martes, 28 de junio de 2011

Un judío


Un judío, con la mejor de las intenciones, había enviado a su hijo al colegio más caro de la colectividad judía, el Talmut. Pese a sus  intentos, Samuel no daba pie con bola. Boleta del primer mes:
   Matemáticas: 2
  Geografía: 6
  Historia: 4
  Literatura: 2
  Conducta 0.
 
Estas espantosas calificaciones se repetían mes a mes, hasta que el tipo se cansó:
 - Samuel, escúchame bien lo que te voy a decir: Si el próximo mes tus calificaciones y tu comportamiento no mejoran, te voy a mandar a estudiar a un colegio católico.
 
Al mes siguiente las notas de Samuel fueron una tragedia sólo comparable  al hundimiento del Titanic y el padre cumplió con su palabra. A través  de un rabino cercano a su familia, se conectó con un obispo que le recomendó un buen colegio franciscano al cual Samuel fue enviado.
 
Boleta del primer mes:
   Matemáticas: 9
   Geografía: 8
   Historia: 9
   Literatura: 10
   Conducta: 10.
 
 Segunda boleta:
   Matemáticas: 10
   Geografía: 9
   Historia: 10
   Literatura: 10
   Conducta: 10.
 
 Un día el padre le preguntó:
- Samuel, ¿Qué es lo que pasa que te va tan bien en la escuela?
¿Cómo ha sucedido este milagro?
- No se, papá. Me presentaron a todos los compañeros y a todos los profesores y luego, una tarde, fuimos al templo. Cuando entré, vi a un señor crucificado, con clavos en las manos y en los pies, con cara de haber sufrido mucho y todo ensangrentado. Pregunté "¿Quién es Ése?" y me respondió un alumno de los cursos superiores:
 
 - Ése, era un judío igual que tu.
 

- Entonces me dije: "A caray, aquí no se andan con varas"

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