jueves, 9 de febrero de 2012

ESTUDIO DE LA BIBLIA SOBRE LA ENFERMEDAD DEL MUNDO




Ella no se contenta con estudiar la superficie.  Como el médico, que no descansa hasta descubrir la causa de la enfermedad, así ella profundizó y llegó hasta el origen, hasta el pecado original.  El hombre, esto es, Adán, dejó a Dios de lado y se proclamó dueño de todo.  

Se convirtió así en padre de Caín, provocó el diluvio y construyó la Torre de Babel.  Enturbió el agua de la vida y atascó su fuente.  Las fuerzas de la muerte, vencidas por la Palabra de Dios el día de la Creación, volvieron a dominar al mundo, y la vida casi perdió la alegría de ser vivida.  La vida volvió a ser oscura, inundada y desierta.  Eso era lo que sucedía en tiempos de Abraham y en tiempos del pueblo del cautiverio.  Esto es lo que está sucediendo, hasta hoy, en la vida de tantos.

He aquí el resumen del resultado a que llegó:

1. Señales de la enfermedad: ausencia de fraternidad, que se manifiesta en el odio, en la muerte violenta y en la venganza, en la magia y en la superstición, en el uso interesado de Dios y de la religión, en la injusticia y en la explotación del uno por el otro.

2. Indicaciones sobre la causa de la enfermedad: pretensión del hombre de ser dueño de la vida y del hermano, y deseo de ser famoso.

3. Causa de la enfermedad: rebelión contra Dios, que tiene dos aspectos: 1) pretensión absurda de ser igual que Dios; 2) excluir a Dios para ocupar su lugar como dueño del mundo y de la vida.

4. Resultado de la enfermedad: la vida separada de Dios y Dios separado de la vida; desorden total de la vida del pueblo, marcada por "tinieblas", "desierto" y "aguas violentas".

5. El remedio que cura la enfermedad: oír la Palabra de Dios, creer en ella, practicarla y dejarse guiar por ella en  nuestro caminar.

6. Objeto del remedio: arreglar el mundo y restablecer el orden a favor de la vida. El verdadero orden surge cuando damos a Dios el lugar de Padre y a los otros el lugar de hermanos.

7. Uso del remedio: el remedio es gratuito, pero su aplicación exige gran esfuerzo. Quien lo usa, debe combatir contra las fuerzas del desorden contrarias a la vida; no puede colaborar con Caín, ni con la gente del diluvio, ni con los que construyen la Torre de Babel. Además, debe combatir dentro de sí mismo la absurda pretensión de ser dueño de la vida. En lugar de dominar, debe servir. Por fin no puede permanecer pasivo, esperando la curación, como si viniese gratis y como una limosna. Debe comenzar a reaccionar y a caminar.

La aplicación del remedio va a aparecer en la historia de la bendición, que comienza con la ocación de Abraham en el capítulo 12 del Génesis. Abraham va a ser llamado para destruir la tapadera de la maldición, para recuperar la bendición de Dios y reconstruir, así, la vida que el propio hombre había dañado.

Para la Biblia, la Palabra de Dios es importante.  Sin ella la vida se hace imposible.  Sólo ella tiene la fuerza suficiente para vencer a las fuerzas de la maldición que corrompen la vida.  Ella es la que produce el orden verdadero, orden en el que los hombres pueden vivir en paz, unidos entre sí como hermanos, hijos del mismo Padre, en la casa del mundo, preparada por Dios con tanto cariño. La tarea principal de Abraham va a ser: aceptar esta palabra, creer en ella, practicarla y dejarse guiar por ella en la construcción de la fraternidad.
Autor: Carlos Mesters

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