jueves, 4 de julio de 2019

La oscuridad también puede curar




Carl Gustav Jung trabajó muy bien con el concepto de “sombra” dentro de la psicología analítica. Dentro de ese contexto, la sombra no es más que un aspecto que descuidamos y negamos en nosotros mismos, solo que de una manera inconsciente. Como toda sombra, se queda detrás de nosotros y, por eso, difícilmente la vemos o nos damos cuenta cuando se acerca. También existen casos en que nos encontramos en una completa oscuridad y, por eso, también no la percibimos.
Observo cada vez más claramente que las personas no se permiten mirar su propia sombra y dejar espacio a ella en sus vidas. El punto más complicado para nosotros, seres humanos, es darnos cuenta de la presencia de esa sombra y darle un buen lugar en nuestras vidas, creyendo que puede – y que traerá – la curación que tanto buscamos.

Es muy importante que tengamos en mente que jamás reconoceremos la luz si no pasamos por ella y si no damos espacio a la oscuridad en nuestras vidas. La sombra (u oscuridad – como prefieras llamarla) nos ayuda a reconciliarnos con nuestra propia historia, además de proporcionarnos la aceptación de nosotros mismos, que tanto buscamos en otras personas. Vivir y dar espacio a la oscuridad, es decir: “Vamos hacia adelante. Me volveré cada vez más fuerte después de que pase la tempestad”.

No podemos olvidar cuáles son los tipos de dinámicas que componen ese concepto que llamamos sombra. Dentro de ella, están nuestros miedos, los traumas del pasado, las decepciones y la falta de perdón que nos envenenan cada día más, además de los sueños no realizados. Si nos escondemos de nuestra sombra, o si la escondemos de los demás, todo eso que cargamos dentro adquiere una mayor ferocidad y nos impedirá ser felices.

Una sombra amiga – cuando la tomamos así – es capaz de darnos abrigo en días de sol y luz fuerte, es capaz de descansar nuestros ojos y, con ello, nos ayuda a restablecer contacto con nuestra propia alma, muchas veces, perdida en algún momento de nuestro día. Para que eso suceda, tenemos que aprender a aceptarla, es decir, necesita ser integrada en nosotros como un todo, conscientemente, y las características que despreciamos en nosotros mismos necesitan verse como parte de nosotros – porque lo son. ¡Es necesario hacer de la sombra, nuestra tierna amiga!

Dar espacio a nuestra propia sombra es permitirnos vivir en lo oscuro en algunos momentos y dar un paso más para la reconciliación con nuestra propia historia. Por lo tanto, no podemos olvidar que nuestro crecimiento personal y nuestro bienestar psicológico, dependerán siempre de nuestra capacidad de dar luz a nuestra oscuridad. Después de este acto de valentía, iniciar un trabajo delicado, pero valioso, para curarnos, para encontrar el alma perdida, que tal vez tanto buscamos.


Author:Talita Rodrigues
Article title:La oscuridad también puede curar
Website title:Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL:https://es.aleteia.org/2019/05/11/la-oscuridad-tambien-puede-curar/

miércoles, 3 de julio de 2019

Pasar por una ruptura amorosa soltando lastre





Soltar lastre, dejarse llevar… es una buena forma para seguir adelante y extraer las lecciones de una experiencia tan dolorosa como la de un corazón roto. Helen Monnet, coach profesional certificada, relaxoterapeuta, especialista en psicología y autora del cuaderno de ejercicios Lâcher prise (ed. Larousse) nos explica cómo hacerlo.

– ¿Qué significa soltar lastre?

Helen Monnet: La imagen de una hoja otoñal da una mejor idea del concepto de “soltar lastre”. Antes de desprenderse repentinamente del árbol, el momento habrá ido precedido de un largo secado, sucesivos golpes de viento. Del mismo modo, el proceso de soltar las riendas, abandonarse, soltar lastre, requiere tiempo. Para que sea perenne, debe ser la culminación de un desapego progresivo en el que yo distingo tres etapas:

Tomo consciencia de que algo en mi vida es inadecuado, molesto, que dificulta mi bienestar y ya no me conviene.
Comprendo que ya no lo quiero y veo en qué medida puedo separarme de ello sin daños.
Tomo distancia y me despego de ello, como un fruto maduro que cae de un árbol.
El proceso es similar a una relajación. Los pensamientos parasitarios vienen a nuestra mente, tomamos conciencia de ellos, respiramos y los ponemos a un lado. Poco a poco, se van por sí mismos. El mayor obstáculo para soltar lastre es actuar al calor de la ira, del capricho o de la emoción. En ese caso es imposible liberarse por completo y desprenderse en paz.

– ¿Cuál es tu primer consejo en caso de ruptura amorosa?

Cada persona reacciona de manera diferente a una ruptura amorosa. También depende de cuánto tiempo duró la relación, si fue un amor de vacaciones o si duró meses o años. En cualquier caso, en ese momento hay que consolarse, disfrutar, comer chocolate, llorar, irse de vacaciones, dormir bien, acurrucarse en el sofá, recurrir a las personas buenas de tu entorno con las que puedas desahogarte.

Aquellos que realmente pueden ayudar no son quienes te juzgan en vez de apoyarte ni quienes te parasitan con sus propios problemas, sino aquellos que son positivos, en quienes confiamos y con quienes podemos compartir nuestra carga.

Hay que buscar también a nuestra “madre interior”. En psicoanálisis, a esto se le llama “introyección”. Es un sujeto amado interiorizado que nos tranquiliza y nos calma. Dependiendo de la persona, la introyección está más o menos presente. Se trata de acusar el golpe, sin añadir nada, sin rehacer la historia diciéndonos, por ejemplo: “si no lo/la hubiera conocido”, “si no hubiera dicho esto o aquello”, etc.

– ¿Qué aconsejas hacer una vez pasada esta primera fase?

Tomarse un tiempo para ver qué pasó en esa relación, observar sin culpabilizar cuáles fueron los puntos de inflexión que fueron empeorando la situación poco a poco. Recordar las acciones del otro u otra que puedan habernos decepcionado e identificar cuál es nuestra propia responsabilidad.

Esta revisión puede realizarse solo o en compañía de un coach personal. Y, sobre todo, no intentar volver a ver a ese ser querido.

Luego, es momento de buscar qué lecciones se pueden extraer de esta experiencia. Esta será la base de nuestra renovación. Por ejemplo, ¿no me convenía esa historia en términos de territorio, porque permití que invadieran mi espacio vital? ¿De qué manera no se respetaron mis necesidades? Este es un tema importante para las mujeres, que a menudo olvidan sus propias necesidades para satisfacer las de los demás.

Un fracaso amoroso también puede hacer aparecer heridas o necesidades insatisfechas que se remontan a la infancia temprana, como sentimientos de abandono o traición. Es importante identificar esos daños con la mayor sinceridad posible, con ayuda si es necesario. De lo contrario, las rupturas podrían reproducirse. Una vez identificadas las necesidades, la “madre interior” se pondrá en movimiento más fácilmente.

Me parece verdaderamente necesario durante este proceso el aceptar la soledad. No serviría arrojarse a los brazos de otra persona sin haber realizado antes este trabajo.

– Después de una ruptura, ¿cómo se conserva la confianza en el futuro?

Practicando la satisfacción. Por supuesto, una ruptura no es fácil, pero los pequeños placeres de la vida están siempre al alcance de la mano: un paseo, una exposición, un buen desayuno, etc. Sin embargo, es necesario mantener una actitud mínimamente receptiva. El soltar lastre, porque permite el desapego, nos pone en este estado. Dejando de lado la energía concentrada en el pasado, en darle vueltas a la cabeza, queda disponible otra energía para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Apoyándose en eso, volverá la confianza física. El hecho de marcharse, de cambiar de contexto, incluso unos pocos días, permite desarrollar mejor esta receptividad.

¿Y no nos tienta suplir la falta del otro sumergiéndonos en el trabajo, por ejemplo?

Si se compensa con el trabajo, con el alcohol, con la comida, con el deporte, se corre el riesgo de caer en un exceso que, tarde o temprano, pasará factura. En cualquier caso, eso significaría que no hemos soltado ese lastre, que no hemos afrontado ese sufrimiento. Hay que aceptar el no sentirse bien durante un tiempo, pero confiar en la compañía de nuestra “madre interior”. ¡Hay que mimarse! Conozco a algunas personas que, durante este periodo incómodo, ¡dormían con su osito de peluche!



Author:            Bénédicte Saint-Germain
Article title: Pasar por una ruptura amorosa soltando lastre
Website title: Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL:         https://es.aleteia.org/2018/01/04/pasar-por-una-ruptura-amorosa-soltando-lastre/ 

martes, 2 de julio de 2019

Uno es responsable de lo que hace, no de lo que siente




Pretender el control total de nuestras emociones implicaría un control absoluto de todos los factores externos, que como sabemos, por lo general son independientes de nosotros mismos. A nivel de sensación y percepción, nuestro metabolismo recibe todo tipo de estímulos, incluso aquellos que nosotros no desearíamos.
Por otra parte, lo que cuenta como valor objetivo es nuestro comportamiento, lo que realmente decidimos hacer pese al tipo de estímulos que recibimos del exterior. En este sentido interviene nuestra inteligencia, nuestra capacidad de discernir y por ello de elegir y de ser responsables.

No podemos controlar totalmente los estados de ánimo, las emociones y sensaciones que sentimos y percibimos, pero podemos sin lugar a dudas decidir en cada momento lo que queremos hacer ejercitando nuestra libertad.

Lo importante es distinguir entre el valor de nuestros actos libres y las reacciones fisiológicas inevitables de los estímulos externos.

La formación integral contempla también la educación emocional y del propio comportamiento.

El verdadero ejercicio de nuestra libertad y por ello de la responsabilidad de nuestros actos, está en el comportamiento, en los hechos.

Podemos siempre crecer en la capacidad de autocontrol y gestión del mundo emocional, pero sentir y percibir es algo que nuestro organismo continuará a gestionar de manera instintiva. La libertad humana se demuestra con el desarrollo de dos grandes facultades: la inteligencia y la voluntad.

Diferencia entre emociones y sentimientos
El paso sucesivo después de la sensaciones, como consecuencia de la percepción de los sentidos, son las emociones y los sentimientos.

Una emoción es una reacción compleja del cerebro ante un estímulo externo (algo que veo, u oigo)  o interno. (pensamiento, recuerdo, imagen interna). Las emociones surgen sin un particular análisis por nuestra parte. Esto no impide la posibilidad de analizarlas y de crecer en nuestra inteligencia emocional y nuestra capacidad de ser conscientes de lo que vivimos en cada instante. Pero tenemos que tener claro que el control de nuestro mundo emocional en su totalidad no es posible. Si es posible el control de nuestras acciones, siendo conscientes que el ser humano no goza de la perfección en su actuar. La búsqueda de una continua superación es ya un óptimo camino.
Un sentimiento es la suma de emoción + pensamiento. Es la experiencia subjetiva de nuestra experiencia emocional. Una emoción se transforma en sentimiento en la medida que uno toma consciencia de ella. Es decir, en el sentimiento interviene  además de la reacción fisiológica un componente cognitivo y subjetivo. Un sentimiento por tanto, se da cuando etiquetamos la emoción y emitimos un juicio acerca de ella.
Los sentimientos suelen durar más tiempo que las emociones. Estos últimos durarán el tiempo que pensemos en ellos. Los sentimientos se dan después de las emociones no hay sentimiento sin emoción.


Author          Javier Pérez
Article title: Uno es responsable de lo que hace, no de lo que siente
Website title: Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL:        https://es.aleteia.org/2018/07/18/uno-es-responsable-de-lo-que-hace-y-no-de-lo-que-siente/ 

lunes, 1 de julio de 2019

¿Por qué será que en lo cotidiano actuamos como si el amor hubiera que merecerlo?




"¿Quién lo iba a decir?
Los compositores Kristen Anderson-Lopez y Robert Lopez lo hicieron:
Él es un poco fixer upper (arregla todo), pero de lo que estamos seguros es que con un poco de amor se puede reparar a este arregla todo.
De la película de Frozen, esta sabiduría musical nos recuerda que cada uno es un fixer upper."

¿Por qué será que en lo cotidiano actuamos como si el amor hubiera que merecerlo?
“Si amásemos lo suficiente sabríamos dos cosas que todo amor es, a la corta o a la larga, invencible. Y que, en todo caso, el que ama de verdad no se pregunta nunca el fruto que va a conseguir amando. El verdadero amante ama porque ama, no «porque» espere algo a cambio. ¡Buenos estaríamos los hombres si Dios hubiera amado solamente a quienes harían fructificar su amor!” (Martín Descalzo).

Sin embargo, ¿por qué será que en lo cotidiano actuamos como si el amor hubiera que merecerlo, es decir como sí solo sí haciendo méritos seremos dignos de él?
No me refiero sólo al amor de pareja, sino al amor en todas sus formas y gestos, desde lo pequeño y habitual hasta lo más loco que podamos imaginar hacer por amor; porque no es insólito relacionar el amor con la locura ya que este, el verdadero, nos invita a salirnos de nosotros mismos para poder abrirnos a los demás. Impensado y loco en estos días ¿no? en que el mundo está regido por el “no te metas”, “que se arregle”, “ es su problema, no el tuyo”; en que es valor el mirarse el pupo todo el día y preocuparse por el cómo vivir mejor sin necesitar de otro/s.

En este contexto de egoísmo el amor se desfigura, cambia de rostro, se caricaturiza, quedando relacionado sólo con la pasión, el placer, el facilismo, la ausencia de dificultades, el trueque (te amo para ser amado) etc. Conclusión, te amo solo sí haces mi vida más placentera y fácil…

¡Qué lejos está esto del amor! En la lógica del verdadero amor todo está invitado a ser don, tiene que serlo. El amor sólo produce más amor. ¿Mirá si Dios se dispusiera a amarnos sólo cuando hiciéramos cosas buenas? Estaríamos en el horno ¿¡no!? Pero como creyentes estamos invitados a, como dice Martín Descalzo, “descubrir que hemos sido más queridos de lo que nunca nos atrevimos a imaginar”.

Caminemos en la certeza de este AMOR que me ama porque me ama, porque a sus ojos soy único y que no necesita de mí más de lo que soy y tengo, que me ama aún más en mi debilidad y pobreza, que me invita a amar a los demás de la misma manera; donando de mí lo mejor si exigir nada, ni siquiera la correspondencia.

“Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe.

Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada.

Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.

El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tienen en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.

El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

El amor no pasará jamás. Las profecías acabarán, el don de lenguas terminará, la ciencia desaparecerá; porque nuestra ciencia es imperfecta y nuestras profecías, limitadas.

Cuando llegue lo que es perfecto, cesará lo que es imperfecto.

Mientras yo era niño, hablaba como un niño, sentía como un niño, razonaba como un niño, pero cuando me hice hombre, dejé a un lado las cosas de niño. Ahora vemos como en un espejo, confusamente; después veremos cara a cara. Ahora conozco todo imperfectamente; después conoceré como Dios me conoce a mí.

En una palabra, ahora existen tres cosas: la fe, la esperanza y el amor, pero la más grande todas es el amor”.

(Carta de San Pablo a los Corintios 13, 1-13) 

viernes, 28 de junio de 2019

Familia, el mejor equipo ha de ser el de tu casa


El mayor reto que tenemos todos es lograr el éxito en nuestra familia

Últimamente hemos oído hablar mucho de conciliación y de las ayudas a la maternidad, una realidad que afecta a millones de familias y frente a la que no se puede mirar hacia otro lado. A mí personalmente me gusta diferenciar la palabra conciliación de la palabra corresponsabilidad. Parecen lo mismo, pero tienen sus matices.

Cuando hablamos de conciliación, nos referimos a compatibilizar un trabajo remunerado con las tareas domésticas, las responsabilidades familiares y la vida personal y esto realmente abarca toda la vida, no sólo cuando nuestros hijos son pequeños, sino cuando entran en la adolescencia, cuando existen personas dependientes o cuando nuestros mayores necesitan de nuestros cuidados.

Al hablar de corresponsabilidad nos estamos refiriendo al ámbito doméstico y familiar. En sentido estricto podríamos decir que es la compartibilidad de tiempos dedicados a familia y a trabajo y en sentido amplio, como desarrollo pleno de las personas en el ámbito del trabajo, afectivo, familiar, personal, de ocio, etc. Es decir, disponer de tiempo para uno mismo manteniendo ese ansiado equilibrio.

Conciliación y corresponsabilidad familiar son dos de los grandes retos del siglo XXI.

Conciliación no es trabajar menos, sino organizar el trabajo de manera distinta, facilitando responder con éxito a todas las responsabilidades. No es un problema exclusivo de las mujeres con las consiguientes renuncias que ello conlleva, afecta a todos, hombres y mujeres, porque afecta a nuestras familias y por tanto afecta a nuestra sociedad, en tanto en cuanto que el trabajo, como necesidad universal de la persona, es un derecho y un deber en el ámbito de realización personal.

Cualquier organización de éxito, tiene una organización interna donde se alcanzan acuerdos, que generan compromisos de necesario cumplimiento. De no ser así, aparece la desconfianza y ningún equipo de élite delega las decisiones más importantes en uno solo de sus miembros. Todos forman parte del proceso de toma de decisiones en los aspectos de vital importancia y se responsabilizan de esas decisiones haciéndolas suyas… Pues en una familia ocurre lo mismo.

Hoy en día existe una nueva tendencia, que va íntimamente ligada a la flexibilidad, que incluye a la familia entre los denominados grupos de interés de las organizaciones ( stake-holders). Junto al cliente externo e interno, a los proveedores, las autoridades, el medioambiente y la sociedad en general, la familia constituye un elemento más a tener en cuenta.

Si en el ámbito laboral y de las administraciones parece que se está empezando a tener en cuenta esta realidad, incluso se está empezando a cuidar la racionalización de horarios y la flexibilidad en los trabajos. Pero esa gestión del tiempo y de las tareas, ¿también se cuida en nuestros hogares?

Es fundamental que las parejas cuando deciden emprender una vida en común, se sienten reposadamente como si de una empresa se tratara, a negociar cómo van a organizar su vida respecto a la asunción de funciones que conlleva la convivencia ( cuidado de los hijos, tareas domésticas, situación laboral, etc….), porque todo eso va a tener un gran impacto en sus vidas tanto en el momento en el que deciden iniciar esa vida en común, como a futuro, mucho más cuando llegan los hijos…

Por eso al hablar de corresponsabilidad, es importante añadir la palabra “parental”, entendida como  una necesidad del menor para su desarrollo, en donde la implicación del padre en la crianza del hijo, tiene consecuencias inmediatas en la madre y en los hijos, de ahí que sea tan importante saber qué nos traemos entre manos y considerar a la familia como un verdadero equipo, el mejor, porque es el que libremente hemos decidido crear cada uno de nosotros.

Es necesario esa concienciación no sólo en el ámbito externo ( sociedad, administraciones, empresas), sino también  en el ámbito interno de cada familia, donde cada uno pueda abordar de manera clara cómo organizar ese equipo. Tenemos el reto de convertirlo en un equipo de élite o de alto rendimiento, en el que tendremos que organizarnos de tal manera que adquiriendo nuestros propios acuerdos y compromisos,  podamos consensuar qué tipo de vida queremos llevar, cuál es nuestro orden de prioridades, qué y cuánto necesitamos para llevarlo a cabo, sabiendo que en un equipo, en una familia, uno no está solo, todos aportan y es en esa toma de conciencia, sabiéndote acompañado en la toma de esas decisiones, la que  hace que dentro de una familia se puedan llevar a cabo esos compromisos.

Se necesita una buena dosis de comunicación en positivo en las familias para alcanzar esos acuerdos, saber que todos sus miembros ( hombres y mujeres) están a lo mismo, ser conscientes del gran peso e importancia que la familia tiene en nuestra sociedad , para, de esta manera, junto con la concienciación de las administraciones, las empresas privadas y las instituciones podamos hacer una sociedad mejor , más corresponsable y conciliadora para que nuestros hijos crezcan y nos desarrollemos mejor como personas.  

Author                Mercedes Noceda
Article title:        Familia, el mejor equipo ha de ser el de tu casa
Website title:      Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz

miércoles, 26 de junio de 2019

Fantasía vs Realidad




¿Recordáis el anuncio de hace unos años (bastantes) de la DGT, sobre cómo se veía un borracho al llegar al coche, y cómo lo veían los demás? Eso es expectativa vs realidad. Nos movemos en un mundo de deseos, de me gustaría y de debería, por eso nuestra cabeza siempre imagina con antelación cualquier circunstancia futura. ¿Eso es malo? No. Si tienes claro que lo que te estás imaginando y es solo eso… un deseo, una fabulación de la realidad. El problema lo tenemos cuando creemos firmemente que la película que nos estamos montando (ríete de Spilberg), es lo que va a pasar. Es entonces, cuando llegamos a la situación y todo parecido con lo imaginado es inexistente, que nos venimos abajo (oiga) y nos sentimos fatal. ¿Pero nos sentimos mal por habernos equivocado al imaginar? No (de nuevo). Nos sentimos mal porque la realidad no se ha ajustado a nuestros deseos. Eso pasa, en parte, por tener poca tolerancia a la frustración, y en parte por imaginarlo todo únicamente desde nuestro punto de vista, sin tener en cuenta lo que sabemos de los demás, cómo son, cómo se comportan. Pero sobre todo nos pasa porque vivimos desconectados de nuestra realidad… ¿cómo vamos a conectarnos con ella, si siempre vivimos en lo que va a pasar a continuación, y no prestamos atención a cómo se desarrollan las cosas aquí y ahora? Este hábito nos hace perdernos muchas «pistas» (a Sherlock no le pasa) que cambiarían nuestra percepción sobre ese futuro imaginado.

¿Entonces, es malo imaginar cómo puede desarrollarse una situación en el futuro? No (y no es por repetirme), si te preguntas cosas como estas: ¿Quiénes van a estar en esa situación?, ¿Cómo son esas personas?, ¿Cuál es mi relación actual con ellas?, ¿Cómo se han comportado en situaciones parecidas en el pasado?, ¿Qué intereses pueden tener en esa situación futura?, ¿Cómo se relacionan entre ellos? Y ¿entre ellos conmigo?, ¿Es una situación extraordinaria?, ¿Por qué nos vamos a encontrar todos? ¿Nos vamos a encontrar todos?, ¿Qué información real tengo sobre ese hecho?, ¿Esto que imagino, está basado en la realidad, o solo en lo que yo quiero? Estas preguntas y algunas más convierten la expectativa en una preparación del evento. Cambiamos deseos por planificación. Aun así debemos tener en cuenta que hay factores que desconocemos por completo, y que por eso no podemos calcular su impacto… ¡¡pero por lo menos no se acabará pareciendo lo imaginando a la realidad como un huevo a una castaña!!

Ahora bien, todos tenemos derecho a montarnos películas (¡¡allá vamos, Woody!!!). Si queremos ejercerlo, y además lo que deseamos no se parece en nada a lo que va a pasar… realmente no pasa nada… siempre y cuando no nos frustre, y nos haga sentir incompetentes. Ser honesto con uno mismo y reírnos del yo quería y esto tengo, es importante. Además, y volviendo al anuncio de la DGT… ¿a que todos hemos visto a un borracho andando? ¿Por qué (a santo de qué), el alcohol puede hacer peligrar el equilibrio de un cosaco (entrenado en mil batallas alcohólicas) y el mío (mientras me monto mi peli) no? Todos hemos visto bailar a un borracho… ¿por qué yo (en mi ensoñación) voy a seguir bailando con ritmo (cuando no lo tengo ni sobrio) con cuatro copas, si hasta Gervasio Defer lo pierde con dos? ¿Si yo he cambiado en estos 20 años (un poquito… casi ná), por qué los antiguos compañeros de colegio se quedan embobados mirándome, sorprendidos porque el tiempo por mí no pasa (repito)… en mi ensoñación?

Amigos míos, soñar es libre (y gratis)… no hagáis que tenga un coste para vosotros. Separar lo que os gustaría que fuera, de lo que va a pasar en realidad. Lograréis tener mucha menos frustración, y aumentaréis vuestra autoestima. Un abrazo a todos.

Author:                 Ana Saro Moncloa
Article title:        ¿EXPECTATIVA? VS ¿REALIDAD? - Bliss Psicología -
Website title:        Bliss Psicología - Psicólogos Majadahonda
URL:                    https://blisspsicologia.com/expectativa-vs-realidad/

martes, 25 de junio de 2019

Llevo tu corazón conmigo





Llevo tu corazón conmigo (lo llevo en mi corazón)
nunca estoy sin él (tú vas dondequiera que yo voy, amor mío); y todo lo que hago
por mí mismo lo haces tú también, amada mía.
No temo al destino (pues tú eres mi destino, mi amor)
no deseo ningún mundo (pues hermosa tú eres mi mundo, mi verdad)
y tú eres todo lo que una luna siempre ha sido y todo lo que un sol cantará siempre eres tú.
He aquí el más profundo secreto que nadie conoce (he aquí la raíz y el brote del brote y el cielo del cielo de un árbol llamado vida; que crece más alto de lo que un alma puede esperar o una mente puede ocultar) y éste es el prodigio que mantiene a las estrellas separadas.
Llevo tu corazón (lo llevo en mi corazón).

Edward Estlin Cummings