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jueves, 4 de julio de 2019

La oscuridad también puede curar




Carl Gustav Jung trabajó muy bien con el concepto de “sombra” dentro de la psicología analítica. Dentro de ese contexto, la sombra no es más que un aspecto que descuidamos y negamos en nosotros mismos, solo que de una manera inconsciente. Como toda sombra, se queda detrás de nosotros y, por eso, difícilmente la vemos o nos damos cuenta cuando se acerca. También existen casos en que nos encontramos en una completa oscuridad y, por eso, también no la percibimos.
Observo cada vez más claramente que las personas no se permiten mirar su propia sombra y dejar espacio a ella en sus vidas. El punto más complicado para nosotros, seres humanos, es darnos cuenta de la presencia de esa sombra y darle un buen lugar en nuestras vidas, creyendo que puede – y que traerá – la curación que tanto buscamos.

Es muy importante que tengamos en mente que jamás reconoceremos la luz si no pasamos por ella y si no damos espacio a la oscuridad en nuestras vidas. La sombra (u oscuridad – como prefieras llamarla) nos ayuda a reconciliarnos con nuestra propia historia, además de proporcionarnos la aceptación de nosotros mismos, que tanto buscamos en otras personas. Vivir y dar espacio a la oscuridad, es decir: “Vamos hacia adelante. Me volveré cada vez más fuerte después de que pase la tempestad”.

No podemos olvidar cuáles son los tipos de dinámicas que componen ese concepto que llamamos sombra. Dentro de ella, están nuestros miedos, los traumas del pasado, las decepciones y la falta de perdón que nos envenenan cada día más, además de los sueños no realizados. Si nos escondemos de nuestra sombra, o si la escondemos de los demás, todo eso que cargamos dentro adquiere una mayor ferocidad y nos impedirá ser felices.

Una sombra amiga – cuando la tomamos así – es capaz de darnos abrigo en días de sol y luz fuerte, es capaz de descansar nuestros ojos y, con ello, nos ayuda a restablecer contacto con nuestra propia alma, muchas veces, perdida en algún momento de nuestro día. Para que eso suceda, tenemos que aprender a aceptarla, es decir, necesita ser integrada en nosotros como un todo, conscientemente, y las características que despreciamos en nosotros mismos necesitan verse como parte de nosotros – porque lo son. ¡Es necesario hacer de la sombra, nuestra tierna amiga!

Dar espacio a nuestra propia sombra es permitirnos vivir en lo oscuro en algunos momentos y dar un paso más para la reconciliación con nuestra propia historia. Por lo tanto, no podemos olvidar que nuestro crecimiento personal y nuestro bienestar psicológico, dependerán siempre de nuestra capacidad de dar luz a nuestra oscuridad. Después de este acto de valentía, iniciar un trabajo delicado, pero valioso, para curarnos, para encontrar el alma perdida, que tal vez tanto buscamos.


Author:Talita Rodrigues
Article title:La oscuridad también puede curar
Website title:Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL:https://es.aleteia.org/2019/05/11/la-oscuridad-tambien-puede-curar/

miércoles, 3 de julio de 2019

Pasar por una ruptura amorosa soltando lastre





Soltar lastre, dejarse llevar… es una buena forma para seguir adelante y extraer las lecciones de una experiencia tan dolorosa como la de un corazón roto. Helen Monnet, coach profesional certificada, relaxoterapeuta, especialista en psicología y autora del cuaderno de ejercicios Lâcher prise (ed. Larousse) nos explica cómo hacerlo.

– ¿Qué significa soltar lastre?

Helen Monnet: La imagen de una hoja otoñal da una mejor idea del concepto de “soltar lastre”. Antes de desprenderse repentinamente del árbol, el momento habrá ido precedido de un largo secado, sucesivos golpes de viento. Del mismo modo, el proceso de soltar las riendas, abandonarse, soltar lastre, requiere tiempo. Para que sea perenne, debe ser la culminación de un desapego progresivo en el que yo distingo tres etapas:

Tomo consciencia de que algo en mi vida es inadecuado, molesto, que dificulta mi bienestar y ya no me conviene.
Comprendo que ya no lo quiero y veo en qué medida puedo separarme de ello sin daños.
Tomo distancia y me despego de ello, como un fruto maduro que cae de un árbol.
El proceso es similar a una relajación. Los pensamientos parasitarios vienen a nuestra mente, tomamos conciencia de ellos, respiramos y los ponemos a un lado. Poco a poco, se van por sí mismos. El mayor obstáculo para soltar lastre es actuar al calor de la ira, del capricho o de la emoción. En ese caso es imposible liberarse por completo y desprenderse en paz.

– ¿Cuál es tu primer consejo en caso de ruptura amorosa?

Cada persona reacciona de manera diferente a una ruptura amorosa. También depende de cuánto tiempo duró la relación, si fue un amor de vacaciones o si duró meses o años. En cualquier caso, en ese momento hay que consolarse, disfrutar, comer chocolate, llorar, irse de vacaciones, dormir bien, acurrucarse en el sofá, recurrir a las personas buenas de tu entorno con las que puedas desahogarte.

Aquellos que realmente pueden ayudar no son quienes te juzgan en vez de apoyarte ni quienes te parasitan con sus propios problemas, sino aquellos que son positivos, en quienes confiamos y con quienes podemos compartir nuestra carga.

Hay que buscar también a nuestra “madre interior”. En psicoanálisis, a esto se le llama “introyección”. Es un sujeto amado interiorizado que nos tranquiliza y nos calma. Dependiendo de la persona, la introyección está más o menos presente. Se trata de acusar el golpe, sin añadir nada, sin rehacer la historia diciéndonos, por ejemplo: “si no lo/la hubiera conocido”, “si no hubiera dicho esto o aquello”, etc.

– ¿Qué aconsejas hacer una vez pasada esta primera fase?

Tomarse un tiempo para ver qué pasó en esa relación, observar sin culpabilizar cuáles fueron los puntos de inflexión que fueron empeorando la situación poco a poco. Recordar las acciones del otro u otra que puedan habernos decepcionado e identificar cuál es nuestra propia responsabilidad.

Esta revisión puede realizarse solo o en compañía de un coach personal. Y, sobre todo, no intentar volver a ver a ese ser querido.

Luego, es momento de buscar qué lecciones se pueden extraer de esta experiencia. Esta será la base de nuestra renovación. Por ejemplo, ¿no me convenía esa historia en términos de territorio, porque permití que invadieran mi espacio vital? ¿De qué manera no se respetaron mis necesidades? Este es un tema importante para las mujeres, que a menudo olvidan sus propias necesidades para satisfacer las de los demás.

Un fracaso amoroso también puede hacer aparecer heridas o necesidades insatisfechas que se remontan a la infancia temprana, como sentimientos de abandono o traición. Es importante identificar esos daños con la mayor sinceridad posible, con ayuda si es necesario. De lo contrario, las rupturas podrían reproducirse. Una vez identificadas las necesidades, la “madre interior” se pondrá en movimiento más fácilmente.

Me parece verdaderamente necesario durante este proceso el aceptar la soledad. No serviría arrojarse a los brazos de otra persona sin haber realizado antes este trabajo.

– Después de una ruptura, ¿cómo se conserva la confianza en el futuro?

Practicando la satisfacción. Por supuesto, una ruptura no es fácil, pero los pequeños placeres de la vida están siempre al alcance de la mano: un paseo, una exposición, un buen desayuno, etc. Sin embargo, es necesario mantener una actitud mínimamente receptiva. El soltar lastre, porque permite el desapego, nos pone en este estado. Dejando de lado la energía concentrada en el pasado, en darle vueltas a la cabeza, queda disponible otra energía para disfrutar de las pequeñas cosas de la vida. Apoyándose en eso, volverá la confianza física. El hecho de marcharse, de cambiar de contexto, incluso unos pocos días, permite desarrollar mejor esta receptividad.

¿Y no nos tienta suplir la falta del otro sumergiéndonos en el trabajo, por ejemplo?

Si se compensa con el trabajo, con el alcohol, con la comida, con el deporte, se corre el riesgo de caer en un exceso que, tarde o temprano, pasará factura. En cualquier caso, eso significaría que no hemos soltado ese lastre, que no hemos afrontado ese sufrimiento. Hay que aceptar el no sentirse bien durante un tiempo, pero confiar en la compañía de nuestra “madre interior”. ¡Hay que mimarse! Conozco a algunas personas que, durante este periodo incómodo, ¡dormían con su osito de peluche!



Author:            Bénédicte Saint-Germain
Article title: Pasar por una ruptura amorosa soltando lastre
Website title: Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL:         https://es.aleteia.org/2018/01/04/pasar-por-una-ruptura-amorosa-soltando-lastre/ 

martes, 2 de julio de 2019

Uno es responsable de lo que hace, no de lo que siente




Pretender el control total de nuestras emociones implicaría un control absoluto de todos los factores externos, que como sabemos, por lo general son independientes de nosotros mismos. A nivel de sensación y percepción, nuestro metabolismo recibe todo tipo de estímulos, incluso aquellos que nosotros no desearíamos.
Por otra parte, lo que cuenta como valor objetivo es nuestro comportamiento, lo que realmente decidimos hacer pese al tipo de estímulos que recibimos del exterior. En este sentido interviene nuestra inteligencia, nuestra capacidad de discernir y por ello de elegir y de ser responsables.

No podemos controlar totalmente los estados de ánimo, las emociones y sensaciones que sentimos y percibimos, pero podemos sin lugar a dudas decidir en cada momento lo que queremos hacer ejercitando nuestra libertad.

Lo importante es distinguir entre el valor de nuestros actos libres y las reacciones fisiológicas inevitables de los estímulos externos.

La formación integral contempla también la educación emocional y del propio comportamiento.

El verdadero ejercicio de nuestra libertad y por ello de la responsabilidad de nuestros actos, está en el comportamiento, en los hechos.

Podemos siempre crecer en la capacidad de autocontrol y gestión del mundo emocional, pero sentir y percibir es algo que nuestro organismo continuará a gestionar de manera instintiva. La libertad humana se demuestra con el desarrollo de dos grandes facultades: la inteligencia y la voluntad.

Diferencia entre emociones y sentimientos
El paso sucesivo después de la sensaciones, como consecuencia de la percepción de los sentidos, son las emociones y los sentimientos.

Una emoción es una reacción compleja del cerebro ante un estímulo externo (algo que veo, u oigo)  o interno. (pensamiento, recuerdo, imagen interna). Las emociones surgen sin un particular análisis por nuestra parte. Esto no impide la posibilidad de analizarlas y de crecer en nuestra inteligencia emocional y nuestra capacidad de ser conscientes de lo que vivimos en cada instante. Pero tenemos que tener claro que el control de nuestro mundo emocional en su totalidad no es posible. Si es posible el control de nuestras acciones, siendo conscientes que el ser humano no goza de la perfección en su actuar. La búsqueda de una continua superación es ya un óptimo camino.
Un sentimiento es la suma de emoción + pensamiento. Es la experiencia subjetiva de nuestra experiencia emocional. Una emoción se transforma en sentimiento en la medida que uno toma consciencia de ella. Es decir, en el sentimiento interviene  además de la reacción fisiológica un componente cognitivo y subjetivo. Un sentimiento por tanto, se da cuando etiquetamos la emoción y emitimos un juicio acerca de ella.
Los sentimientos suelen durar más tiempo que las emociones. Estos últimos durarán el tiempo que pensemos en ellos. Los sentimientos se dan después de las emociones no hay sentimiento sin emoción.


Author          Javier Pérez
Article title: Uno es responsable de lo que hace, no de lo que siente
Website title: Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL:        https://es.aleteia.org/2018/07/18/uno-es-responsable-de-lo-que-hace-y-no-de-lo-que-siente/ 

miércoles, 26 de junio de 2019

Fantasía vs Realidad




¿Recordáis el anuncio de hace unos años (bastantes) de la DGT, sobre cómo se veía un borracho al llegar al coche, y cómo lo veían los demás? Eso es expectativa vs realidad. Nos movemos en un mundo de deseos, de me gustaría y de debería, por eso nuestra cabeza siempre imagina con antelación cualquier circunstancia futura. ¿Eso es malo? No. Si tienes claro que lo que te estás imaginando y es solo eso… un deseo, una fabulación de la realidad. El problema lo tenemos cuando creemos firmemente que la película que nos estamos montando (ríete de Spilberg), es lo que va a pasar. Es entonces, cuando llegamos a la situación y todo parecido con lo imaginado es inexistente, que nos venimos abajo (oiga) y nos sentimos fatal. ¿Pero nos sentimos mal por habernos equivocado al imaginar? No (de nuevo). Nos sentimos mal porque la realidad no se ha ajustado a nuestros deseos. Eso pasa, en parte, por tener poca tolerancia a la frustración, y en parte por imaginarlo todo únicamente desde nuestro punto de vista, sin tener en cuenta lo que sabemos de los demás, cómo son, cómo se comportan. Pero sobre todo nos pasa porque vivimos desconectados de nuestra realidad… ¿cómo vamos a conectarnos con ella, si siempre vivimos en lo que va a pasar a continuación, y no prestamos atención a cómo se desarrollan las cosas aquí y ahora? Este hábito nos hace perdernos muchas «pistas» (a Sherlock no le pasa) que cambiarían nuestra percepción sobre ese futuro imaginado.

¿Entonces, es malo imaginar cómo puede desarrollarse una situación en el futuro? No (y no es por repetirme), si te preguntas cosas como estas: ¿Quiénes van a estar en esa situación?, ¿Cómo son esas personas?, ¿Cuál es mi relación actual con ellas?, ¿Cómo se han comportado en situaciones parecidas en el pasado?, ¿Qué intereses pueden tener en esa situación futura?, ¿Cómo se relacionan entre ellos? Y ¿entre ellos conmigo?, ¿Es una situación extraordinaria?, ¿Por qué nos vamos a encontrar todos? ¿Nos vamos a encontrar todos?, ¿Qué información real tengo sobre ese hecho?, ¿Esto que imagino, está basado en la realidad, o solo en lo que yo quiero? Estas preguntas y algunas más convierten la expectativa en una preparación del evento. Cambiamos deseos por planificación. Aun así debemos tener en cuenta que hay factores que desconocemos por completo, y que por eso no podemos calcular su impacto… ¡¡pero por lo menos no se acabará pareciendo lo imaginando a la realidad como un huevo a una castaña!!

Ahora bien, todos tenemos derecho a montarnos películas (¡¡allá vamos, Woody!!!). Si queremos ejercerlo, y además lo que deseamos no se parece en nada a lo que va a pasar… realmente no pasa nada… siempre y cuando no nos frustre, y nos haga sentir incompetentes. Ser honesto con uno mismo y reírnos del yo quería y esto tengo, es importante. Además, y volviendo al anuncio de la DGT… ¿a que todos hemos visto a un borracho andando? ¿Por qué (a santo de qué), el alcohol puede hacer peligrar el equilibrio de un cosaco (entrenado en mil batallas alcohólicas) y el mío (mientras me monto mi peli) no? Todos hemos visto bailar a un borracho… ¿por qué yo (en mi ensoñación) voy a seguir bailando con ritmo (cuando no lo tengo ni sobrio) con cuatro copas, si hasta Gervasio Defer lo pierde con dos? ¿Si yo he cambiado en estos 20 años (un poquito… casi ná), por qué los antiguos compañeros de colegio se quedan embobados mirándome, sorprendidos porque el tiempo por mí no pasa (repito)… en mi ensoñación?

Amigos míos, soñar es libre (y gratis)… no hagáis que tenga un coste para vosotros. Separar lo que os gustaría que fuera, de lo que va a pasar en realidad. Lograréis tener mucha menos frustración, y aumentaréis vuestra autoestima. Un abrazo a todos.

Author:                 Ana Saro Moncloa
Article title:        ¿EXPECTATIVA? VS ¿REALIDAD? - Bliss Psicología -
Website title:        Bliss Psicología - Psicólogos Majadahonda
URL:                    https://blisspsicologia.com/expectativa-vs-realidad/

miércoles, 27 de diciembre de 2017

¿Sabías que sólo en Tepatitlán de Morelos se le ponen platitos al Niño Dios?


-Mija, le pusiste platito al Niño Dios?

-Si abuelito…también tú le vas a poner plato para mi?

-Si, mija. Mañana vienes a ver que te dejó el Niñito Jesús. Yo le voy a poner platito para ti.

Esta conversación, tan común en la víspera de la nochebuena en Tepatitlán, es inentendible en cualquier otro rincón del país. Se trata de otra tradición, de esas que nos hacen distintos y especiales y que tanto molesta a la gente de fuera, esos que piensan que no puede haber cosas bonitas y diferentes en nuestro rinconcito alteño.

Así es. Solamente en Tepatitlán, y no en otras ciudades, acostumbran poner un plato junto al nacimiento o debajo del árbol, para que en la madrugada, venga el “Niñito Dios” a dejar los juguetes para los chiquitines.

En otras ciudades, ponen un zapato. En el  centro del país, de hecho, el “Niño Dios” ni llega a las casas. Sólo los Reyes Magos, hasta la noche del 5 de enero o madrugada del 6 de enero. Y en el norte del país, “el que rifa” es el Santo Claus. Bueno, Santa. Eso de decirle “Santo Claus” nomás se utiliza aquí en Tepa, por sonoro y sabroso. Pero es Santa.

Algunas personas de otras ciudades se han quejado. Han calificado de “exquisito”, o hasta de “bizarro”, el hecho que alguien deje un plato para que el “Niño Dios” ponga ahí los regalos.

-¿Y a poco si es una bicicleta el Niño Dios también la deja? – pregunta el tapatío sorprendido

-¡Por supuesto! Aunque nomás alcance una llanta-  responde el tepatitlense orgulloso, quien  repregunta: “¿En Guadalajara entonces en dónde les deja los juguetes?

-Pues ahí…en el piso…junto al árbol- agrega el tapatío encogiéndose de hombros, al darse cuenta del poco glamour que representa aventar el regalo en el suelo.

-Mmmmm, qué chiste…- replica el alteño con el pecho inflado.

Vaya que somos distintos en Tepatitán. Y eso nos gusta.

Por eso estamos orgullosos del tamal con caldito, de los tacos de chanfaina, de las papas con revoltura y de echarle mayonesa a la tostada de ceviche. “¡Nosotros sí sabemos comer!”, solemos decir orgullosos.

Y los platos, no sólo sirven para esas delicias de la gastronomía tepatitlense. También sirven para que el niño Jesús demuestre su amor con un obsequio, que al final del día, hará tan felices a los niños, como felices somos los que tenemos la bendición de haber nacido y vivido en esta hermosa tierra.

¿Y tú, le dejaste platito al Niño Dios?

Autor: Kiosco Informativo

sábado, 4 de junio de 2016

La patria del dolor y de la misericordia




He aquí el lugar donde los minutos son siglos interminables, donde el dolor y la expiación se mezclan a la alegría y la consolación de la esperanza de poder ver a Dios en un cara a cara eterno: el querido lector ciertamente ya concluyó que se trata de la Iglesia que padece.

De hecho, nadie merece el Cielo fácilmente. El purgatorio es la patria de la justicia rigurosa y, al mismo tiempo, es la patria de la infinita misericordia de Dios: pues, para nosotros es una grandísima misericordia encontrar, después de la muerte, un lugar de expiación y a pesar del grande rigor de la justicia divina, nos consuela la idea de que en el purgatorio debe haber consolaciones y alegrías.

Purgatorio_Gaudium_Press.jpg

¿Alegrías? ¿Puede haber en este estado donde almas, inclusive santas, pasan años en un fuego expiatorio - semejante al de la negra prisión del infierno - por pecados veniales alguna alegría auténtica?

San Francisco de Sales es quien nos va decir que las alegrías y las consolaciones que de hecho existen en el purgatorio son un bálsamo suavizante para las almas. En lo que se refiere a este asunto, el Obispo y Doctor de la Iglesia sintetizó algunos puntos respecto a las almas que padecen:

1. Las almas del purgatorio están en una continua unión con Dios y perfectamente sumisas a su voluntad de Él. No pueden dejar esta unión divina y nunca pueden contradecir la divina voluntad, como infelizmente sucede con nosotros, en este mundo;

2. Ellas se purifican con mucho amor y con muy buena voluntad, porque saben que es esta la voluntad de Dios. Sufrir para hacer la voluntad de Dios es una alegría para ellas.

3. Ellas quieren estar de la forma que Dios quiere y cuanto tiempo Él quiera.

4. Ellas son impecables y no pueden experimentar ni el más leve movimiento de impaciencia, ni cometer una imperfección siquiera.

5. Aman a Dios más que a sí mismas y más que todas las cosas y con amor muy puro y desinteresado.

6. Las almas son consoladas por los Ángeles.

7. Ellas están seguras de su salvación y con una seguridad que no puede ser confundida.

8. Las amarguras que experimentan son muy grandes, pero en una paz profunda y perfecta.

9. Si, por lo que padecen, están como en una especie de infierno, cuanto al dolor, es un paraíso de dulzura, cuanto a la caridad, más fuerte que la muerte.

En efecto, hay una esperanza de la salvación segura, no obstante el gran sufrimiento, mayormente en el oscuro y hondo purgatorio. Y a nosotros, hijos e hijas de aquel que no admite pequeñas concesiones y es absolutamente intransigente en relación a los pecados veniales, vale siempre la máxima: "Sed perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto". O sea: ¡Nuestra santidad debe ser tal, que no se concibe siquiera que esperemos pasar por un largo purgatorio! En nuestras almas no debe haber espacio para semi-fidelidades, semi-virtudes y pequeñas concesiones, sino que deben ser receptáculos de un deseo radical de entrega completa al sufrimiento en esta tierra de exilio y de una ciega confianza en Nuestra Señora, que abatirá todas nuestras miserias si estamos en consonancia con Ella, llevándonos a la convivencia completa y eterna por la cual tanto y tanto deseamos.

Pidamos, pues, esta gracia, por la intercesión de nuestros santos patronos y de las santas almas del purgatorio: ¡rectitud absoluta y santidad llevada hasta las últimas consecuencias!

Por Ana Laura de Oliveira Bueno Redacción (Martes, 17-05-2016, Gaudium Press)

martes, 31 de mayo de 2016

Las dos hermosas promesas que nos deja Jesús: su Espíritu y su Madre




Evangelio según San Juan 14,23-29

«En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amará, y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que ustedes están oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Les he hablado de esto ahora que estoy con ustedes, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien les enseñe todo y les recuerde todo lo que les he dicho. La paz les dejo, mi paz les doy; no la doy como la da el mundo. Que no tiemble su corazón ni se acobarde. Me han oído decir: ‘Me voy y volveré a ustedes’. Si me amaran, se alegrarían de que vuelva junto al Padre, porque el Padre es más grande que Yo. Les he dicho esto, antes de que suceda, para que cuando suceda, entonces crean”».

En muchos lugares del mundo, el mes de mayo es el mes de María. Tiempo de novenas, oraciones y procesiones en honor de la Virgen que dan muestra del amor filial a la Madre de Jesús y Madre nuestra. Este primer Domingo de mayo, el Señor Jesús nos regala unas palabras en las que se dibuja un “retrato espiritual” implícito de nuestra querida Madre:  «El que me ama guardará mi palabra». ¿En quién podemos ver realizada de modo más perfecto estas palabras del Salvador? ¿En quién podemos pensar si no es en María como la primera en la que se cumple esta promesa del Señor:  «Vendremos a él y haremos morada en él»?

El Corazón Inmaculado de Santa María es tierna morada de la Santísima Trinidad. A Ella se acercó el ángel y le trajo la Buena Nueva del Padre. Ella escuchó la palabra, la llevó a su Corazón y porque tenía fe y amaba profundamente a su Señor pronunció ese «hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38) que cambió la historia de la humanidad entera. En su seno se hizo carne, por obra del Espíritu Santo, la Palabra misma del Padre. ¿Podemos pensar en una realización más alta y grandiosa de ese «hacer morada» que la conmovedora humildad de la Encarnación de Dios mismo? En ese momento Dios habitó en el seno de una Mujer:  «La Palabra se hizo carne y puso su morada entre nosotros, y hemos visto su gloria» (Jn 1,14).

El corazón de la joven Virgen de Nazaret no tembló ni se acobardó. Su fe era firme como la roca. Creyó en lo que Dios le pedía aunque tal vez no entendía ni podía calcular los alcances de lo que le pedía. Su amor por Dios estuvo por encima de todo, y así lo confirmó durante toda su vida. Por ello las hijas e hijos de la Iglesia hemos visto siempre en María a la primera y más perfecta discípula de Jesús, a aquella que supo ser coherente poniendo en práctica las enseñanzas de su Hijo. En María vemos realizada la promesa de Jesús. Por todo ello María es ejemplo y aliento para nuestra vida cristiana.

maria

Si amamos a Jesús, guardemos su palabra. ¿Qué significa esto? De manera muy general, significa ser coherentes con la fe que profesamos, hacer vida aquello que creemos. Ese horizonte se hace concreto y cotidiano en obras, que muchas veces pueden ser muy pequeñas pero no por ello dejan de ser importantes o valiosas. «La prueba del amor está en las obras: el amor a Dios nunca es ocioso» nos enseña San Gregorio. ¿Cuántas ocasiones tenemos cada día para poner por obra nuestro amor a Dios? O si queremos verlo de otro modo, ¿no crece el amor cuando se comunica? ¿No se acrisola y se purifica cuando se concreta en opciones y hechos que encarnan su autenticidad? Ciertamente sí, y de ello nos da muestra Santa María con toda su vida.

Meditemos y procuremos interiorizar estas palabras que Jesús nos dirige: «Si me amas y guardas mi palabra, mi Padre te amará y vendremos a ti y haremos morada en ti». El Creador del universo que apenas conocemos, Aquel de quien nos habla la belleza de una flor, el estruendo del trueno o el silencio y la majestuosidad de las montañas, viene a nosotros y quiere habitar en la pequeñez de nuestro corazón. Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, viene y nos invita a participar de la comunión plena del amor. ¿Cómo puede ser esto? Miremos a María, nuestra Madre, y aprendamos de su humildad y pureza que son los ojos para poder ver a Dios. Miremos su Corazón coronado por el fuego vivo del Espíritu Santo y pidámosle que nos obtenga la presencia del Defensor que nos enseña y recuerda todo lo que Jesús nos enseñó.

Ante la magnitud del amor de Dios podríamos asustarnos, o sentirnos desconcertados o perdidos. «Que no tiemble su corazón ni se acobarde», nos dice Jesús. Y nos envía al Espíritu Santo. Él nos permite abrazar la infinitud del amor divino y experimentar esa paz que promete Jesús. Sin el Espíritu estaríamos perdidos y zarandeados por el viento y las olas, como una barquita en la inmensidad del océano. Con Él podemos avanzar confiados.

Autor: P. Juan José Paniagua

lunes, 30 de mayo de 2016

8 aportes que puede hacer un cristiano al mundo (según San Francisco de Asís)







La característica que distingue a un cristiano de una persona de otras confesiones religiosas, es el amor verdadero. Este consiste en sentirse profundamente amado por Dios y amarle a Él sobre todas las cosas. De esta concepción de la vida se desprenden otras características como el perdón, la esperanza, la fe, la verdad, etc. San Francisco de Asís, en su «Plegaria simple», nos ayuda a reflexionar sobre la gran riqueza que tenemos quienes creemos en Dios y el aporte que podemos hacer al mundo iluminando las tinieblas con la verdadera luz de Jesucristo.

La oración de San Francisco expone los 8 aportes que puede llegar a hacer un cristiano al mundo cuando es coherente con su fe y auténtico en sus obras:

1. «Donde haya odio, ponga amor»
«Amen a sus enemigos y oren por quienes los persiguen» (Mateo 5.44).

paz

En medio de las guerras, de los conflictos bélicos entre países hermanos, en medio de la soledad interior, de la depresión, de los problemas económicos, el amor es la luz que disipa las tinieblas y trae la paz, la estabilidad. Pero, ¿quién puede traer el amor a mi vida? El único es Jesucristo. Sólo en él podemos amar en plenitud. Pero el cristiano que está unido a él tiene esa facultad también, de comunicar ese amor, porque “todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios” (1 Juan 4.1). La próxima vez que percibas el odio, no olvides llevar el amor de Dios, así será Él mismo quien intervenga y disipe las tinieblas del mal.

2. «Donde haya ofensa, ponga perdón»
«Si (tu hermano) peca contra ti siete veces al día, y otras siete viene a decirte ‘Me arrepiento’, perdónalo» (Lucas 17.4).

ayuda

Amigos que se engañan, parejas que son infieles, hermanos que se alejan, esposos que se divorcian, etc., todo esto se solucionaría con el perdón. El perdón necesariamente requiere comunicación, por eso Jesús se hizo carne, para de esta forma comunicarnos su amor, perdonarnos y llevarnos a la salvación. Te pregunto: ¿El perdón se ha hecho carne en ti? Si aún no has perdonado a quien te ofendió, descuida, estás a tiempo de hacerlo. Siempre es tiempo de perdonar. No olvides, primero comunicación y luego perdón, ya verás cómo las cosas en tu interior cambiarán absolutamente.

3. «Donde haya discordia, ponga armonía»
«Miren cuán bueno y agradable es que los hermanos habiten juntos y en armonía» (Salmo 133.1).

amor

La discordia es enemiga de la concordia, su mismo significado lo expresa: «separación de corazones». Es normal tener diferencia de opiniones, pero no es normal que dos corazones se distancien por problemas, a veces, sin sentido. Nuestra sociedad parece promover la división, las redes sociales mal usadas contribuyen a esto, ya que si alguien me cae mal simplemente le elimino de mis contactos, de mi vida. Un cristiano no actúa así, él pone armonía y unidad donde no la hay. El cristiano une los corazones de los hombres para hacerlos uno en Cristo. «Un solo cuerpo y un mismo espíritu» (Efesios 4.4).

4. «Donde haya error, ponga verdad»
«(Dijo Jesús): Haz que ellos sean completamente tuyos por medio de la verdad; tu palabra es la verdad» (Juan 17.17).

borrar

El error nos lleva a acercarnos cada vez más a las tinieblas. Así como el odio engendra guerra, así también el error genera confusión. ¿Te sientes confundido, sin saber qué hacer? Es porque hay algo de error en tu vida. Entonces, ¿cuál es la solución? Simple: la verdad. ¿Y qué es la verdad? Esto mismo preguntó Pilato a Jesús hace 2000 años, y Jesús poco antes le había dado la respuesta: «Mi misión consiste en dar testimonio de la verdad. Precisamente para eso he nacido y para eso he venido al mundo. Todo el que pertenece a la verdad escucha mi voz» (Juan 18.37). Jesús nos dice: «Yo soy el camino, la verdad y la vida» (Juan 14.6), si le escuchamos, si le recibimos, tendremos la verdad. Caso contrario, como sucede mucho, nos quedaremos sumidos en el error y en las tribulaciones que nos acechan.

5. «Donde haya duda, ponga fe»
«La fe es garantía de lo que se espera; la prueba de las realidades que no se ven» (Hebreos 11.1).

duda

Con la relatividad parece todo el mundo dudar de incluso las cosas más básicas. Vivimos sumidos en interrogantes que parecen no encontrar respuesta ni en la ciencia ni en la experiencia. Entonces, ¿has pensado en ponerle un poquito de fe a tu vida? La fe, si bien es cierto es un Don de Dios que concede a quien quiere, pero podemos pedirla todos. Lo típico: “es que yo me basto a mí mismo, no necesito de la fe” ¡Groso error! ¿Qué tienes tú que te hace prescindir de los demás, de Dios? ¡Mucho ego y poca humildad! El que es humilde sabe que no se basta a sí mismo, que necesita de los demás y de Dios. Darse cuenta de esto puede ser el inicio de un camino de fe que te llevará a disipar toda duda en tu vida.

6. «Donde haya desesperación, ponga esperanza»
«Yo espero en el Señor con toda mi alma, confío en su palabra» (Salmo 130.5).

misericordia

Depresión, adicciones, crisis, problemas familiares, morales, sociales, económicos, para todo esto siempre se acude al psicólogo, a la ciencia. ¿Y Dios? ¿Puede Dios ayudarme a sanar mi alma, a cambiar? ¡Claro que sí! Para esto está la virtud teologal de la esperanza que poco recordamos y pedimos los católicos. Esta virtud nos hace confiar en Dios a pesar de las tribulaciones y dificultades de la vida. Podrán venir miles de conflictos, pero con el escudo de la esperanza nada de ello podrá quitarme la confianza en Dios.

7. «Donde haya tinieblas, ponga luz»
«Ustedes son la luz del mundo… brille su luz delante de los hombres, para que al ver sus buenas obras, den Gloria a Dios que está en el cielo» (Mateo 5:14.16).

luz

La imagen de la tiniebla evoca oscuridad, desolación, tristeza y miedo. En cambio la imagen de la luz nos llena de vida, nos ayuda a ver bien y a distinguir objetos y colores a nuestro alrededor. ¿Qué pasaría si vivieras siempre en oscuridad? No podrías hacer nada. ¡Necesitas de la luz! Así mismo nosotros, todos, necesitamos de Dios que es la verdadera luz. Quien tiene a Dios en su alma es capaz de llevar la luz al mundo sumido en la oscuridad del placer al extremo, en la oscuridad del egoísmo, en la oscuridad de la avaricia, etc. Esa luz de Cristo sin duda que es necesaria hoy en día, no podemos permitir que se apague la llama que hay en nosotros.

8. «Donde haya tristeza, ponga alegría»
«Estén alegres, les repito, estén alegres» (Filipenses 4.4).

consuelo

La tristeza no es ni buena ni mala en sí, dependiendo de la situación puede ayudarnos o desalentarnos. El exceso de tristeza jamás es bueno. Un corazón que está enamorado de Jesús, de su Palabra, de su Misión, no tiene por qué vivir en la tristeza. San Pablo se daba cuenta de esto y exhortaba a los filipenses a que siempre estuvieran alegres en el Señor, porque él es nuestra alegría total. El enamorado jamás está triste, solo cuando su enamorado o enamorada se aleja; caso similar pasa con los cristianos, siempre estaremos alegres mientras vivamos enamorados de Dios, y además tenemos todas las de ganar, ya que Jesús jamás se va de nuestra vida.

Estos son algunos de los aportes que podemos hacer a la sociedad. Los cristianos tenemos un gran tesoro en la vasija de barro de nuestro corazón, basta tomarnos un poco de tiempo para encontrar lo bello que Dios ha sembrado dentro de nosotros.

Amor, perdón, armonía, verdad, fe, esperanza, luz y alegría son cualidades que San Francisco de Asís hace ocho siglos atrás ya había experimentado en su vida. Pidamos al Señor que nos de estos ocho dones para que seamos lo que Dios quiere de nosotros: auténticos y verdaderos discípulos enamorados de su Persona, de su Palabra y de su Misión.

Autor: H. Edgar Henríquez Carrasco, LC.

martes, 19 de abril de 2016

RECURSOS 5 consejos de como unir tu vocación profesional con tu misión





Cristo resucitado (¡aleluya!) se encuentra con sus discípulos pescando y les habla. En este pasaje, se lee también como el Señor habla directamente a Pedro, preguntándole 3 veces que si lo ama y aunque no se menciona textualmente, recuerdas las 3 veces que lo negó (Jn 21,1-19. 3er domingo de Pascua, ciclo C). Jesús sabía muy bien quienes eran sus discípulos y en este caso eran pescadores. Esa era su vocación profesional por llamarlo así. Pero su misión era a los ojos de Dios era otra. Sin mas rodeos, su vocación profesional los hizo pescadores, si, pero su misión, los hizo pescadores de hombres.

Tal vez jamás te hayas parado a pensar esto, pero ¿como puedo responder a el llamado de la misión que Dios me tiene preparada si creo que mi vocación profesional parece incompatible?

Desde Catoliscopio te queremos ayudar con esto, así que, de una vez, empezamos:

1.- PRACTICA LA MISERICORDIA Y EL AMOR

En el año de la misericordia es normal que esto esté primero, pero es difícil encontrarse con alguien que verdaderamente la quiera vivir de forma plena. Es difícil de lograr en la vida diaria, pero no es incompatible con nuestra vocación y nuestra misión, especialmente como cristianos, ya que como tales, estamos llamados tener y practicar la misericordia.

Empieza a practicar la misericordia en todo lugar, desde tu trabajo o tu servicio y verás como cambia todo, poniendo como unión entre tu vida diaria y la misericordia, el amor. Pongo el ejemplo de mi padre que siendo el encargado de una construcción, llamó a trabajar a unas personas  de mi calle con dificultades para conseguir trabajo dados sus antecedentes de robo; o aquella vez que un conocido mío que les daba de igual manera trabajo a otras personas mientras les enseñaba sobre la biblia. “Donde no hay amor, ponga amor y sacará amor” nos dejó como frase un santo y creo que con esto aplica totalmente.

2.- NO OLVIDES EL TESTIMONIO DE VIDA

Jamás vas a poder saber el verdadero impacto de tu testimonio en la vida de los demás y eso nos desalienta pues pensamos que nuestro testimonio no tiene repercusiones o simplemente a veces nos parece muy complicado testimoniar desde nuestras propios caminos e inclusive estudios…pero nada está peleado con nuestra vocación a servir.

En lo personal, he podido encontrar infinidad de ejemplos: un profesor mío (de ingenieríapues estudio una ingeniería) organizaba a sus alumnos y amigos para ir a dejar juguetes en Navidad y el día del niño en hospitales; un amigo mío preocupado por los problemas que aquejaban a la sociedad decidió dejar sus estudios de ingeniería y prepararse para estudiar psicología y abrir un grupo de apoyo junto con su director espiritual…¡en todo podemos dar testimonio!

3.- ¿CUÁLES SON MIS CUALIDADES Y MIS APTITUDES Y COMO LAS PUEDO PONER AL SERVICIO?

Desde tocar guitarra, saber de informática, filosofía o hasta el simple hecho de barrer rápido, son cualidades que bien te pueden servir para Dios. Pienso yo que un buen cristiano es aquel que utiliza hasta sus limitantes para poder dar gloria a Dios, especialmente cuando no encuentras alguna forma con tus aptitudes.

¿Piensas que es imposible utilizar tus limitantes? Pregúntale a Augusto y Michaela Odone, que encontraron un tratamiento para la enfermedad incurable de su hijo…sin ningún tipo de conocimiento médico previo. Créelo o no, ambos padres, preocupados por su hijo, dejaron sus trabajos (Augusto trabajaba en un banco) y se dedicaron desesperadamente a la investigación de la medicina, rindiendo sus frutos en el llamado “Aceite de Lorenzo”. Augusto recibió un doctorado en medicina honorífico gracias a su trabajo por la Universidad de Stirling. Siendo ignorante si los Odone eran creyentes o no, la idea ahí está.

4.- MI REALIDAD NECESITA DE DIOS PORQUE ES DE DIOS.

San Juan Pablo ll en su encíclica Redemptoris missio (Misión redentora) habla de el llamado de todo cristiano a ver su vida como una misión para la gloria de Dios, un llamado a encaminarnos en la nueva evangelización.

Y no necesitamos ir a otros países para llamarnos misioneros, ya que la misión existe dentro de nuestra realidad, de nuestro entorno y existen muchos casos para representarlo, como lo puede ser tu familia o tus amigos e inclusive tu carrera profesional.

Algo que se piensa tan incompatible como puede ser una ingeniería, puede ser el desarrollo de alguna aplicación para ayudar a rezar o si eres escritor, declinarte por escribir un libro que hable sobre tu propio testimonio, si tienes un estudio de grabación, utilizarlo para grabar cantos de los coros de tu parroquia…etcétera y mas etcétera.

5.- NECESIDAD DE DIOS ¿QUÉ NECESITA DIOS DE MI PARA QUIENES ME RODEAN?

Esa necesidad que carcome hasta lo mas profundo de la existencia solo puede ser llenado por el Eterno, mas sin embargo a veces no vemos la necesidad en nuestro contexto y solamente damos patadas de ahogado en nuestra comunidad.

San Juan Bosco encontró el llamado a servir a los jóvenes y niños. En su realidad se encontró con que algunos estaban muy alejados de Dios y haciendo inclusive malabares o piruetas para llamar su atención buscó introdudirlos a la vida de fe.  O el mismo san Juan Pablo ll que encontró de igual manera la necesidad de llamar a los jóvenes al encuentro con Cristo y que mejor manera que fundar la Jornada Mundial de la Juventud. ¿Cuál es tu realidad y como puedes ayudar a que tu vocación se una con la misión? Solo recuerda que el amor es la base de todo.

Autor: catoliscopio.com

lunes, 18 de abril de 2016

¿Somos creados para ser herramientas de Dios?



¿Cuál es Mi Misión? Somos llamados por Dios para unirnos a Él en Su misión.  Somos llamados para actuar y aceptar una asignación importante.   Cuando yo era un niño, solía ver Misión Imposible todo el tiempo.  Era uno de mis programas preferidos.  Me encantaban todos los aparatos y dispositivos, pero también me encantaba la introducción del programa, porque era cuando el Sr. Phelps obtendría su asignación grabada en una pequeña cinta que se autodestruiría después de haber descrito la asignación.  La cinta siempre comenzaba de la misma forma:  “Sr. Phelps, su misión, si decide aceptarla….”  Y entonces se describía la misión a lograr.  Me gusta esa parte porque parece implicar que aquí se tomaba una decisión. De alguna manera, la asignación era opcional.  De muchas formas, nuestra vida cristiana es muy similar.  Dios es quien nos ofrece nuestra asignación y la ha definido claramente en la Escritura.  Sin embargo la decisión es nuestra.  ¿Nos unimos a la aventura o simplemente observamos desde la orilla?  ¿Y cuál es exactamente la misión? ¿Qué es lo que se nos llama a hacer?  ¿Cuál es nuestra asignación?  ¡Somos llamados a SERVIR A DIOS!  ¿Y cómo hacemos eso?  De eso hablaremos hoy, pero primero veamos lo que Él nos dice en la Escritura.

Fuiste Creado Para Servir a Dios Primeramente debemos darnos cuenta de que ¡fuimos creados para servir!  Se nos dieron herramientas inherentes para ser usadas para servir a nuestro Señor, y esa es la razón por la que fuimos creados. Mi abuelo era carpintero, y construía sus propios caballetes para aserrar.  Eran simples herramientas funcionales que carecían absolutamente de propósito, excepto para apuntalar algún proyecto en el que estuviera trabajando.  Y cuando ya estaban demasiado deteriorados para servirle, simplemente los rompía para hacer leña.  Bueno, Dios es mucho más amable que eso con nosotros, pero nosotros también fuimos creados para servir.

Jeremías 1:5 “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones.”

Antes que tu mamá siquiera pensara en tenerte, ¿Para qué te diseñó Dios? ¡Para un TRABAJO especial!!!  Ella aún pudo haberte considerado un accidente, ¡pero Dios ya te había diseñado para servir!

Fuiste Salvado Para Servir a Dios Pero no solo fue el plan original para ti el servir a Dios, sino que realmente te apartó para salvación, para que pudieras hacer este trabajo.  Mi abuelo tenía muchas clases de sierras, y muchas de ellas eran simplemente sierras desechables que él usaba para hacer trabajos rápidos. Si la sierra se rompía, realmente no había problema.  Pero él tuvo una sierra especial por más de 50 años.  Esa la tenía aparte, porque era confiable, derecha y resistente.  Él reservaba esta sierra para cortar los proyectos que eran realmente importantes para él.  Tu fuiste apartado por Dios por una razón muy similar.

2 Timoteo 1:9 “ Dios,.. quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos.”

Hemos sido salvados y apartados por un propósito especial, somos Su herramienta preciada.  Su herramienta favorita.  Su instrumento precioso.

Fuiste Llamado Para Servir a Dios Más allá de eso, Dios te está llamando para servirle.  ¿No has sentido esa inclinación en tu corazón?  ¿No has querido experimentar a Dios en una manera más profunda?  Bueno, ese deseo viene de Dios.  Es su voz llamándote para algo más.  A veces pensamos que los misioneros y las monjas y la madre Teresa, son los únicos que han sido llamados por Dios para servir.  Debemos considerar que Dios nos llama a TODOS nosotros para esta clase de servicio.

Romanos 7:4 “Así también vosotros, hermanos míos, habéis muerto a la ley mediante el cuerpo de Cristo, para que seáis de otro, del que resucitó de los muertos, a fin de que llevemos fruto para Dios.”

¡Eres parte del “cuerpo de Cristo” de lo que llamamos “Iglesia”!  Recientemente mi espalda comenzó a darme muchos problemas, y no pasó mucho tiempo para que mi pierna también comenzara a dolerme porque me estaba apoyando más sobre un lado.  Una lesión y una debilidad conduce a otra.  Todos nosotros somos parte de este cuerpo, y cuando alguno de nosotros no está trabajando, no falta mucho para que otras cosas también se descompongan.  Todos necesitamos servir y hacer nuestra parte si es que nuestra familia aquí va a estar saludable.  Eso es por lo que diseñamos diferentes oportunidades para que todos ustedes sirvan.

Se Te ha Ordenado Servir a Dios Dios sabe que a veces necesitamos una patada en el trasero.  A veces, aún cuando podemos entender que el servicio es una parte necesaria de la vida cristiana, aún así podemos no actuar y servir como debemos.  Así que Él ha tenido que ¡DEMANDARLO!

Mateo 20:26-28 “Mas entre vosotros no será así,sino que el que quiera hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro siervo;como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino para servir, y para dar su vida en rescate por muchos.”

La mayoría de las veces cuando pensamos sobre el servicio en nuestra cultura, realmente estamos pensando en ¡que se nos SIRVA!  Estamos rodeados de gente que nos sirve casi invisiblemente.  Meseros y meseras, carteros, recolectores de basura, el empleado en Starbucks.  Afrontémoslo, usualmente somos nosotros los que son servidos.  Piensa en eso por un minuto.  Hoy serás servido por cualquier número de personas en tu comunidad.  ¿A cuántos servirás TÚ?  Especialmente si hoy no estás trabajando.  Hay una muy alta posibilidad de que pases el día entero sin servir ¡PARA NADA!  Recuerda que no debemos confundir el deseo de Dios para que sirvamos, con nuestro deseo de ser servidos.  Recuerda que no podemos hacer NADA para salvarnos a nosotros mismos y ganar nuestro entrada al cielo.  Esto está MUY claro en la Palabra de Dios.  No podemos hacer NADA para merecer nuestra ENTRADA al cielo, pero la Escritura dice que seremos recompensados en base a lo que hagamos aquí en este planeta.  Tu vida será diferente una vez que consideres y te des cuenta de que eres llamado a servir y vivir una vida significativa.  Realmente no creo que habrá puertas en el cielo, pero si las hubiera, Dios ciertamente estaría parado ahí con dos importantes preguntas para ti, porque estas dos preguntas son de suma importancia.  Primero, Él va a querer saber lo que hiciste con Su Hijo.  ¿Lo aceptaste como Señor y Salvador?  Esa es la pregunta que determina tu salvación.  En seguida Él va a preguntarte a quién trajiste contigo al reino.  Esa pregunta bien puede ser expresada de otra forma.  Él va a querer saber qué fue lo que hiciste con los dones y talentos que te dio.  ¿Los usaste para el crecimiento del Reino?  Esta pregunta no tiene nada que ver con tu salvación, ¡pero tiene todo que ver con tu recompensa!

Así Que ¿Cuál es Mi Asignación? Entiende que tu estás aquí por una razón, y nada más de lo que hagas te satisfará.  Tú fuiste creado y salvado y llamado y ordenado para unirte a Dios en Su Misión aquí en la tierra.  Tú estás aquí para servir a aquellos a tu alrededor, para que ellos puedan llegar a conocer a Dios.  Todo servicio debe señalar de nuevo a Dios.  Somos llamados a servir, para que podamos ser un ejemplo para el mundo, una luz, y para que los que están perdidos puedan algún día ver y conocer a Dios por ellos mismos.  Así que si todos nosotros somos llamados a estar comprometidos en la obra de Dios,  aún si no somos pastores profesionales de tiempo completo y misioneros, ¿cómo se supone que haremos eso?  ¿De qué somos capaces?  ¿Cuáles habilidades tenemos que puedan ser usadas por Dios?  Bueno, todo comienza por ver cuidadosamente tu propia vida y comenzar a examinar las cosas que te entusiasman, las cosas que te interesan, las cosas que te apasionan.  Entonces podemos hacer nuestro mejor esfuerzo para ver la manera en que Dios ya nos ha equipado para servirle.

Dios usará nuestra pasión para ayudar a dirigirnos hacia la obra de edificación de Su reino, pero es solo una pequeña parte de lo que Él ya nos ha dado para servirle.  Una forma sencilla de ver tu propia vida y saber lo que tu tienes que ofrecer, es considerando estas cinco características que representan algo que Dios ya te ha dado para usarlas en la edificación del Reino y para servirle a Él.

Dones Espirituales Primero, reconoce el hecho de que Dios te ha dado dones específicos que han sido particularmente diseñados para ministrar, para bendecir a la iglesia y para ayudar al crecimiento del reino.  Estos son llamados Dones Espirituales, y a todos nosotros se nos ha dado algo.  Mira lo que Pablo dice acerca de los Dones Espirituales:

Efesios 4:7 “Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.”

1 Corintios 12:11 “Pero todas estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular como él quiere.”

1 Corintios 12:7  “Pero a cada uno le es dada la manifestación del Espíritu para provecho.”

¿Así que de qué estamos hablando aquí?  Bueno, Pablo dice que estos dones incluyen la  “palabra de sabiduría,” la “palabra de ciencia,” la “fe” el “don de sanidad” el “hacer milagros,” el de “profecía,” la habilidad del “discernimiento de espíritus,” el hablar “diversos géneros de lenguas,” y la “interpretación de lenguas.”  Pero es válido decir que cualquier cosa que tenga un papel específico en la bendición de la iglesia o en la edificación del Reino, es un don espiritual.  La habilidad para conducir la alabanza, por ejemplo.

Corazón Pero, adicionalmente a los Dones Espirituales, Dios nos da algo más que nos ayuda para servirle.  Él lo llama “corazón.”   Mira lo que Dios dice acerca del corazón:

Proverbios 27:19 “Como en el agua el rostro corresponde al rostro,  así el corazón del hombre al del hombre.”

Así que ¿qué es el ‘corazón’?  es aquello en lo que estás interesado, aquello que te motiva, lo que te hace levantarte por la mañana, lo que te produce emoción y energía, y es algo diferente en cada uno.  Te pertenece a ti y es posible que nadie más lo comparta contigo en la misma forma.  Ya hablamos un poco sobre esto, porque el hablar de ‘corazón’ es hablar de pasión.  Y Dios te dio el don de la pasión, no para que puedas perseguir el amor o el sexo, sino para que puedas dirigirla hacia tu relación con ÉL.  A través de la Escritura, Dios nos está llamando a entregarle nuestro corazón.

Romanos 1:9 / Efesios 6:6 Sirve al Señor con todo tu corazón.

Habilidades Pero si aún te estás preguntando qué es lo que Dios te ha dado para servirlo, solo mira algunas de tus habilidades naturales.  Estas no te fueron dadas por la NATURALEZA, ¡éstas te fueron otorgadas por Dios!  Mira lo que Él dice:

Romanos 12:6 “De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe.”

1 Corintios 10:31 “Si, pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios.”

A veces tomamos como algo natural algunas de nuestras habilidades inherentes dadas por Dios, y no podemos imaginarnos de qué manera podemos usarlas para Dios.  Bueno, el fin de semana pasado, cuando estuvimos en México, conocimos a un misionero que nos dijo que a él le gustaría que regresáramos y jugáramos un torneo de fútbol con la comunidad local como un medio para alcanzar a aquellos que nunca habían escuchado el Evangelio.  Aún tu habilidad atlética te ha sido dada para ser usada en el ministerio, a fin de alcanzar al mundo perdido y edificar el Reino de Dios.

Personalidad Más allá de nuestras habilidades, Dios también nos ha formado con personalidades específicas y Él también usará nuestras particularidades, nuestras debilidades y nuestra fortaleza para servirle.  Mira lo que Él dice acerca de esto:

1 Corintios 12:6 “Y hay diversidad de operaciones, pero Dios, que hace todas las cosas en todos, es el mismo.”

Dios utiliza todo de nosotros, a pesar de nuestras diferencias.  Él usó al profeta Jeremías, aunque él era un hombre sumamente melancólico.  También usó a Pero, y él era una persona impetuosa e impulsiva.  Usó a Pablo, y él era un teólogo lógico y analítico. Aún usó a Tomás quien era escéptico y receloso.  Sin importar quien seas, y lo que puedas pensar de tu personalidad, Dios te la ha dado para ayudarte a encontrar el rol perfecto en tu servicio para Él y en el crecimiento del Reino.

Experiencias Finalmente, vamos a añadir la última pieza a este rompecabezas mientras tratamos de entender lo que Dios ya nos ha dado para ayudarnos a servirle.  Adicionalmente a los Dones Espirituales, el Corazón, las Habilidades y la Personalidad, Dios nos ha dado Experiencias.  Dios nos ha dado la jornada de la vida para ayudar a prepararnos para el servicio.  Yo ciertamente lo puedo ver en mi propia vida.  A mi me fueron dadas tantas experiencias en la Aplicación de la Ley, que realmente parecía carecer de sentido, hasta que me di cuenta de que Dios me las dio para que más tarde pudiera ayudar a alguien por el camino.  Aún las peores épocas nos han sido dadas para que podamos servir a otros.  Mira lo que Él dice en la Escritura:

2 Corintios 1:3-4 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordias y Dios de toda consolación, el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios.”

Todas estas cosas nos han sido dadas por Dios.  Nuestros Dones Espirituales, nuestro Corazón, nuestras Habilidades, nuestras Personalidades y nuestras Experiencias.  Nos fueron dados para que aún cuando estamos fuera de casa y en nuestras vidas diarias,  podamos alcanzar a un mundo perdido para Jesucristo.

Dios quiere que sepas que cada experiencia, habilidad y característica personal te fue dada para compartir el amor de Dios.

Ayúdame a Comenzar Sabemos que el caminar cristiano es un proceso.  Primero comienzas por cambiar tu corazón y tu vida, luego alcanzas a tus amigos y los traes también a Cristo, y finalmente alcanzas al mundo perdido y les compartes el gozo del Evangelio.  Comienzas por cambiar lo que tu eres, y ¡terminas cambiando al mundo para Jesucristo!

Autor: Pleaseconvinceme.com

Sacerdote, regalo de Dios para el mundo



A punto de consumarse su vida, en el año 2071, el sacerdote protagonista de este cortometraje, rememora todo su ministerio. Cuando pasa revista a su infancia y a su juventud, le viene a la cabeza aquel feliz día en el que se cruzó con un grupo de jóvenes que llevaban una cruz por las calles de su ciudad. El encuentro con el Papa en la JMJ 2011 le impulsó a dar el paso en su vocación sacerdotal. Era la audacia de Dios, al llamarlo para ser cura. Desde aquel momento todo su ser ha sido un regalo de Dios para el mundo.

AUTOR: CONTRACORRIENTE PRODUCCIONES

miércoles, 6 de abril de 2016

“¡Hoy es miércoles y yo me levanto!”





El 2 de abril se cumplieron once años de la muerte de San Juan Pablo II. Este año cayó justo en la vigilia de la fiesta de la Divina Misericordia, instituida por el mismo Pontífice polaco. Exactamente como sucedió en 2005. Y por este motivo el cardenal Angelo Comastri, vicario general del Papa para la Ciudad del Vaticano, concedió una entrevista a la Radio Vaticana (al periodista Alessandro Gisotti), en la que habló sobre el vínculo entre el Pontífice polaco y la Misericordia, eje del Jubileo extraordinario de Papa Francisco, y reveló una anécdota de los últimos días de Karol Wojtyla.

“Era el 30 de marzo de 2005, miércoles, el último de su vida. Todos sabíamos que el Papa había empeorado y por eso estábamos un poco preocupados, todos estábamos rezando por este motivo.

Hacia medio día me avisaron: ‘¡Se abrió la ventana del apartamento!’. Yo, evidentemente, salí de mi oficina, corrí a la Plaza San Pedro y, a medio día, vi que el Papa se asomó. No logró decir ni una palabra; solo levantó la mano derecha y trazó un gran Signo de la Cruz que fue su testamento, su despedida para la Iglesia, su despedida para el mundo. Supe poco después lo que sucedió esa mañana.

Al despertarse, Juan Pablo II susurró (porque hablaba con poca voz, apenas perceptible) a sor Tobiana y a don Stanislao Dziwisz: ‘Hoy es miércoles’. Pero no le dieron peso a sus palabras. Pasó un poco de tiempo y dijo de nuevo :’Hoy es miércoles’. Una vez más fueron ignoradas las palabras del Papa.

A las 10 dijo con un tono un poco más autoritario: ‘¡Hoy es miércoles y yo me levanto!’. Evidentemente se espantaron frente a esta decisión del Papa y trataron de convencerlo. Pero el Papa, inamovible, dijo: ‘Hoy es miércoles y yo me levanto porque la gente viene y no quiero decepcionarla’. Se estaba muriendo y pensaba en los demás”.

“Me gusta resumir el testimonio de la Misericordia de Juan Pablo II —afirmó Comastri— con dos luces: la del perdón, hasta el heroísmo, y la del anuncio de la verdad, porque el perdón y la verdad son dos luces que provienen de la Misericordia”.



El perdón: “Imagínense que inmediatamente después del atentado, cuando el Papa estaba en un lago de sangre, al recuperar un poco la conciencia, las primeras palabras que dijo fueron: ‘Perdono al hermano que me ha disparado’. Llamar en ese momento ‘hermano’ a Alí Agca implica un gran valor, una gran fe, un gran testimonio». Y más: “Cuando el Papa se recuperó no organizó protestas, huelgas, venganzas… solamente oración; oración y perdón. Aquí se ve el rostro bello del catolicismo”.

Y luego está la “luz de la verdad”: Papa Wojtyla «hizo que brillara esta luz con tres encíclicas maravillosas, pero también con muchísimos discursos. La encíclica ‘Veritatis Splendor’, la encíclica ‘Evangelium Vitae’ y la ‘Fides et Ratio’. ¡Juan Pablo II —subrayó el purpurado— gritó la verdad porque la verdad es un servicio de Misericordia! ¡Porque el pecado es el mal y hace daño! Y no hay que olvidar que Jesús, el misericordioso, Aquel que dijo ‘Yo he venido por los pecadores…’, también añadió: ‘para que se conviertan’”.

Artículo originalmente publicado por Vatican Insider

domingo, 9 de junio de 2013

Voluntad de Dios






La dificultad que muchos de nosotros experimentamos en cuanto al tema no es tanto si cumplimos o no la Voluntad de Dios sino si sabemos cuál es Su Voluntad para nosotros. A pesar de ello, podemos estar seguros que algunas cosas sí son definitivamente parte del Plan de Dios para nosotros, como por ejemplo:

Los Mandamientos – Los diez dados a Moisés,
Los Preceptos de la Iglesia,
Los deberes de nuestro estado de vida, obediencia a la autoridad civil – civil, familiar y eclesial; y
El Mandamiento nuevo dado por Jesús, que nos amemos todos mutuamente.

En las escrituras podemos ver de muchas maneras sencillas, exactamente lo que el Padre espera de nosotros. Todas estas son manifestaciones directas de la Voluntad de Dios en nuestra vida cotidiana. Quizá una lista podría ayudar.

1. "Ama a tus enemigos, haz el bien a aquellos que te odian, bendice a los que te maldicen, ora por los que te tratan mal" (Lc 6,27-35)
2. "Sé compasivo como vuestro Padre es compasivo. No juzgues y no serás juzgado, no condenes y no serás condenado." (Lc 6,36-38)
3. "Les digo solemnemente, si no se hacen como niños no entrarán al Reino de Dios." (Lc 18,17)
4. "Es la Voluntad de mi Padre, que quien ve al Hijo y cree en Él, tendrá vida eterna." (Jn. 6,40)
5. "Aprendan de mí que mi yugo es suave, porque soy humilde de corazón." (Mt. 11,29)

Nuestro problema radica en que miramos a los mandamientos de manera negativa. En nuestras mentes son meras prohibiciones, pero no lo son. No encontramos fallas o errores cuando un inventor nos explica como manejar su invento. ¿Quién mejor para saber como funciona una máquina que el propio inventor? Para la mayoría de nosotros lo lógico es que sea él y aceptamos las indicaciones y la garantía, siempre y cuando las indicaciones sean seguidas adecuadamente.

Esto es exactamente lo que Dios ha hecho al darnos los mandamientos. No son imposiciones, que le hacen hincapié a Su criatura de su posición subordinada. Los mandamientos, dados por el Padre en el Antiguo Testamento y por Jesús en el Nuevo, son solamente indicaciones del Creador que nos dice que los seres humanos, creados por Él, son más felices, saludables y están más contentos cuando siguen las directrices de su Creador.

El Padre sabe en qué condiciones maduran y crecen nuestras almas. Sabe cuáles son las mejores cosas para combatir nuestras debilidades. Sabe también cuáles son los pasos a seguir para evitar los obstáculos que el enemigo pone en nuestro camino. Pero sobre todo, sabe cómo deben ser purificadas y transformadas nuestras almas para que podamos estar en Su presencia un día y no terminen siendo aniquiladas.

Las Escrituras están llenas de revelaciones que nos dicen como el Padre quiere que pensemos y actuemos en toda circunstancia. Nuestro problema está en que, conocer la voluntad de Dios está en las decisiones que tomamos en nuestra vida cotidiana. Primero, debemos decir que los mandamientos son parte de la voluntad de Dios. No hay duda aquí sobre lo que quiere de nosotros. Las pruebas de la vida diaria, el mal, el sufrimiento, etc., son parte de lo que Dios permite como Su voluntad.

La Voluntad de Dios solo quiere lo que es bueno y santo, pero el libre albedrío del hombre y las tentaciones del enemigo producen otros efectos que no son buenos. Estos efectos son los que sufrimos, pero Dios, para quien todo es presente, ve lo bueno en nuestra manera de enfrentarnos al mal y lo permite para obtener un bien mayor. San Pablo trae esto a colación cuando nos recuerda que aquellos que aman a Dios tienden a lo bueno (Rom. 8:28). Nuestro querido Señor se enfrentó a la malicia, al odio y a la crucifixión para cumplir la Voluntad de Dios.

No podemos decir que Dios ordenó a los hombres rechazar y matar a su Hijo, pero al saber de antemano los sentimientos del pueblo elegido cuando apareciese su Hijo en la tierra, permitió la disposición de ese pueblo al mal y por la perfecta obediencia su Hijo logró nuestra redención. Ordenó que el hombre no cayese, pero el orgullo rechazó ese deseo. Ordenó al hombre aceptar a Su Hijo, pero muchos no lo hicieron. Al permitir los efectos del rechazo, el Padre generó un gran bien. El hombre sabría cuánto lo ama Dios, recibiría al Espíritu, la gracia, la filiación divina y finalmente, el Cielo. Todo este bien fue obtenido a partir de la malicia del hombre. Dios lo vio y permitió que Su Hijo sufriera intensamente para terminar con el yugo del demonio sobre el hombre y destruir a la muerte completamente por medio de Su gloriosa Resurrección.

El Padre nos ama de la misma manera y nuestra fe, esperanza y caridad deben brillar cuando nos enfrentamos a las pruebas que permite en nuestras vidas. La confianza es la clave para cumplir la Voluntad de Dios. Debemos confiar en el Padre, cuyos ojos están siempre sobre nosotros. No podemos ver o juzgar dentro de la niebla espesa, pero debemos confiar en el Padre que lo ve todo con claridad.

Al tomar decisiones relativas a nuestro estado de vida, los amigos, el trabajo, los planes futuros, negocios, etc.; debemos utilizar las facultades mentales que Dios nos ha dado y debemos rezar para pedir una guía. No podemos esperar que descienda como una especie de visión de éxtasis que nos diga exactamente qué hacer.

De repente, algunas ideas que pueden servirnos de guía pueden ser: ver si la decisión que tomamos honra y da gloria a Dios, cómo afecta nuestra relación con Él y si estamos en paz con eso. Podremos descansar seguros si tomamos nuestras decisiones de este modo. Así, Dios estará de nuestro lado y obtendremos buenas cosas como resultado de ellas, aunque veamos más tarde que nuestra decisión no fue la más acertada.

El fracaso también es usado por Dios para acercarnos más a Él. Nunca nos ordenó tomar siempre las decisiones correctas –sólo ser santos– y eso genera la confianza que como niños, debemos tener en Él; quien hará que nuestros pasos sean firmes y que nuestras maneras torcidas se enderecen.

Cuando tenemos la ocasión de hacer amigos, ya tenemos un criterio para hacerlo. Jesús nos ha dicho que juzguemos por los frutos (Matt 7, 16). Nuestros amigos deben ser escogidos, no sólo por el fruto de sus propias vidas, sino también por el fruto que obtenemos con ellos. Podríamos llegar a algún concepto sobre la Voluntad de Dios con relación al trabajo, por los talentos que Dios nos ha dado. ¿Qué clase de trabajo es el que mejor se me acomoda y el que me hace feliz? Si no estamos seguros, entonces debemos experimentar con varios tipos de trabajo hasta que lleguemos a cierta “conciencia” de que eso o aquello es lo que mejor hacemos.

Sucede, sin embargo, que en ocasiones vivimos en una determinada situación que se origina por nuestras propias debilidades, errores, decisiones equivocadas y las malas intenciones de quienes nos rodean. ¿Dónde está la Voluntad de Dios en eso? Si hemos rezado y no tenemos una solución a la mano, si hemos tratado de cambiar lo que estaba a nuestro alcance y las cosas sólo se han puesto peor, entonces podemos estar seguros de que el crecimiento en la paciencia es la Voluntad de Dios, al menos por el momento. La oración continua nos dará fortaleza y ésta a su vez perseverancia y ésta, esperanza que no será vana.

San Pablo dijo a los Corintios lo siguiente: ”Tenemos problemas en todos lados, no veo respuesta a nuestros problemas, pero no decaigo”. (2 Cor, 4:8) Incluso un alma especialmente escogida como la de Pablo tuvo momentos en los que la Voluntad de Dios no estaba clara, cuando todo parecía imposible. Esta es la razón por la que un día Pablo le pidió al Señor que lo liberase de la multitud de dificultades que tenía. Comenzó a pensar que la Voluntad de Dios no estaba sólo en las pruebas, debilidades, insultos, persecuciones y en las agonías del Apostolado (2 Cor 12,10). Tres veces solicitó el alivio y la respuesta que recibió es que si eso le estaba pasando, se debía a que la voluntad de Dios obtendría algo bueno de allí. "Mi gracia" le contestó Jesús a Pablo "es suficiente para ti, mi fortaleza se muestra en tu debilidad". (2 Cor. 12,9) Pablo se alegró con esta respuesta. No pudo aplacar sus penas con eso, pero saber que la gracia de Dios estaba con él lo hizo decir “debo estar muy feliz porque mi debilidad permite que la fortaleza de Cristo esté sobre mí”. (2 Cor. 12,10)

Esta es la diferencia entre un pagano y un cristiano. Para un pagano el dolor no tiene sentido. Como resultado vive una vida de soledad y frustración. El cristiano puede experimentar las mismas pruebas que un pagano y nunca perder la alegría. Ve la voluntad de Dios en ellas, ve la oportunidad de ser como Jesús, de darle gloria en el Reino. Las pruebas para el pagano incrementan la desesperanza y alumbran al cristiano que comparte el yugo de Jesús.

Muchos se hacen la pregunta: ¿Cómo sé cuál es la Voluntad de Dios para mí? La respuesta es simple: “Si sucede, es voluntad de Dios. No es relevante si Lo ordena o si Lo permite, nada nos sucede si Él no lo ha visto de antemano, teniendo en cuenta el bien que se obtendrá de ello y esperando Su sello de aprobación.

La Voluntad de Dios para nosotros está en los deberes y experiencias del presente. Sólo tenemos que aceptarlos y tratar de ser como Jesús en ellos. Cuando Jesús no le respondió a Pilatos, Pilatos le dijo "No me hablas, seguramente debes saber que tengo el poder de crucificarte”(Jn. 19,10)

La respuesta de Jesús nos muestra claramente que siempre contemplaba la Voluntad del Padre, justa o injusta. "No tendrías poder sobre Mí, si no te hubiera sido otorgado de lo alto”. (Jn 15,11). Jesús vio al Padre en una debilidad, un juez injusto. ¿Cuántos de nosotros tenemos esa clase de confianza, esa clase de visión?

San Pedro alienta al cristiano de su época para que “acepte la autoridad de toda institución social, al emperador como suprema autoridad entre los gobernadores... Dios quiere que seamos buenos ciudadanos... que respetemos a todos... y que demos honor al emperador”(1 Pedro 2:13-16).

Todos somos conscientes del hecho que Pedro estaba hablando de Nerón, cuya maldad era harto conocida. Sin embargo, sigue adelante sin decir que si la autoridad legal exige el rechazo de Dios o de sus mandamientos, debemos elegir a Dios por encima de todo. Dios no nos ha redimido para colocarnos en una especie de utopía terrena. Nos ha redimido para darnos un reino, para convertirnos en sus hijos adoptivos, para darnos su felicidad eterna, para ser testigos en el mundo de la existencia de otra vida y para probar con nuestra conversión personal que Jesús es el Hijo de Dios.

San Pablo nos asegura que todo el sufrimiento en el mundo es nada comparado con la gloria que está por venir (Rom. 8,18)

Todo momento de la vida es como un sacramento en el que podemos recibir a Dios. Es el canal mediante el cual Dios nos habla, nos forma y se dirige a nosotros. Sólo tenemos que aceptar los deberes del momento presente para encontrar la Voluntad de Dios. Estamos impedidos de respirar este aire sobrenatural por el hecho que vemos personas y circunstancias producto de la malicia o el temperamento de otros. Ellos se convierten en obstáculos en nuestro camino y no nos dejan ver a Dios.

No podemos ver a Dios en las acciones de estas personas porque se oponen a lo que ordena Su Voluntad. A pesar de ello, podemos ver a Dios a través de estas acciones; como cuando vemos a un amigo cercano en medio de una espesa niebla. En esa niebla es posible que nos resbalemos y caigamos, es posible también que lloremos y que nos desesperemos a veces, pero la Imagen que vimos nos lleva a la luz más grande que está al final de la niebla, más allá de todo.

El secreto, entonces, para encontrar la Voluntad de Dios está en verLo en el presente y responder a Su presencia de la manera más amorosa que podamos. Hace falta un poco de esfuerzo para ver a Dios en todo, como Jesús, que lo hizo y con su obediencia nos ganó la salvación.

Hay veces en las que necesitamos decisiones inmediatas —ocasiones en las que difícilmente podemos rezar por el poco tiempo que tenemos. En esas circunstancias podemos estar seguros que si nuestro corazón ha estado con Dios hasta ese momento, tomaremos la decisión correcta. Si fallamos, nuestra esperanza en Su amor, nos asegura que algo bueno se obtendrá de la experiencia vivida.

Dios no quiere que estemos preocupados por el ayer y el mañana. En el evangelio de San Mateo leemos que Jesús dijo "No te preocupes por el mañana, el mañana se preocupará por sí mismo. Cada día hay suficiente para preocuparse” (Mt. 6,33-34). Aquí vemos una llamada de Jesús para que vivamos el presente. Jesús no nos está diciendo que como cristianos debemos estar libres de problemas. Nos está pidiendo que compartamos nuestro yugo con Él y que lo hagamos siempre, minuto a minuto. Si nos ejercitamos en esta forma de vida, podremos ver Su Voluntad y tendremos la fuerza necesaria para cumplirla.

No hay manual ni reglas a seguir para conocer la Voluntad de Dios en nuestras decisiones. El intelecto dado por el Padre y el discernimiento dado por el Espíritu que está en nuestros corazones, nos darán las herramientas necesarias para que nuestras decisiones sean mejores; aunque a veces Su Voluntad permita que fracasemos, para ejercitar nuestra fe, incrementar nuestra esperanza y descubrirlo como nuestro amigo en tiempos de necesidad.

Habrá ocasiones en las que Su Voluntad esté nublada en nuestras mentes y el camino a seguir sea tan incierto que nos veamos forzados a escoger lo que menos dudas nos genera... y esperar que suceda lo mejor. Nuestra paz en estas circunstancias viene de la profunda certeza que vive aun entre nosotros sus hijos que Dios es nuestro padre y que se hará cargo de nosotros.

Dios no es el tirano. Está satisfecho con el esfuerzo sincero de sus hijos para conocer y cumplir Su Voluntad, que será coronado con el éxito aunque todo parezca perdido.

Oración
Señor y Padre, permite que tu Santo Espíritu me llene con la conciencia de tu Voluntad en este momento. Quiero ver Tu Providencia, Tu guía y Tu gracia en mi vida diaria. Perdóname cuando me rebelo por las ocasiones en las que me parece que tu Voluntad me parece difícil de cumplir. Mi vida está plagada de mi propia voluntad y egoísmo. Mi corazón no está listo para el sacrificio y mi mente rechaza lo que no puede comprender. Permite que tu misericordia me rodee y que me llene con tu luz. Permíteme ver con claridad la sapiencia detrás de todo lo que permites y el amor en todo lo que ordenas. Que nuestras voluntades se hagan una sola para que haga en esta vida lo que debo hacer para alcanzar la eternidad, perfectamente unido a Tu voluntad.

Autor: Eternal Word Television Network, Inc. (EWTN)








Señor, ten piedad de nosotros.
Padre celestial, que tu Voluntad se cumpla en la tierra como en el cielo.
Verbo divino, que tu Voluntad se cumpla en la tierra como en el cielo.
Espíritu Santo, que tu Voluntad se cumpla en la tierra como en el cielo.
Adorable Trinidad, que tu Voluntad se cumpla en la tierra como en el cielo.
Voluntad de Dios, infinitamente santo, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios infinitamente perfecta, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, infinitamente recta, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, impenetrable en tus decretos, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, infinitamente adorable, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, todopoderosa, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, que haces todo con sabiduría, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, ocupación eterna de los santos, reina soberanamente sobre nosotros.
Volunta de Dios, alimento de todas las almas justas, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, amor de los corazones fieles, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios que premias todas las cosas, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, medida del mérito y del premio de nuestras obras, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, alegría y delicia de nuestras almas, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, nuestra fuerza y nuestra seguridad, reina soberanamente sobre nosotros
Voluntad de Dios, nuestra consolación y nuestro reposo, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, remedio a nuestros males y a las penas de esta vida, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, nuestra esperanza y sostén en la muerte, reina soberanamente sobre nosotros.
Voluntad de Dios, cuyo reino es nuestro único fin, nuestra salvación, nuestra fidelidad, reina soberanamente sobre nosotros.

Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, perdónanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, escúchanos Señor.
Cordero de Dios, que quitas los pecados del mundo, ten misericordia de nosotros.

Cristo óyenos.
Cristo escúchanos.

Oremos: Señor Dios Todopoderoso, soberanamente bueno e infinitamente sabio; por el mérito de la perfecta sumisión con la cual Cristo, nuestro Salvador, aceptó el cáliz de su Pasión; por la conformidad de su divina Madre a tu voluntad santa y por la perfecta obediencia de San José a todas tus órdenes: concédenos las gracia de cumplir en todas las cosas, y hasta el momento de nuestra vida, tu santísima, justísima y adorabilísima voluntad, tal como se cumple en el cielo. Amén.


(Compilado por José Gálvez Krüger)