarle con una bebida. Como es sabido, el santo pronunció una bendición sobre la copa y frustró el insidioso plan. Se le atribuyeron numerosos milagros durante su vida y todos buscaban su sabio consejo.
San Benito llegó a fundar 13 monasterios y dedicó el resto de su vida a crear el plan o “regla” de un monasterio ideal. A esta obra se la conocería como Regla de san Benito y continúa siendo una fuerza impulsora de la vida religiosa —e incluso de los principios de algunas empresas y negocios— de nuestros días.
Para ayudarnos a valorar mejor al hombre que decidió emular el papa Benedicto XVI, aquí hay diez citas inspiradoras del “Padre del monacato occidental”:
1) “El primer grado de humildad es una obediencia sin demora”.
2) “Los somnolientos gustan de poner excusas”.
3) “Proceda con prudencia y no sea extremoso en nada, no sea que, por querer raer demasiado la herrumbre, rompa la vasija”.
4) “Dense prisa mientras tienen aún la luz de la vida, antes que les sorprendan las tinieblas de la muerte”.
5) “La oración ha de ser breve y pura, a no ser que se alargue por una especial efusión que nos inspire la gracia divina”.
6) “La ociosidad es enemiga del alma”.
7) “En mucho charlar no faltará pecado”.
8) “Y, aunque leamos que el vino es totalmente impropio de monjes, porque creemos que hoy día no es posible convencerles, convengamos, al menos, en no beber hasta la saciedad, sino sobriamente, porque ‘el vino hace claudicar hasta a los más sensatos’” (Eclo 19:2).
9) “A todos los huéspedes que se presenten en el monasterio ha de acogérseles como a Cristo, porque Él lo dirá un día: ‘Era peregrino, y me hospedasteis’” (Mateo 25:35).
10) “Hasta en la manera de saludarles deben mostrar la mayor humildad a los huéspedes que acogen y a los que despidan; con la cabeza inclinada, postrado el cuerpo en tierra, adorarán en ellos a Cristo, a quien reciben”.
AUTOR: PHILIP KOSLOSKI 11 JULIO, 2016
jueves, 13 de junio de 2013
¿una maestra regañona?
La templanza
es una de las cuatro virtudes maestras. Sin embargo, es la única que parece no
entonar con el mundo contemporáneo. Se le desprecia por asociársele con las
prohibiciones y el puritanismo. Se le ve como maestra regañona por imperar en
la cultura actual el hedonismo, el consumismo, la permisividad y el
relativismo. Aun así, la templanza no deja de ser una virtud maestra. No es ni
regañona, ni egoísta, ni fea, ni avinagrada. Es la maestra hermosa del
autodominio, del buen gusto y de la buena vida. Es una virtud que pueden y
deben inculcar los padres a sus hijos.
Desde la
antigüedad clásica—podríamos decir desde siempre—, se distinguieron cuatro
virtudes maestras: la prudencia, la justicia, la fortaleza (valentía para los
griegos) y la templanza.
La prudencia
y la justicia se refieren a la toma de decisiones sobre los bienes concretos
que nuestra voluntad debe abrazar.
La prudencia
nos permite decidir sobre cómo mejor conseguirlos. La justicia nos permite
asignar las responsabilidades y los beneficios que corresponden a cada uno a la
hora de procurar y de gozar esos bienes.
La fortaleza
y la templanza se refieren a la fuerza de voluntad que necesitamos ejercer para
conseguir esos bienes. La fortaleza nos da el vigor para caminar hacia los
grandes bienes elegidos. La templanza nos da el vigor para no quedarnos a medio
camino con bienes menores a los elegidos. La primera conquista lo difícil. La
segunda no se conforma con lo fácil.
A estas
cuatro virtudes se les dice maestras porque sostienen y hacen posibles todas
las demás. De la prudencia sigue, por ejemplo, el ser avisado; de la justicia,
el respeto a los demás; de la fortaleza, la perseverancia, y de la templanza,
la castidad.
La
templanza, ¿una maestra regañona?
Nadie duda
sobre la importancia de la prudencia, ¿a quien le gustaría que lo consideren
tonto?; nadie, sobre la excelencia de la justicia, ¿a quien le agradaría que lo
llamen ladrón?; nadie, sobre el esplendor de la valentía, ¿quién no se
avergonzaría de haber sido alguna vez cobarde, de no haberse atrevido al éxito?
De lo que
hay dudas es sobre la templanza. Muchos se preguntarían, ¿qué es eso? Es más,
de ser varones, una gran mayoría se burlarían del joven que a los 20 años
conserve todavía su virginidad.
—¿Quintito,
eh? ¿No sufrirás de un problema físico o psicológico?—, le preguntarían.
Tal vez se
lo pregunten así porque, entre las grandes maestras, la templanza parece la
regañona. Si la fortaleza nos anima con el “tú puedes, tú puedes”, la templanza
nos desinfla, desde que somos pequeños, con su interminable lista de “noes”:
—No te hagas
pipí en la cama.
—No te
atragantes de dulces.
—No juegues
con la comida.
—No golpees
a tu hermanito.
—No te metas
los dedos en la nariz y menos los metas en el enchufe eléctrico.
—No salgas
encuerado a la calle, es más, no salgas a la calle.
—No veas
tanta televisión.
—No grites,
no llores, no te rías, no hables, no respires...
—No te
juntes con esos niños malcriados.
—No tortures
al gatito con alfileres.
—No llegues
tarde a cenar.
—No dejes
tirada tu ropa.
—No se anden
besando ni tocando.
En fin,
además de sonarnos regañona, la templanza se nos presenta con cara de
avinagrada, intolerante y envidiosa. No quiere que hagamos justo lo que se nos
antoja, nos gusta y podemos en el momento hacer.
—¡Ah!—pensamos—,
ahí viene de aguafiestas porque, tal vez señorita todavía, no puede o no ha
probado las mieles.
A todo esto
hemos de agregar que la templanza tiene unas hermanastras más celosas que ella
misma en eso de impedirnos darnos gusto: las prohibiciones. Si la primera nos
persuade y nos da fuerza para no ceder ante los antojos, las segundas
simplemente nos ponen barreras externas para no alcanzarlos:
—Prohibido
que compres y bebas alcohol
—Prohibido
circular sin cinturón de seguridad.
—Prohibido
tirar la basura.
—Prohibida
la prostitución.
—Prohibido
besarse en público.
Como algunas
prohibiciones absolutas—por ejemplo, la del alcohol—no han funcionado, es más,
como han hecho más peligroso el vicio al fomentar la venta de alcohol
adulterado, no pocas personas concluyen que ninguna prohibición sirve, y de
paso niegan que “la maestra regañona” sirva después de todo para alguna cosa
buena.
Esta mala
reputación de la templanza se agrava en el contexto de la cultura
contemporánea. Nuestro estilo de vida es hedonista, consumista, permisivo y
relativista. Nos dice:
—Tú goza el
día, quien sabe cómo pinte el mañana—. Y se corrige:
—Tú goza el
día, que como quiera pintará bien mañana, pues ya hay edulcorantes y grasa
artificiales que no engordan, ya hay anticonceptivos, es más, el látex que
reduce el riesgo del sida, ya hay, en fin, en caso de que falle todo, camaradas
de avanzada que te aplaudirán si abortas, perdón, si ejerces tu “derecho a
decidir”, y hay quienes, moribunda tú de sida en el hospital, te recordarán
allá en la calle en su propaganda política, no como promiscua, que lo fuiste,
sino como una persona que te atreviste a desafiar “prejuicios”, que te
atreviste a vivir a tu manera.
Finalmente,
el desprestigio de la templanza toca fondo cuando sus impostores, es decir el
puritanismo y el “todo es malo”, se presentan como sus representantes legítimos
y pregonan:
—El sexo es
sucio; el vino, fatal; los bailes, frívolos; reír, de necios; cantar, de
impíos; un tuetanito con sal, antesala de la tumba; comer carne, de asesinos de
animales; admirar la belleza de una mujer, de cerdos; fumar un cigarrillo, de
suicidas; gozar, en fin, de la vida, cosa del demonio.
La verdad
sobre la templanza
La templanza
parece tener un rostro muy desagradable, pero, aun cuando así lo fuese,
seguiría siendo una de las cuatro virtudes maestras: es la que evita que el
hombre malbarate su vida en poquedades.
De hecho, no
tiene nada de avinagrada ni de amargada. Santo Tomás de Aquino [i] pide que no
confundamos la templanza con ser o volverse insensibles y apocados. El templado
no es insensible a la sabrosura de los placeres que pone a un lado, ni es un
apocado que tema o se avergüence de simplemente haberlos deseado. El templado
reconoce esos placeres, puede incluso desearlos, pero no se distrae con ellos
para no perder los bienes que mejor le convienen.
El templado,
en vez de insensible, se caracteriza por el buen gusto. Pone a un lado lo bueno
por preferir lo mejor. El templado no es tampoco un hombre débil que no se
aproxima al placer porque no pueda, sino un hombre fortísimo que, aunque puede
gozar de ese placer ordinario, renuncia a él por perseguir un bien aun mayor y
más difícil. Renuncia, por ejemplo, a una gran cena de langosta con la alta
sociedad. Lo hace no por que no pueda comerla o no pueda codearse con la crèmè
de la crèmè, sino porque puede mucho más: reservar su apetito a una cita de
tostadas con frijoles que le preparó para esa noche su amada. Así una niña,
desde pequeña, renuncia a los muchos dulces y a los muchos pasteles porque sabe
que así la mirarán a ella y no al vestido durante la fiesta de los quince años.
Un hombre se olvida de las muchas mujeres no porque no pueda revolcarse con
todas ellas, sino porque puede algo mejor y más difícil: amar de lleno a la más
bella que es su esposa. Y un sacerdote no ha renunciado a casarse por ser un
castrado. Al revés, porque tiene muchos pantalones es que se atrevió a
dedicarse de lleno a Dios. De alguna manera, así son o deben ser las renuncias
de todos nosotros. Nos lo prescribe el mandamiento: “Amarás a Dios sobre todas
las cosas”.
Si la
templanza vence al mal gusto, debe, pues, tener un rostro amable. Y sí que lo
tiene, pues vence además a la inmadurez, a la puerilidad y a la incontinencia,
vicios, según santo Tomás, que sólo se toleran a los niños por no aprender
ellos todavía a controlar sus esfínteres y sus impulsos.
La madurez
es fruto de la templanza, y se manifiesta con el autodominio, con no ser veleta
que se mueve según el primer viento que sople. El desenfreno, en cambio, es de
bestias que, por carecer de razón, nunca pueden tomar la rienda de sus
apetitos.
Así, la
belleza, dice santo Tomás, es otro de los frutos de la templanza. Y digo yo:
ésta reviste al hombre y a la mujer, aun desnudos, de una gracia y hermosura
fundados en el dominio de sí mismos y en el goce de la buena vida y las buenas
costumbres. Con el desenfreno el hombre y la mujer se bestializan. Aunque se
cubran con un abrigo de esquimales, no pueden ser sino feos. Miran, se encorvan
y se mueven según sus impulsos más primitivos. Lucen vulgares por no
comportarse mejor que los animales.
Es más, el
desenfreno, contrario a la templanza, es peor que la cobardía. Según
Aristóteles y santo Tomás de Aquino, la cobardía es al menos un impulso natural
que sigue al miedo a la muerte. El desenfreno es un impulso antinatural que
busca la muerte, pues despilfarra tu hacienda, enloda tu reputación, te gana
enemigos, destruye tu familia, arruina tu cuerpo, extingue tu salud, cava tu
tumba y condena tu alma. No otra cosa le siguen a esos abusos, manifestaciones
del desenfreno, llamados glotonería, drogadicción, borrachera y lujuria, los
cuales la templanza combate con las virtudes de la moderación, abstinencia,
sobriedad y castidad.
Si el
desenfreno te hace perder tu dinero, la templanza te permite conservarlo. Tanto
la fortaleza como la templanza se combinan para mejorar tu economía, la una con
la inversión y la otra con el ahorro.
Pero
volvamos al desenfreno. No sólo calienta tu vientre, sino peor aun la cabeza.
He allí esos brutos que ante la más pequeña contrariedad no pueden detenerse y
estallan en la ira. Así desatan odios, atizan pleitos, alimentan rencores,
violentan cuerpos y almas, derraman sangre, libran guerras y siembran muerte
por donde pasan. ¡Peor aun!, recrudecen la venganza dejándose llevar por un
impulso ponzoñoso que ni los animales se permiten: la crueldad. No es sino la
templanza que puede venir al rescate. Lo hace a través de tres discípulas: la
calma, la mansedumbre y la clemencia.
No es sino
la templanza la que permite que las manos no cojan, los ojos no vean, los oídos
no escuchen y aun la mente no piense lo que no les corresponde. Es, además, la
templanza la que amarra a esa fiera temible, me refiero a la lengua, la cual
suelta tiene más filo y hace más daño que una espada. Es, en fin, la templanza
el salvavidas que rescata al corazón cuando el torbellino de la tristeza y el
aturdimiento del dolor quieren hundirlo en la desesperación. De algún modo, la
templanza es así fuente de alegría.
Pero decía
que el desenfreno calienta la cabeza. Agrego ahora: también la llena de humo.
De abandonarse el hombre al amor desmedido hacia sí mismo, acaba perdiéndose
entre las vanidades y la soberbia.
De nuevo es
la templanza la que viene al rescate, ahora con la humildad. Si la soberbia es
el primero de los pecados y con ella Adán y Eva perdieron el Paraíso, la
humildad es la primera de las virtudes, el escalón inicial que nos pone en
marcha al Cielo. La templanza solidifica también esa humildad con la sencillez,
es más, con la modestia en el vivir, en el actuar, en el hablar, en los gestos
y en el vestir.
Sin la
templanza, fijémosnos bien, las demás virtudes desfallecen. La prudencia se
ciega con las pasiones desbordadas. No puede ya ver lo que es verdaderamente
bueno. La valentía se olvida de pelear porque, como Aquiles, se entretiene con
los rencores y los bajos apetitos. La justicia ya no da a cada quien lo suyo
porque, avarienta, quiere todo para sí.
Es
interesante precisar el remedio de santo Tomás de Aquino contra la curiosidad
indebida y desaforada. Ésta se templa no con la ignorancia sino procurando el
conocimiento de manera ordenada, con la disciplina del estudio. La templanza es
madre así de la cultura, de las artes, de la civilización.
Por tanto,
no consideremos más a la templanza como una maestra regañona, egoísta, fea y
avinagrada. Es la maestra hermosa del autodominio, del buen gusto y de la buena
vida.
La
dificultad de la templanza
Tanto la
fortaleza como la templanza dependen de voluntades poderosas. Para ello, la
voluntad debe adquirir el debido vigor con ejercicios que la pongan a prueba y
así acrecienten.
Desgraciadamente,
dice José Ortega y Gasset, [ii] vivimos en tiempos en que ya no hay retos para
ejercitarse, para fortalecerse. Vivimos en una época comodona en que para
conseguir algo ya no se tiene que trabajar a fondo. Si queremos iluminar una
recámara, ya no hay que prender un fuego, basta mover un switch. Si queremos
cubrir nuestros cuerpos, ya no hay que hilar ni tejer, basta ir a la tienda y
comprar un vestido.
¡Vamos!, si
queremos descubrir el cuerpo de una mujer, ya no hay que casarse con ella, ya
no hay tampoco que seducirla engañosamente, ya no hay ni siquiera que pagarle
su cuota a una prostituta, basta conectarse a la internet y perderse en sus
millones de páginas pornográficas gratuitas. Somos, en términos de fortaleza, una
sociedad blandengue porque no nos cuesta ya nada conseguir lo que queremos.
Frente a la
abundancia y la facilidad de los bienes pudiera al menos uno fortalecer su
voluntad a través de la templanza, renunciando a lo que no es ni conveniente ni
necesario. Pero los dictados de nuestra sociedad actual son los de una sociedad
hedonista, permisiva y de consumo:
—Atragántate,
hártate, empuércate, no de otra manera serás feliz—, nos bombardean los medios
masivos en cada segundo de nuestras vidas.
Un paso
previo para educar la templanza es, pues, el convencernos de que los medios
masivos y la sociedad consumista en general nos mienten. Para ello, echemos una
mirada crítica al paradigma de felicidad que nos ofrecen: hombres que triunfan
porque tienen con qué satisfacer cualesquiera de sus caprichos. Hollywood en
alguna medida identifica el lugar donde encontraríamos las mayores
oportunidades para así triunfar: Estados Unidos. Allí cada individuo puede
vivir, se nos dice, “a su manera”, y lograr el “sueño americano”. Revisemos
este paradigma no por criticar a nuestros vecinos sino para no dejarnos engañar
por el modelo hedonista, relativista, consumista y permisivo propuesto.
Si se dice
que los estadounidenses son exitosos porque pueden satisfacer mejor sus
antojos, tal vez por ello muchos sufren de un alma gorda y blandengue. Tan
ensimismados en sus fáciles caprichos, carecen de la suficiente fuerza como
para renunciar un poquito a sí mismos y sostener alguna relación permanente y
profunda con alguien más. Un americano rompe un promedio de siete veces en su
vida con la comunidad la cual se propuso hacer permanente, mudándose, en cada
ocasión, a otra a miles de millas de distancia donde tampoco echará raíces.
[iii] Es decir, no tiene lazos comunitarios, ni amigos, ni huella en ningún
sitio permanentes. Es más, solo un 23% de los adultos permanecen casados, pues
sólo la mitad de sus “familias” llegan a fundarlas en el matrimonio y, de
ellas, la mitad de sus “familias” las deshacen por el divorcio—“la ropa interior
dura más que la mayoría de los matrimonios”, ha aguijoneado un bromista—; es
más, entre los divorciados, aquéllos que se vuelven a casar tienen las más
altas probabilidades de reincidir en el divorcio. En fin, la cantidad de
viviendas con personas solas supera ya al número de viviendas con familias
tradicionales. [iv] A estas estadísticas del último censo estadunidense podrían
agregárseles los hallazgos de David Blakenhorn, del Institute of American
Values: en los programas de educación pública americanos se prefiere ahora la
palabra “relación” a la de “matrimonio” [v] a tal punto que las autoridades
locales a lo largo del país “no aceptarían de ninguna manera materiales
escolares que avalen al matrimonio”. [vi] Algunas escuelas, como la Rodeph Sholem
en Manhattan, han prohibido incluso las celebraciones del Día de la Madre para
“no ofender los sentimientos” de los niños a quienes deliberadamente se les ha
privado de una madre, pues están a cargo de papás siempre solteros o de parejas
gay. [vii] La comunidad y la familia no son ya “valores americanos” [viii]
porque nuestros vecinos no han sabido ni podido, por blandengues, renunciar a
su individualismo. Muchos americanos son hombres que viven en la más triste de
las soledades.
Así, aunque
consuman hasta el hartazgo, forman una sociedad que sufre un profundo vacío de
vida. Y tienen que llenar ese vacío de vida con algo, lo que sea. Así, si en
México uno de cada veinte habitantes alguna vez han abusado de alguna
droga,[ix] en Estados Unidos lo han hecho uno de cada tres, inclusive sus dos
últimos presidentes.[x]
Clinton
específicamente estuvo a punto de perder la Presidencia por su relación con la
Lewinski. Según nos confiesa en su reciente libro Mi vida,[xi] se enredó con la
mujer porque no había obstáculos, porque le fue fácil, porque no tenía ni que
esforzarse en conquistarla, es decir, porque él fue un débil. Con la colegiala
ya encima, no tuvo la templanza, la fuerza de voluntad, de decir “no”.
De hecho, no
sólo con droga, sino con la más degradante pornografía intentan los americanos
simular el contento. Producen 800 millones de videos triple XXX al año, un
promedio de tres por habitante, más de cinco por adulto.[xii] Para entender la
perversidad de esta cifra, hay que visualizarla en casos concretos. Un
tailandés, compañero mío de estudios, compartió un dormitorio universitario con
un americano por seis meses. Compartió también el teléfono. ¡Qué susto se llevó
el tailandés al recibir el primer recibo telefónico! Se había gastado el
americano varios miles de dólares en llamadas pornográficas. Le preocupaba al
tailandés menos el lograr que el americano pagase los dólares que le
correspondían que el pensar que su compañero de cuarto era un degenerado
sexual.
Una sociedad
blandengue es también una sociedad que no puede contener su ira. Algunos
pensarían que la violencia contra la mujer es mayor en Italia y en España,
donde sus varones les gusta presumir de muy machos, y cuyas culturas se
alimentan aún, dicen algunos, del oscurantismo eclesiástico y medieval.
Pues no. La
violencia y aun asesinatos contra la mujer prevalecen en los países más ricos y
“progresistas” de Europa, es decir, Finlandia, Dinamarca, Suecia, Alemania y el
Reino Unido. Lo que une a estos países es su cultura permisiva, hedonista, relativista,
consumista y su riqueza sin límite. Si ceder a tus impulsos, cualesquiera que
sean, es aceptable y aun encomiable, entonces también es aceptable y encomiable
que golpees a las mujeres: “es que así me nace”. No hay templanza, por tanto,
no hay freno contra la violencia hacia la mujer.[xiii]
La educación
de la templanza
No nos
hagamos tontos, pues, acerca del valor de la templanza. Es una virtud maestra y
debemos inculcarla en nuestros hijos. Para ello les ofrezco las siguientes
recomendaciones:
1º. No te dé
pena ser firme, incansable, constante en repetir la interminable lista de
“noes” a tus hijos (“no hagas esto, no hagas lo otro”). Pero no lo hagas con
pena, con enojo, con amargura. Que no piensen que la templanza, las renuncias,
son propias de una señora regañona, seca y avinagrada. Las renuncias son de una
señora hermosa y de buen gusto.
2º. Salvo
algunas excepciones, la templanza nos permite renunciar no a cosas feas, sucias
o absolutamente malas, sino a cosas buenas en favor de otras mejores. Por
tanto, no presentes el sexo como sucio, ni los dulces como feos, ni el vino
como el demonio. El día que los prueben tus hijos descubrirán que fuiste un
mentiroso. Lo que deben saber, pues, tus hijos es que renuncian a esos bienes
para asegurarse otros que más les convienen.
3º. Por
tanto, en la medida en que tus hijos vayan teniendo uso de razón, infórmales y
recuérdales los bienes mayores que persiguen tras renunciar a los menores con
la templanza.
4º. De allí
sigue el formarles el buen gusto. Para ello, si les pides que renuncien a los
muchos dulces, demuéstrales que la renuncia es sensata, que el platillo por el
cual esperan hasta la hora de la comida no sólo alimenta sino además es mucho
más sabroso. En consecuencia, preocúpate por cocinar mejor que el vendedor de
fritos y refrescos embotellados de la esquina. Preocúpate por demostrarles, con
ejemplos de vida, que el amor es más hermoso que una página pornográfica.
Según santo
Tomás de Aquino, hay dos tipos de desenfreno. Uno es consecuencia de la
impetuosidad: el hombre responde inmediatamente a sus impulsos y se abandona
tontamente a ellos sin informarse. Otro desenfreno es consecuencia de la
debilidad de carácter: aunque el hombre esté informado, aun así cede a sus
bajos apetitos. De esta distinción siguen las siguientes dos recomendaciones
para educar la templanza:
5º. Logra
que tus hijos, antes de obrar, se acostumbren a informarse. Que aprendan a ser
prudentes, que no reaccionen como resorte y ciegamente a sus impulsos. Así
vencerán al desenfreno por impetuosidad.
6º. Ahora
bien, el desenfreno por debilidad de carácter lo vencen dándole vigor a la
voluntad. Educa, pues, la fortaleza de tus hijos. No les des todo en la boca.
Según su edad, que cada uno vaya gradualmente encargándose de conseguir sus
cosas. “Si quieren azul celeste, que les cueste”. El vigor propio de la
fortaleza finalmente es un vigor que redunda a favor de toda la voluntad, es
decir, también en favor de la templanza.
Otras formas
de vigorizar la templanza son las siguientes:
7º. La
templanza se puede fortalecer directamente si empezamos con su hija menor, la
modestia. Ésta es tan modesta que no pide ni grandes ni aparatosas renuncias.
Las pide pequeñitas. No nos dice “no compres vestidos” sino “ no compres
vestidos caros”; no nos dice “no comas pastel” sino “no te comas todo el
pastel”; no nos dice “cállate” sino “no hables solamente tú”. De este modo, si
ya aprendimos a hacer pequeñas renuncias, nos será más fácil hacer grandes
renuncias después.
8º. Pero si
les pides renuncias a tus hijos, ponles el ejemplo. Demuéstrales que tú también
puedes, y que puedes mucho. Renuncia, por ejemplo, a concretar el más grande
negocio de tu vida, a la oportunidad de lograr la paz entre los palestinos y
los judíos, a ganar el título mundial “Non Plus Ultra” si así lo exige el
tiempo no solo “cualitativo”, sino también cuantitativo que requieren tus
hijos. No te conformes con evitar la glotonería y las borracheras, extrémate en
la calma, la humildad, la mansedumbre, la alegría, la clemencia, la fidelidad
en el matrimonio y aun la castidad, pues la castidad es también para los
esposos. Tu esposa no es un objeto de uso, no es un trozo de carne que
conseguiste por allí para desfogar tus genitales. Ella es tu amada. Por tanto,
respétala, ámala. Sean los dos no únicamente un solo cuerpo sino también una
sola alma.
Ahora bien,
debes ponerle especialmente el ejemplo a tus hijos al corregirlos en sus
destemplanzas. Por tanto, no cedas a la ira. Escoge mejor la mansedumbre y la
humildad, frutos de la templanza. La humildad en particular no puede permitirse
eso del orgullo herido, eso de “¡Qué bochorno!”, eso de “¡Hijo mío, por qué me
haces esto, a mí, tu padre!” La humildad no puede sino solidarizarse con la
fragilidad humana.
Por
supuesto, lo hace no para aplaudir o abandonarse en la mediocridad, sino para
levantarse y salir de ella. Del mismo modo, la mansedumbre no significa
permisividad. Significa sólo que la firmeza se expresa no iracunda sino
calmada.
9º La
templanza además se fortalece y ennoblece dándole directamente un valor
positivo a la renuncia. Entonces, que no sea para tus hijos un simple privarse
de algo. Que sea mejor un acto de justicia: que den lo que les sobra a los que
no tienen. Que sea mejor un acto de generosidad: que den lo que no les sobra a
quienes no tienen. Que sea incluso un acto de amor: que se den ellos mismos a
los demás.
Dios, que es
Amor, resume la razón de la templanza con estas palabras:
—El que
quiera conservar para sí mismo su vida, la perderá; pero el que la pierda por
mi causa, ése la encontrará.
La templanza
nos exige, pues, no sólo pequeñas renuncias. A veces nos las exige grandes,
renuncias completas, como el entregar nuestras mismas vidas. De allí que deba
adelantarles a ustedes una última recomendación.
10º. Denle
vigor a su templanza con la virtud de la religión, ármenla con la fortaleza de
Dios, que hay renuncias tan grandes que no podrían sus hijos, ni ustedes, ni
nadie cumplir de no sostenernos su Santo Espíritu.
Autor:
Arturo Zárate Ruiz | Fuente: arbil.org
Notas
[i] .El tema
de la templanza lo desarrolla santo Tomás de Aquino en su Suma de Teología,
II–II, cuestiones 141–170.
[ii] .Ver La
rebelión de las masas.
[iii] .Uno
de cada 15 norteamericanos se muda permanentemente de condado cada año, precisa
Robert Putman en “Who Killed Civic America?” Prospect (Londres: Marzo de 1996),
y agrega que en las últimas décadas la desintegración de las comunidades se ha
agravado por la proliferación de lo que se llama “suburbia”, es decir, zonas
rurales urbanizadas en donde los vecinos viven lo suficientemente lejos los
unos de los otros como para ignorarse del todo.
[iv] . Ver,
por ejemplo, “Menos del 25% en EU vive casado y con hijos. Cada vez son más los
estadounidenses que viven solos, reporta el censo”, nota de la agencia REUTERS
publicada por El Norte (Monterrey: 16 de mayo del 2001) 23A.
[v] . En
México, es muy normal que hablemos ya no de “mi esposa” o “mi esposo” sino de
“mi pareja”.
[vi] . Ver David Blakenhorn, “On
marriage” Propositions (Invierno del 2000), citado por Richard John Neuhaus,
“The Public Square”, First Things 113 (Mayo del 2001).
[vii] .Ver Jonah Goldberg, NRO
editor, “My School Bans Mother’s Day”, National Review Online, (8 de mayo del
2001), .
[viii]
.Notese que se empezaría a romper el cerco relativista si en lugar de hablar de
“valores americanos” se hablase, con razones, simplemente de valores.
[ix] .Ver
Encuesta Nacional de Adicciones, DGE, IMP, CONADIC/SSA, 1998.
[x] .Ver Michael D. Lyman y Gary W.
Potter, Drugs in Society. Causes, Concepts, and Control, (Cincinnati: Anderson
Publishing Co., 1996) 77, quienes citan el reporte nacional del U.S. Bureau of
Justice Statististics de 1992.
[xi] .Ver Bill Clinton, My Life,
(Knopf, 2004).
[xii] .Ver,
por ejemplo, “El cine porno con todo”, www.zonagratuita.com; “El cine porno
genera, solo en los EEUU, ventas por valor de 10.000 millones de dólares
anuales”, www.noticiasdot.com.
[xiii] .Ver
Miguel A. Loma, “Golpe a golpe”, Revista Arbil, Apostando a los valores, 81
(España: junio del 2004) www.iespana.es/revista-arbil/arbi-d81htm.
lunes, 13 de mayo de 2013
Nuestra Señora de Fátima
En 1917,
tres pastorcitos, después de haber sido preparados por el ángel de Portugal,
reciben la visita de la Madre del Cielo, María Santísima, quien se da a conocer
como La Virgen del Rosario y les muestra su Inmaculado Corazón.
Juan Pablo
II expresó, que los mensajes en Fátima son de gran trascendencia para toda la
humanidad. El se reconoció como el Papa de los mensajes, el que debía guiar a
la Iglesia en tiempo de crisis. El puso, tanto la bala que traspasó su cuerpo
en el atentado del 1981, como su anillo papal, a los pies de la Virgen de
Fátima. Él beatificó a dos de los videntes , peregrinó a Fátima varias veces;
consagró el mundo al Inmaculado Corazón de María según ella pidió, elevado la
fiesta del Corazón Inmaculado de María a Memorial Obligatorio. Es hora de abrir
el corazón a nuestra Santísima Madre. El futuro de la humanidad depende de
ello.
Cronología
de Fátima.
13 de mayo,
de 1917: Primera aparición de la Virgen a los tres pastorcitos en Fátima.
13 de
octubre, de 1917: Última aparición de la Virgen a los tres pastorcitos y
milagro del sol.
28 de abril
de 1919: Se inicia la construcción de la Capillita de las Apariciones.
13 de
octubre de 1921: Se permite por primera vez celebrar la Santa Misa.
13 de
octubre de 1930: El obispo de Leira declara dignas de fe las apariciones y
autoriza el culto de Nuestra Señora de Fátima
13 de mayo
de 1931: Primera consagración de Portugal al Inmaculado Corazón de María, hecha
por el Episcopado Portugués, siguiendo el mensaje de Fátima.
31 de
octubre de 1942: Pío XII, hablando en portugués por la radio, consagra el mundo
al Inmaculado Corazón de María, haciendo mención velada de Rusia, según pedido
por Nuestra Señora.
13 de mayo
de 1946: La estatua de Nuestra Señora de Fátima ubicada en la capillita es
coronada por el Cardenal Marsella, Legado Pontificio. La corona fue ofrecida
por las mujeres portuguesas en agradecimiento por haber librado a Portugal de
la Segunda Guerra Mundial.
13 de mayo
de 1967: El Santo Padre Pablo VI viaja a Fátima en el cincuentenario de la
primera aparición para pedir la paz del mundo y la unidad de la Iglesia.
12-13 de
mayo de 1982: El Santo Padre Juan Pablo II viaja a Fátima como peregrino para
agradecer el haber salido bien del brutal atentado sufrido exactamente un año
antes en la plaza de San Pedro y de rodillas consagra la Iglesia, los hombres y
los pueblos, al Inmaculado Corazón de María, haciendo veladamente mención de
Rusia.
25 de marzo
1984: En la Plaza de San Pedro, delante de la Imagen de la Virgen, Juan Pablo
II consagra una vez más, el mundo al Inmaculado Corazón de María, en unión con
todos los obispos del mundo que previamente habían sido notificados para que se
uniesen con Su Santidad en esta consagración. Mas tarde Lucía confirma que esta
consagración satisface la petición hecha por la Virgen.
12 al 13 de
mayo de 1991: El Santo Padre Juan Pablo II vuelve a Fátima por segunda vez como
peregrino, en el 10mo aniversario de su atentado.
13 de mayo
de 2000: El Santo Padre Juan Pablo II, en su tercera visita a Fátima y ante mas
de 1 millón de peregrinos (entre ellos nosotros), beatifica a Francisco y
Jacinta y revela la tercera parte del "secreto de Fátima". Un momento
histórico de gran trascendencia. El Papa confirma una vez mas la importancia de
los mensajes y de la santidad heroica de los niños videntes. Los presenta como
importantísimo ejemplo oración, amor y penitencia. Reconoce la trascendencia
los mensajes que la Virgen les comunicó.
13 de
febrero de 2005, muere Sor Lucía, en la Cova de Iría (Portugal), a los 97 años,
en el convento de Coimbra en Portugal.
Anualmente
el Santuario de Nuestra Señora del Rosario de Fátima es visitado por cuatro
millones de peregrinos.
Resumen de
los mensajes y oraciones recibidos en Fátima.
Oración de
la Decena del Rosario.
Oh buen
Jesús, perdona nuestros pecados. Líbranos del fuego del infierno. Conduce a
todas las almas al Cielo, especialmente las mas necesitadas.
Oración del
Perdón.
¡Dios mío,
yo creo, adoro, espero y te amo! Te pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan, no te aman.
Oración del
Ángel (se aconseja como novena).
Santísima
Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y Os ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Jesucristo, presente en todos
los tabernáculos del mundo, en reparación por las ofensas, sacrilegios e
indiferencias con los que El es ofendido.
Por los
méritos infinitos del Sagrado Corazón de Jesús y del Inmaculado Corazón de
María, te pido la conversión de los pecadores.
Oración
Eucarística.
Santísima
Trinidad, te adoro, Dios mío, te amo en el Santísimo Sacramento.
Oración del
Sacrificio (Rezar al ofrecer un sacrificio.)
Oh Jesús
mío, es por tu amor, en reparación de las ofensas cometidas contra el
Inmaculado Corazón de María y por la conversión de los pecadores.
Mensajes de
nuestra Señora de Fátima.
"Orad,
orad mucho y haced sacrificios por los pecadores. Son muchas almas que van al
infierno porque no hay quien se sacrifique y ruegue por ellas."
(19 de
agosto de 1917)
"Es
necesario que se enmienden, que pidan perdón de sus pecados... ¡No ofendan más
a Nuestro Señor, que está ya muy ofendido!"
(13 de
octubre de 1917)
Para salvar
a los pecadores, el Señor quiere establecer en el mundo la devoción a mi
Inmaculado Corazón"
(13 de julio
de 1917)
"A
quien abrazare la devoción a mi Inmaculado Corazón, prometo la salvación"
(13 de junio
de 1917)
"Vendré
a pedir la consagración del mundo a mi Inmaculado Corazón y la comunión
reparadora en los primeros sábados de mes"
(13 de junio
de 1917)
Relato de
las apariciones según Sor Lucía, la mayor de los videntes.
Primera
aparición del Ángel: Fue en la primavera de 1916 que se apareció el ángel por
primera vez en la cueva "Loca de Cabeco".
Subimos con
el ganado al cerro arriba en busca de abrigo, y después de haber tomado nuestro
bocadillo y dicho nuestras oraciones, vimos a cierta distancia, sobre la
cúspide de los árboles, dirigiéndose hacia el saliente, una luz mas blanca que
la nieve, distinguiéndose la forma de un joven trasparente y mas brillante que
el cristal traspasado por los rayos del sol. Al acercarse mas pudimos discernir
y distinguir los rasgos. Estábamos sorprendidos y asombrados:
Al llegar
junto a nosotros dijo: "No temáis. Soy el Ángel de la Paz. ¡Orad
conmigo!"
Y
arrodillado en tierra inclinó la frente hasta el suelo. Le imitamos llevados
por un movimiento sobrenatural y repetimos las palabras que oímos decir:
-"Dios
mío, yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan y no te aman".
Después de
repetir esto tres veces se levantó y dijo: -"Orad así. Los Corazones de
Jesús y María están atentos a la voz de vuestras suplicas"
Y
desapareció... Tan intima e intensa era la conciencia de la presencia de Dios,
que ni siquiera intentamos hablar el uno con el otro, permanecimos en la
posición en que el Ángel nos había dejado y repitiendo siempre la misma
oración.
No decíamos
nada de esta aparición, ni recomendamos tampoco el uno al otro guardar el
secreto. La misma aparición parecía imponernos silencio.
Segunda
aparición del Ángel: Ocurrió a mediados del verano, cuando llevábamos los
rebaños a casa hacia mediodía para regresar por la tarde. Estábamos a la sombra
de los árboles que rodeaban el pozo de la quinta Arneiro. De pronto vimos al
mismo Ángel junto a nosotros:
"¿Qué
estáis haciendo? ¡Rezad! ¡Rezad mucho! Los corazones de Jesús y de María tienen
sobre vosotros designios de misericordia. Ofreced constantemente oraciones y
sacrificios al Altísimo!"
-¿Cómo hemos
de sacrificarnos?, pregunté.
-"De
todo lo que pudierais ofreced un sacrificio como acto de reparación por los
pecados cuales El es ofendido, y de suplica por la conversión de los pecadores.
Atraed así sobre vuestra patria la paz.
Yo soy el
Ángel de su guardia, el Ángel de Portugal. Sobre todo, aceptad y soportad con
sumisión el sufrimiento que el Señor os envíe"
Estas
palabras hicieron una profunda impresión en nuestros espíritus como una luz que
nos hacía comprender quien es Dios, como nos ama y desea ser amado, el valor
del sacrificio, cuanto le agrada y como concede en atención a esto la gracia de
conversión a los pecadores.
Por esta
razón, desde ese momento, comenzamos a ofrecer al Señor cuanto nos mortificaba,
repitiendo siempre la oración que el Ángel nos enseñó.
Tercera
aparición del Ángel: Fue en octubre o a fines de septiembre, pasamos un día
desde Pregueira a la cueva Loca de Cabeco, caminando alrededor del cerro al
lado que mira a Aljustrel y Casa Velha. Allí decíamos nuestro rosario y la
oración que el Ángel nos enseño en la primera aparición.
Estando allí
apareció por tercera vez, teniendo en sus manos un Cáliz, sobre el cual estaba
suspendida una Hostia, de la cual caían gotas de sangre al Cáliz. Dejando el
Cáliz y la Hostia suspensos en el aire, se postró en tierra y repitió tres
veces esta oración:
"Santísima
Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo, te adoro profundamente y te ofrezco el
Preciosísimo Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad de Nuestro Señor Jesucristo,
presente en todos los Sagrarios del mundo, en reparación por los ultrajes,
sacrilegios e indiferencias con que El mismo es ofendido. Y por los méritos
infinitos de su Sagrado Corazón y del Corazón Inmaculado de María te pido la
conversión de los pobres pecadores."
Después
levantándose tomó de nuevo en la mano el Cáliz y la Hostia. Me dio la Hostia a
mi y el contenido del Cáliz lo dio a beber a Jacinta y Francisco, diciendo al
mismo tiempo:
-"Tomad
el Cuerpo y bebed la Sangre de Jesucristo, horriblemente ultrajado por los
hombres ingratos. Reparad sus crímenes y consolad a vuestro Dios."
De nuevo se
postró en tierra y repitió con nosotros hasta por tres veces la misma oración:
Santísima Trinidad... y desapareció.
Durante los
días siguientes nuestras acciones estaban impulsadas por este poder
sobrenatural. Por dentro sentimos una gran paz y alegría que dejaban al alma
completamente sumergida en Dios. También era grande el agotamiento físico que
nos sobrevino.
No se por
qué las apariciones de Nuestra Señora producían efectos bien diferentes. La
misma alegría íntima, la misma paz y felicidad, pero en vez de ese abatimiento
físico, mas bien una cierta agilidad expansiva; en vez de ese aniquilamiento en
la divina presencia, un exultar de alegría; en vez de esa dificultad en hablar,
un cierto entusiasmo comunicativo.
Las
Apariciones de Nuestra Señora.
Primera
Aparición de la Virgen: Domingo 13 de mayo, de 1917.
Estaba
jugando con Jacinta y Francisco en lo alto, junto a Cova de Iría, haciendo una
pared de piedras alrededor de una mata de retamas, de repente vimos una luz
como de un relámpago.
-Está
relampagueando- dije. Puede venir una tormenta. Es mejor que nos vayamos a
casa.
-¡Oh si esta
bien! contestaron mis primos. Comenzamos a bajar el cerro llevando las ovejas
hacia el camino. Cuando íbamos por mitad de la pendiente, cerca de una encina,
que aun existe, vimos otro relámpago, y habiendo dado algunos pasos mas vimos
sobre la encina una Señora vestida de blanco, mas brillante que el sol,
esparciendo luz mas clara e intensa que un vaso de cristal lleno de agua
cristalina atravesado por los rayos mas ardientes del sol. Estábamos tan cerca
que quedamos dentro de la luz que Ella irradiaba. Entonces la Señora nos dijo:
-"No
tengáis miedo. No os hago daño."
-Yo le
pregunte: ¿De dónde es usted?
-"Soy
del Cielo."
-¿Qué es lo
que usted me quiere?
-"He
venido para pediros que vengáis aquí seis meses seguidos el día 13 a esta misma
hora. Después diré quien soy y lo que quiero. Volveré una séptima vez."
-Pregunté
entonces: ¿Yo iré al cielo?
-"Si
iras"
-¿Y Jacinta?
-"ira
también"
-¿Y
Francisco?
-"También
ira, pero tiene que rezar antes muchos rosarios"
Entonces me
acordé de dos amigas de mi hermana que habían muerto hacia poco.
-¿Está María
de las Nieves en el cielo?
-"Sí,
está"
-¿y Amelia?
de 18 ó 20 años
-"estará
en el purgatorio hasta el fin del mundo."
Y entonces
dijo:- "¿Queréis ofreceros a Dios para soportar todos los sufrimientos que
El quisiera enviaros como reparación de los pecados con que El es ofendido y de
suplica por la conversión de los pecadores?"
-Sí,
queremos.
-"Tendréis,
pues, mucho que sufrir, pero la gracia de Dios os fortalecerá"
Diciendo
esto la Virgen abrió sus manos por primera vez, comunicándonos una luz muy
intensa que parecía fluir de sus manos y penetraba en lo mas intimo de nuestro
pecho y de nuestros corazones, haciéndonos ver a nosotros mismos en Dios, mas
claramente de lo que nos vemos en el mejor de los espejos. Entonces, por un
impulso interior que nos fue comunicado también, caímos de rodillas, repitiendo
humildemente:
-Santísima
Trinidad, yo te adoro. Dios mío, Dios mío, yo te amo en el Santísimo
Sacramento.
Después de
pasados unos momentos Nuestra Señora agregó: -"Rezad el rosario todos los
días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra".
Acto seguido
comenzó a elevarse serenamente, mientras la luz que la circundaba parecía
abrirle el camino
Segunda
Aparición de la Virgen: Miércoles 13 de Junio. (Establece la devoción al
Inmaculado Corazón de María.)
Después de
rezar el rosario con otras personas que estaban presentes (unas 50) vimos de
nuevo el reflejo de la luz que se aproximaba, y que llamábamos relámpago, y en
seguida a Nuestra Señora en la encina, todo como en mayo.
-¿Qué es lo
que quiere? -pregunté
-"Quiero
que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, que recéis el rosario todos los
días y que aprendáis a leer. Después diré lo que quiero además."
-Le pedí la
curación de una enferma. Nuestra Señora respondió:
-"Si se
convierte se curara durante el ano"
-Quisiera
pedirle que nos llevase al cielo.
-"Si, a
Jacinta y a Francisco los llevaré en breve, pero tu te quedarás algún tiempo
mas. Jesús quiere servirse de ti para darme a conocer y amar. Quiere establecer
en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. A quien le abrazare prometo la
salvación y serán queridas sus almas por Dios como flores puestas por mi para
adornar su Trono."
-¿Me quedo
aquí solita?- pregunte con dolor.
-"No
hija. ¿Y tu sufres mucho por eso? !No te desanimes! Nunca te dejaré. Mi
Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá a Dios."
En ese
momento abrió las manos y nos comunicó por segunda vez el reflejo de la luz
inmensa que la envolvía. Jacinta y Francisco parecían estar en la parte de la
luz que se eleva hacia el cielo y yo en la que se esparcía sobre la tierra.
Delante de la palma de la mano derecha de nuestra Señora estaba un corazón
rodeado de espinas que parecían clavarse en el. Entendimos que era el Corazón
Inmaculado de María, ultrajado por los pecados de la humanidad, y que quería
reparación.
Francisco
muy impresionado con lo que había visto, me pregunto después: -¿Por qué es que
la Virgen estaba con un corazón en la mano irradiando sobre el mundo aquella
luz tan grande que es Dios? Tu, Lucía, estabas con Ella en la luz que bajaba a
la tierra y Jacinta conmigo en la que subía al cielo.
Le respondí:
-Es que tu, con Jacinta, iréis en breve al cielo. Yo me quedo con el Corazón
Inmaculado de María en la tierra.
Tercera
Aparición de la Virgen: Viernes, 13 de Julio.
Momentos
después de haber llegado a Cova de Iría, junto a la encina, entre numeroso
público (4.000 personas) que estaban rezando el rosario, vimos el rayo de luz
una vez mas y un momento mas tarde apareció la Virgen sobre la encina.
-¿Qué es lo
que quiere de mi? -pregunté.
-"Quiero
que vengáis aquí el día 13 del mes que viene, y continuéis rezando el rosario
todos los días en honra a Nuestra Señora del Rosario con el fin de obtener la
paz del mundo y el final de la guerra, porque solo Ella puede conseguirlo.
-Dije
entonces: quisiera pedirle nos dijera quien es, y que haga un milagro para que
todos crean que usted se nos aparece.
-"Continuad
viniendo aquí todos los meses. En octubre diré quien soy y lo que quiero, y
haré un milagro que todos han de ver para que crean".
-"¡Sacrificaos
por los pecadores y decid muchas veces, y especialmente cuando hagáis un
sacrificio: OH, Jesús, es por tu amor, por la conversión de los pecadores y en
reparación de los pecados cometidos contra el Inmaculado Corazón de María!
Al decir
estas últimas palabras abrió de nuevo las manos. El reflejo de la luz parecía
penetrar la tierra y vimos como un mar de fuego y sumergidos en este fuego los
demonios y las almas como si fuesen brasas trasparentes y negras o bronceadas,
de forma humana, que fluctuaban en el incendio llevada por las llamas que de
ellas mismas salían, juntamente con nubes de humo, cayendo hacia todos los
lados, semejante a la caída de pavesas en grandes incendios, pero sin peso ni
equilibrio, entre gritos y lamentos de dolor y desesperación que horrorizaban y
hacían estremecer de pavor.
Los demonios
se distinguían por sus formas horribles y asquerosas de animales espantosos y
desconocidos, pero trasparentes como negros tizones en brasa. Asustados y como
pidiendo socorro levantamos la vista a nuestra Señora, que nos dijo con bondad
y tristeza:
-"Habéis
visto el infierno, donde van las almas de los pobres pecadores. Para salvarlas
Dios quiere establecer en el mundo la devoción a mi Inmaculado Corazón. Si
hacen lo que yo os digo se salvarán muchas almas y tendrán paz. La guerra terminará
pero si no dejan de ofender a Dios en el reinado de Pío XI comenzara otra
peor."
"Cuando
viereis una noche alumbrada por una luz desconocida sabed que es la gran señal
que Dios os da de que va a castigar al mundo sus crímenes por medio de la
guerra, del hambre, de la persecución de la Iglesia y del Santo Padre. Para
impedir eso, vendré a pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y
la comunión reparadora de los primeros sábados. Si atienden mis deseos, Rusia
se convertirá y habrá paz; si no, esparcirá sus errores por el mundo,
promoviendo guerras y persecuciones de la Iglesia: los buenos serán
martirizados; el Santo Padre tendrá que sufrir mucho; varias naciones serán
aniquiladas. Por fin, MI INMACULADO CORAZON TRIUNFARA. El Santo Padre me
consagrará a Rusia, que se convertirá, y será concedido al mundo algún tiempo
de paz. En Portugal el dogma de la fe se conservará siempre......(Aquí comienza
la tercer parte del secreto, escrita por Lucía entre el 22 de Dic. 1943 y el 9
de Enero 1944). Esto no lo digas a nadie. A Francisco si podéis
decírselo."
-"Cuando
recéis el rosario, decid después de cada misterio: "Jesús mío, perdónanos,
líbranos del fuego del infierno, lleva todas las almas al cielo, especialmente
las más necesitadas."
Y, como de
costumbre, comenzó a elevarse en dirección a Oriente.
Cuarta
Aparición de la Virgen:
Domingo 19
de Agosto, en los Valinhos La Aparición no se realizo el día 13 de agosto en
Cova de Iría porque el Administrador del Consejo apresó y llevó a Vila Nova a
los pastorcitos con la intención de obligarles a revelar el secreto. Los tuvo
presos en la Administración y en el calabozo municipal.
Les ofreció
los mas valiosos presentes si descubrían el secreto. Los pequeños videntes
respondieron:
-No lo
decimos ni aunque nos den el mundo entero.
Los encerró
en el calabozo. Los presos les aconsejaron: -Pero decir al Administrador ese
secreto. Que os importa que esa Señora no quiera?
-!Eso no,
respondió Jacinta con vivacidad, antes quiero morir!
Y los tres
niños rezaron con aquellos infelices el rosario, delante de una medalla de
Jacinta colgada en la pared.
El
administrador para amedrentarlos, mando preparar una caldera de aceite
hirviendo, en la cual amenazaron asar a los pastorcitos si no hacían lo que les
mandaban. Ellos, aunque pensaban que la cosa iba en serio, permanecieron firmes
sin revelar nada. El día 15 de agosto, fiesta de la Asunción, los sacó del
calabozo y los llevo a Fátima.
Lucía nos
narra lo que sucedió en esta aparición.
Estuvimos
con las ovejas en un lugar llamado Valinhos, Francisco y su hermano Juan,
acompañándome, y sintiendo que algo sobrenatural se aproximaba y nos envolvía,
sospechando que Nuestra Señora se nos aparecería y temiendo que Jacinta se
quedaría sin verla, pedimos a su hermano Juan que le fuese a llamar.
Entretanto, Francisco y yo vimos el reflejo de luz que llamábamos relámpago y
al instante de llegar Jacinta vimos a la Señora sobre la encina.
-¿Qué es lo
que quiere usted?
-Deseo que
sigáis yendo a Cova de Iría en los días 13, que sigáis rezando el rosario todos
los días. El ultimo mes haré el milagro para que todos crean.
-¿Qué es los
que quiere usted que se haga con el dinero que la gente deja en Cova de Iría?
-Hagan dos
bolsas, una para ti y Jacinta, para llevarla dos chicas mas vestidas de blanco
y otra que la lleve Francisco con tres niños mas.
El dinero de
las bolsas es para la fiesta de Nuestra Señora del Rosario, y lo que sobre es
para ayuda de una capilla que se debe hacer.
-Yo quisiera
pedirle la curación de algunos enfermos.
-Si, a
algunos curare durante el año.
Y tomando un
aspecto muy triste, la Virgen añadió: "Rezad, rezad mucho y haced
sacrificios por los pecadores, porque muchas almas van al infierno por no tener
quien se sacrifique y rece por ellas". Y la Virgen empezó a subir hacia
Oriente, como de costumbre.
Quinta
Aparición: Jueves, 13 de Septiembre.
Al
aproximarse la hora fui a Cova de Iría con Jacinta y Francisco entre numerosas
personas (30.000) que con dificultad nos dejaban pasar. Los caminos estaban
apiñados de gente; todos nos querían ver y hablar.
Mucha gente
del pueblo venían a pedirnos que presentáramos sus necesidades a Nuestra
Señora. Otros, no pudiendo llegar junto a nosotros, clamaban de lejos.
Oíamos...
-¡pidan que me cure a mi hijo invalido!... a mi hijo ciego... a mi hija muda...
que me traiga a mi esposo que esta en la guerra... que me convierta a un
pecador... que estoy tuberculoso... etc. Allí aparecían todas las miserias de
la pobre humanidad y algunos gritaban subidos a los arboles.
Por fin
llegamos a Cova de Iría, y al alcanzar la encina comenzamos a decir el rosario
con la gente. Un poco mas tarde vimos el reflejo de luz y acto seguido, sobre
la encima, a nuestra Señora, que dijo: -"Continuad rezando el rosario para
alcanzar el fin de la guerra. E n Octubre vendrá también nuestro Señor, Nuestra
Señora de los Dolores y del Carmen, San José con el Niño Jesús para bendecir al
mundo. Dios esta contento con vuestros sacrificios, pero no quiero que durmáis
con la cuerda puesta, llevadla durante el día." (La cuerda la llevaban
atada a la cintura. Era uno de las mas dolorosas mortificaciones que ofrecían
por la conversión de los pecadores. También no comían meriendas, dejaban de
tomar agua. Pero mayores eran los sacrificios que exigía la misión que la
Virgen les encomendó: las vejaciones, curiosidad, molestias de la gente,
interminables visitas, preguntas, persecución, ridículo, prisión, etc.)
-"Curaré
a algunos enfermos, pero no a todos. En octubre haré el milagro para que todos
crean."
Sexta
Aparición: Sábado 13 de Octubre (Milagro del Sol.
Había gente
en masa (70.000) bajo una lluvia torrencial. Por el camino, las escenas del mes
pasado, mas numerosas y conmovedoras. Ni el barro de los caminos impedía a la
gente arrodillarse en actitud humilde y suplicante.
Llegando a
Cova de Iría, junto a la encina, pedí al pueblo que cerrasen los paraguas para
rezar el Rosario. Poco después vimos el reflejo de luz y en seguida a la Virgen
sobre la encina.
-¿Qué es lo
que usted quiere?
-"Quiero
decirte que hagan aquí una capilla en honor mío, que soy la Señora del Rosario,
que continúen rezando el Rosario todos los días. La guerra esta acabándose y
los soldados pronto volverán a sus casas."
-¿Curará a
los enfermos?
-"Unos
si y otros no; es preciso que se enmienden; que pidan perdón de sus pecados.
Y tomando
aspecto mas triste dijo: -"Que no se ofenda mas a Dios Nuestro Señor, que
ya es muy ofendido."
El milagro
del sol.
Y abriendo
sus manos las hizo reflejar en el sol y, en cuanto se elevaba, continuaba el
brillo de su propia luz proyectándose en el sol.
Y exclamé
que todos mirasen al sol. Se da entonces el milagro del sol, prometido tres
meses antes, como prueba de la verdad de las apariciones de Fátima. La lluvia
cesa y el sol por tres veces gira sobre si mismo, lanzando a todos los lados
fajas de luz de variados colores. Parece a cierta altura desprenderse del
firmamento y caer sobre la muchedumbre. Todos están atónitos. Los periodistas
de los periódicos seculares que habían acudido incrédulos a desprestigiar los
apariciones, tomaron fotos y dieron testimonio de aquel milagro en la prensa.
Al cabo de
10 minutos de prodigio el sol toma su estado normal.
Los tres
niños eran favorecidos con otras visiones: Vimos al lado del sol a S. José con
el Niño y a Nuestra Señora de los Dolores. El Niño Jesús parecía bendecir al
mundo de la misma forma que S. José. Después se disipo esta visión y aparece
Nuestra Señora del Carmen.
Fin de las
apariciones de 1917: Lucía y las apariciones posteriores a 1917.
Lucía es la
mayor de los videntes. Entró en la vida religiosa con las hermanas Doroteas,
con las que vivió en Pontevedra antes de entrar en la clausura Carmelita en
Coimbra, Portugal donde está hasta la fecha (1999).
En este
período ocurrieron:
-La petición
de los Cinco Primeros Sábados de Reparación.
-La visión
de la Trinidad con la petición de la consagración de Rusia.
Cinco
Primeros Sábados de Reparación.
Trasfondo
histórico.
Los sábados
son tradicionalmente dedicados a la Virgen. Desde muy antiguo la Santa Iglesia,
a considerado el sábado un día dedicado a intensificar la devoción Cristiana a
la Santísima Virgen, Madre de Dios y nuestra amantísima Madre. Mucha gente
consagraba el primer sábado del mes a la Virgen por esta intención y para
reparar por las blasfemias y ultrajes en contra de ella por parte de los
pecadores y de los falsos maestros.
El Papa San
Pío X el 12 de Julio de 1905 emitió un decreto en el que alababa esta práctica
y ofrecía indulgencias por ella. Ese mismo año en el mes de Noviembre el Santo
Padre nuevamente bendijo e indulgenció la práctica tradicional de los Hijos del
Corazón de María y la Archicofradía del Inmaculado Corazón de María, para
dedicar los primeros sábados de cada mes a esta devoción con el propósito de
hacer reparación al I.C. de María.
La Virgen
pide los Cinco Primeros Sábados de Reparación.
La Virgen le
dijo que "con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la
consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los
primeros sábados de mes"
La promesa
hecha por Nuestra Señora a Lucía en Julio 13, 1917 de que habría una
manifestación futura concerniente a la práctica de los Cinco Primeros Sábados
fue cumplida el 10 de diciembre de 1925.
Lucía era
postulante en el Convento de las Doroteas en Pontevedra, España cuando tiene
una aparición de la Virgen sobre una nube de luz, con el Niño Jesús a su lado.
La Sta. Virgen puso su mano sobre el hombro de Lucía, mientras en la otra
sostenía su corazón rodeado de espinas. El niño le dijo: "Ten compasión
del Corazón de tu Santísima Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres
ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de
reparación para sacárselas."
Inmediatamente
dijo Nuestra Señora a Lucía:
"Mira,
hija mía, mi Corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin
cesar con blasfemias e ingratitudes. Tu, al menos, procura consolarme y di que
a todos los que, durante cinco meses, en el primer sábado, se confiesen,
reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15
minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les
prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su
salvación"
Los
elementos de los 5 primeros sábados.
1-Confesión.
Es esencial en el camino del arrepentimiento y la conversión.
2-Eucaristía.
El primer fruto de esta devoción es el culto a la Santa Eucaristía en sus tres
aspectos: sacrificio, comunión y adoración.
3-Rezo del
Rosario con dos aspectos: oración y meditación. Se rezan cinco misterios.
4-La promesa
de salvación.
La
Meditación del Rosario:
La oración
vocal del Rosario tiene siempre en su base un acto de meditación interior en
los misterios de la vida, sufrimiento y gloria de nuestro Señor y de la
Santísima Virgen.
La
jaculatoria que la Virgen pide que recemos después de cada misterio: "Oh mi
Jesús, perdona nuestros pecados, líbranos del fuego del infierno. Conduce todas
las almas al cielo especialmente las que mas necesitan de tu
misericordia."
Estas almas
son las de los pecadores por quienes rezamos por su conversión y salvación
eterna. Estos pecadores pueden ser los que están mas obstinados en su pecado
sin arrepentirse, aquellos que están, sin saberlo, al borde de la muerte y
están en pecado mortal. Finalmente, aquellos que por circunstancia de lugar, o
por educación están lejos de la posibilidad de conseguir un sacerdote y recibir
los sacramentos incluso en sus últimos momentos. Por estas pobres almas, las
que están en mas necesidad de la misericordia de Dios, deben ser derramadas las
eficaces oraciones de las almas cristianas, intercediendo por ellos, haciendo
reparación, uniéndose en meditación con el corazón de María, Madre y Refugio de
los pecadores.
Promesa de
Salvación.
Aquellos que
practiquen esta devoción de los cinco primeros sábados, Nuestra Señora
prometió: "Yo os asistiré a la hora de vuestra muerte con las gracias
necesarias de salvación." Ella no promete la salvación eterna, sino las
gracias necesarias para la salvación.
Hay muchos
testimonios de almas que son especialmente devotas del Corazón de María, que
reciben un conocimiento del cielo que la hora de su partida esta cerca. No es
precisamente un anuncio de la muerte, pero si una nueva y gentil preocupación
por recibir con mas dignidad los sacramentos, con una intención mas pura en
todas sus acciones y se intensifica la caridad y la dedicación al apostolado.
El Corazón de María va perfeccionando las almas de sus hijos hasta llegar a su
encuentro decisivo con su Divino Salvador.
Espíritu de
Reparación:
Todos estos
actos de la devoción, deben hacerse con la intención de reparar las ofensas
cometidas en contra del Inmaculado Corazón de María. Aquellos que la ofenden
cometen una ofensa doble: ofenden a su Divino Hijo, y ponen en peligro su
salvación.
Esta
reparación hace énfasis en nuestra responsabilidad hacia los pecadores que no
oran y no hacen reparación por sus pecados. Esta devoción nos presenta una
responsabilidad social y nos recuerda de que para ir a Dios debemos amar a
nuestros semejantes y tratar de salvar sus almas. También nos enseña una forma
excelente de hacerlo, a través del espíritu de reparación al I.C. de María.
Hay quienes
se preocupan de que se les puede olvidar en cada uno de los cinco sábados
ofrecer por la intención de reparación. Pero esto se puede evitar haciendo la
resolución de ofrecer esta reparación desde el primer sábado que se empieza.
"Dios
mío yo creo, adoro, espero y te amo. Te pido perdón por los que no creen, no
adoran, no esperan, y no te aman." (El ángel a los pastorcitos de Fátima.)
¿Por qué 5
Sábados?
Después de
haber estado Lucía en oración, Nuestro Señor le reveló la razón de los 5
sábados de reparación: "Hija mía, la razón es sencilla: se trata de 5
clases de ofensas y blasfemias proferidas contra el Inmaculado Corazón de
María:
1-Blasfemias
contra su Inmaculada Concepción.
2-Contra su
virginidad.
3-Contra su
Maternidad Divina, rehusando al mismo tiempo recibirla como Madre de los
hombres.
4-Contra los
que procuran públicamente infundir en los corazones de los niños, la
indiferencia, el desprecio y hasta el odio hacia la Madre Inmaculada.
5-Contra los
que la ultrajan directamente en sus sagradas imágenes.
"He
aquí hija mía, por que ante este Inmaculado Corazón ultrajado, se movió mi
misericordia a pedir esta pequeña reparación, y, en atención a Ella, a conceder
el perdón a las almas que tuvieran la desgracia de ofender a mi Madre. En
cuanto a ti procura incesantemente con tus oraciones y sacrificios moverme a
misericordia para con esas almas."
También es
importante establecer un tiempo fijo para la devoción, en este caso los
primeros cinco sábados de mes. Esto nos ayudará a establecer un hábito. La
misma Iglesia lleva nuestra vida espiritual por ciclos litúrgicos: cuaresma,
adviento...
Importancia
de esta devoción.
En febrero
de 1926 se le apareció el Niño Jesús preguntándole si había difundido la
devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó las dificultades que tenía en
llevar a cabo esta misión. Jesús le respondió que con su gracia bastaba.
En Fátima,
la Virgen misma desea recomendar esta devoción, especificando "cinco
primeros sábados consecutivos" enriqueciendo esta práctica con la promesa
de salvación.
En la última
instancia, es Dios quien es ofendido por cada pecado. Por esta razón, es Dios
también quien es el objeto último de cada acto de reparación de los cristianos.
Nosotros no podemos comprender propiamente el mensaje celestial dado en Fátima
en este punto esencial de reparación si no lo hacemos reparando directamente al
Inmaculado Corazón de María.
Es nuestro
Señor mismo quien nos dice: "Ten compasión del Corazón de tu Santísima
Madre. Esta cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada
momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas."
La
predestinación de María en su Maternidad Divina, su colaboración activa en toda
la obra de redención, su misión de ser madre espiritual de toda la Iglesia y de
cada persona redimida por la preciosa sangre de Cristo, constituye una de las
leyes básicas de la divina providencia para la aplicación efectiva de la
redención en cada alma.
Por lo
tanto, la devoción a su Inmaculado Corazón debe ser intensificada y extendida.
Consecuentemente quien ofenda a nuestra Madre, ya sea por blasfemia, por
negación de su grandeza en su misión de corredención, o por tratar de
despreciar la devoción a Nuestra Señora en la Iglesia o en las almas, al mismo
tiempo ofende a Dios y a su providencia. Un cristiano que comprende cuan vil
son este tipo de ofensas trata de hacer reparación intensificando su devoción
personal y sus esfuerzos para que el Reino del Corazón de María se establezca.
Así responde el amor.
Ambos
aspectos de la reparación cristiana: primero directamente a Dios y
subordinadamente al corazón de María, son manifestaciones complementarias de
una misma realidad y un mismo espíritu.
Frutos de
esta devoción.
En toda
verdadera devoción a nuestra Señora (y la devoción a su Inmaculado Corazón es
expresión perfecta de la verdadera devoción) hay siempre una invitación
efectiva a regresar los corazones a Cristo Salvador.
Cuando se
trata de aquellos que han perdido la gracia, es una llamada a la conversión, a
la vida de gracia y a la salvación eterna.
Cuando se
trata de almas que viven en la gracia de Dios, la verdadera devoción a María,
les da un fuerte impulso por avanzar por la vía de santidad y crea en ellos un
espíritu de apostolado cristiano.
Esta es una
ley constante en la vitalidad de la Iglesia. Ya sean Instituciones Marianas,
Santuarios Marianos, movimientos y peregrinaciones Marianas, siempre han sido
una llamada irresistible desde el corazón maternal de María, a un regreso de
estas almas a Cristo.
La práctica
de los cinco primeros sábados en reparación, corresponde a este nuevo capitulo
de la santificación y de la eterna salvación de los redimidos.
-Madre Adela
Galindo -fundadora de las SCTJM
Visión de la
Trinidad y petición de la consagración de Rusia.
En Junio del
1929, Lucía estaba ya con las religiosas, Hijas Doroteas, y describe esta
aparición así:
"... De
repente toda la Capilla del convento se alumbro de una luz sobrenatural, y una
Cruz de luz apareció sobre el altar, llegando hasta el techo. En la claridad de
la parte superior se podía ver la cara de un hombre y su cuerpo hasta la
cintura. En el pecho había una paloma de luz, y clavado en la Cruz había el
cuerpo de otro hombre. Por encima de la cintura, suspendidos en el aire, podía
ver un cáliz y una gran Hostia, en la cual caían gotas de sangre del rostro de
Jesús crucificado y de la llaga de su costado. Estas gotas, escurriendo en la
Hostia, caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la cruz estaba Nuestra
Señora. Era Nuestra Señora de Fátima, con su corazón Inmaculado en su mano
izquierda, sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas. Debajo
del brazo izquierdo de la Cruz, grandes letras, como si fuesen de agua
cristalina, que corrían sobre el Altar formando estas palabras: "Gracia y
Misericordia". Nos dice Lucía: `entendí que era el Misterio de la Sta.
Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio, que no se
me permite revelar".
La Virgen le
dijo: "Ha venido el momento en que Dios pide al Santo Padre que en unión
con todos los obispos del mundo haga la consagración de Rusia a mi Corazón,
prometiendo salvarla por este medio". prevenía la difusión de sus errores
y se adelantaba su conversión
Consagraciones
papales:
-Dic.1940
-Lucía recibe permiso para escribir al Santo Padre Pío XII, pidiéndole esta
consagración.
-Oct. 1942
-Papa Pío XII consagra al mundo con mención especial de Rusia.
-Julio 1952
-Consagración especial solo de Rusia.
-1965 -Papa
Pablo VI también consagra a Rusia.
-1982 -Papa
Juan Pablo II consagra el mundo al Corazón Inmaculado.
-1984 -Papa
Juan Pablo II, Roma, ante la imagen de la Virgen, consagra el mundo colegialmente
(con los obispos.) Según Lucía, esta consagración fue conforme a los deseos de
la Virgen.
-2000 -Año
Jubilar, El Papa Juan Pablo II consagra colegialmente (con los obispos) el
mundo y el III milenio al Inmaculado Corazón el 8 de octubre, durante el jubileo
de los obispos. En la víspera el Papa guía la oración de un rosario mundial.
Sor Lucia es televisada llevando uno de los misterios desde su convento.
Almas
víctimas del mensaje de Fátima: Las almas víctimas llevan con heroico amor
grandes sufrimientos a favor de las intenciones de la Virgen. Las mas conocidas
son Alejandrina y Aminda de Jesús (vive en Fátima.)
Autor:
corazones.org
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