Mostrando entradas con la etiqueta Anécdota. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Anécdota. Mostrar todas las entradas

miércoles, 21 de agosto de 2019

¿Te dejas dominar por tus estados de ánimo?





Formar un carácter capaz de dominar la comodidad y los impulsos propios de su forma de ser para hacer la vida más amable a los demás.
Es el valor que nos ayuda a controlar los impulsos de nuestro carácter y la tendencia a la comodidad mediante la voluntad. Nos estimula a afrontar con serenidad los contratiempos y a tener paciencia y comprensión en las relaciones personales.

El autodominio debe comprenderse como una actitud que nos impulsa a cambiar positivamente nuestra personalidad. Cuando no existe esa fuerza interior, se realizan acciones poco adecuadas, generalmente como resultado de un estado de ánimo; la armonía que debe existir en toda convivencia se rompe; quedamos expuestos a caer en excesos de toda índole y entramos en un estado de comodidad que nos impide concretar propósitos.

Cada día que buscamos ejercer ese señorío sobre nosotros mismos, automáticamente nuestro carácter comienza a madurar por la serenidad y paciencia que imprime este valor, la voluntad nos libera del desánimo, controlamos nuestros gustos y vivimos mejor la sobriedad, en pocas palabras, entramos en un proceso de superación constante.

Algunas personas han opinado que la fuente para lograr el autodominio proviene de la aplicación de algunas técnicas para relajarse, y aunque efectivamente pueden ayudar, no debemos perder de vista que los valores se forman a través del ejercicio diario, con el esfuerzo por descubrir en nuestra personalidad aquellos rasgos poco favorables.

Las costumbres y hábitos determinan en mucho la falta de autodominio. Debemos comenzar por analizar cuales de ellas nos condicionan e impiden vivir este valor.

El autodominio nos ayuda a reconocer los distintos aspectos de nuestra personalidad y nuestra forma de reaccionar ante determinadas circunstancias. Debemos cambiar nuestras disposiciones en sentido positivo: “en lugar de molestarme por la lentitud de “x” empleado -cuyo ritmo de trabajo es así-, ahora no sólo evitaré el disgusto y llamada de atención, procuraré darle un buen consejo que le ayude a mejorar”.

Lo mismo aplica para los hijos, el cónyuge y hasta con algunos amigos. Este cambio no es sencillo, requiere atención y esfuerzo para anticipar nuestras reacciones, lo cual significa remar contracorriente para corregir este mal hábito.

Otras de las costumbres más arraigadas se encuentran en el terreno de los gustos y comodidades personales, en apariencia es poco significativo privarse de una golosina a media mañana, quedarse en cama más de lo debido, terminar de trabajar antes de la hora de salida, o buscar como perder el tiempo para llegar más tarde a casa y evadir alguna ocupación, pero cada una de estas cosas pequeñas constituye una excelente oportunidad para practicar el autodominio. Quien tiene la capacidad de privarse de un gusto, también tendrá la fortaleza para soportar situaciones desagradables.

Para algunas personas, la falta de este valor se manifiesta por el deseo de convertirse en el centro de atención en todo lugar, acaparar las conversaciones, presumir de sus logros, compararse continuamente con los demás… El autodominio también ayuda a ser más sencillos, hombres y mujeres de acción y no de palabras inútiles.

En familia este valor es indispensable para la sana convivencia, pues implica aprender a tolerar y pasar por alto las pequeñas fricciones cotidianas, no se tratar de desentenderse, sino de dar ejemplo de serenidad, comprensión y cariño, principalmente cuando se tiene la responsabilidad de educar a los hijos. También nos ayuda a estar pendientes de las necesidades de los demás y prestarles servicios, pues la comodidad nos hace esperar ser atendidos, mientras que el autodominio nos impulsa a ser más participativos en los quehaceres cotidianos.

En el contexto de las relaciones personales, el autodominio nos impulsa a ser discretos y maduros para evitar la murmuración, la crítica y la difamación de los demás por cualquier situación que es incompatible con nuestra forma de pensar.

La práctica del autodominio también nos induce a perfeccionar nuestros hábitos de trabajo, aprovechar más el tiempo, tener más cuidado en lo que hacemos, “dar el extra” cuando se necesite. En el campo escolar y profesional siempre es necesario el perfeccionamiento, que sólo se alcanza con esfuerzo, alejando la pereza y la mentalidad conformista.

Para iniciar y desarrollar el autodominio, considera como importante:

– Aprende a escuchar. De lo contrario, se convierte en la muestra más clara de la falta de autodominio.

– Procura no distinguirte por comer abundantemente, decir disparates, vestir de forma estrafalaria, mostrar poca educación o malos modales.

– Evita el deseo de enterarte de lo que no te incumbe, hacer comentarios imprudentes y dar consejos no solicitados, eso es ser entrometido.

– Cuida especialmente tus relaciones personales, evita suponer las palabras y actitudes que los demás tienen y que “motivan” tu enojo. Lo más importante es que tu cambies de actitud, que hasta ahora también es predecible.

– Dedica unos minutos cada día para reflexionar y elaborar una pequeña lista sobre las situaciones cotidianas que normalmente te disgustan, provocan pereza, caes en excesos y aquellas en las que evades tus responsabilidades. No te preocupes si en un principio son pocas, más adelante seguirás descubriendo otras no menos importantes.

– De la lista obtenida, selecciona dos de todas ellas (puedes elegir entre las interrupciones en el trabajo, comprar los víveres para el hogar, desvelarte con frecuencia, dedicar el tiempo necesario al estudio, por ejemplo), reflexiona sobre la actitud correcta que debes adoptar y llévalas a la práctica por una o dos semanas, después de ese período elige otras y así sucesivamente.

La persona que aprende a controlarse interiormente tiene el privilegio de vivir una alegría auténtica, pues jamás se deja llevar por los disgustos y contratiempos; además, tiene la tranquilidad del deber cumplido, pues por el control que tiene sobre la comodidad, es capaz de cumplir con sus deberes oportunamente. Consecuentemente, todo esto le ayuda a tener excelentes relaciones personales, por la cordialidad y delicadeza que mantiene en su trato.

Artículo originalmente publicado por encuentra.com

jueves, 11 de julio de 2019

Espléndida carta de amor a la esposa que aún no se conoce





Si La conquista del Oeste, 1492: la conquista del paraíso y La ciudad de la alegría están entre tus 3 películas preferidas; si libros como Viaje al centro de la Tierra y Los viajes de Marco Polo tienen un lugar especial en tu mesita de noche, entonces este artículo está escrito para ti.

¿Te atrae el descubrimiento de tierras sin explorar? ¿La llamada de lo desconocido te da escalofríos de emoción? ¿Te tienta salir de misión?

Antes de calzarte las botas, el sombrero y las gafas de sol, plantéate las 5 preguntas siguientes.

Aunque primero, revisemos juntos la definición exacta de ‘pionero’.

Un ‘pionero’ designa a una persona que explora una tierra desconocida para abrir camino a otras personas; atención, no confundirlo con un ‘colono’, el cual explora tierras vírgenes para revalorizarlas, instalarse y extraer beneficio de los recursos naturales descubiertos.

Y ahora, ¿preparado para responder al cuestionario con sinceridad?

Como habrás adivinado, es muy importante reflexionar bien antes de tomar una decisión, de lo contrario, tu aventura soñada podría terminar en pesadilla.



1 — ¿Estás listo para abandonarlo todo?



Miras todo lo que has hecho hasta ahora y tu sonrisa lo dice todo: estás satisfecho. ¡Fantástico!

Tienes un buen trabajo, interesante y bien pagado.

Te construiste hace cinco años un bonito chalé donde vivir y realizarte con tu pequeña familia.

Disfrutas de una amplia red de amigos maravillosos y de una iglesia dinámica en la que participas activamente.

De vez en cuando te escapas para una partida de polo o de golf, o de algo que te permita aliviar tensiones.

Únicamente si superas tus límites y tus hábitos podrías sentir algo más que satisfacción.

¿Y si de convirtieras en el impulsor de un proyecto hermoso, como por ejemplo, construir un orfanato en Brasil?

¿La otra noche viste un programa en la cadena Arte sobre la situación de pobreza al norte de Brasil y sentiste algo arder en tu interior? Sin contar las lágrimas que se acumulaban en tus ojos: ¡todos esos niños en la calle, sin padres, sin educación, sin futuro! Hay una visión que se va perfilando gradualmente dentro de ti y tienes que hacer algo al respecto.

Has hablado de ello con tu mujer y ahora los dos reflexionáis sobre el tema.

Estarías dispuesto a:

– ¿Salir de tu zona de confort?

– ¿Abandonar una carrera prometedora?

– ¿Perder tus relaciones?

– ¿Alejarte de tu familia?

– ¿Hacer los sacrificios necesarios?



2 — ¿Eres capaz de asumir riesgos?



Brotan las dudas. “Sí, bueno, ¿y si…? Pero ¿cómo? Y ¿hasta cuándo?”.

“¿Y mi familia?”.

Cuando se tiene familia, es sumamente difícil tomar este género de decisiones.

Debes elegir si embarcar a tu familia contigo. ¿Tomar riesgos en solitario? ¡Vale! Pero ¿hacer que ellos asuman también el peligro?

O bien que se queden en casa: el salario de tu mujer además de tus ahorros, con eso deberían poder salir adelante durante el tiempo que… Pero ¿cómo vivir alejados? Imposible no verse durante… ¿durante cuánto tiempo exactamente?

No saber qué será del mañana. Es lo peor de todo, el no saber, el no poder controlar el futuro. ¿Y si a tu vuelta tu jefe te ha reemplazado durante tu “año sabático”? ¿Y si lo pierdes todo, todo eso por unos niños felices?

Tendrás que acostumbrarte a eso, a tomar riesgos continuamente. Con las personas, con tu familia, con los huérfanos, con todos los que se hayan embarcado contigo en esta arriesgada aventura.

Cuando no tengáis muy claro el rumbo, deberás inspirarles, motivarles, animarles, tranquilizarles. Ellos dependerán de ti, aunque tú también dependerás de ellos. En efecto, habrás de forjar una confianza mutua, sin conocer realmente las competencias de los demás, pero te habrán cautivado sus sonrisas y su entusiasmo y sabrás delegar en ellos cuando sea necesario.

Y el tiempo pasa y apremia: no hay nada más angustioso que no saber si dispondrás de bastantes recursos durante el tiempo que dure tu misión.

Sin embargo, una frase te ayudará a continuar: el justo vivirá por su fe, ¡bien es sabido!



3 — ¿Estás hecho para tratar con lo desconocido?



Adaptación:

En ciertas situaciones quizás no sepas qué vas a comer ni dónde vas dormir.

Habrá que superar un buen número de obstáculos, puede que tengas que soportar los mosquitos y el sol, no ducharte durante varios días y comer todo el día alubias rojas si no quieres morir de hambre.

Habrá momentos en los que, mientras cultivas la mandioca, tendrás que aprender a mantener tu autocontrol, entrenar tu paciencia y una resistencia que soporte cualquier prueba, para hacer frente a lo imprevisto o a lo desconocido.

¿Te sientes capaz todavía de lanzarte sin tener un plan bien definido? Es un poco como saltar al vacío sin paracaídas.

Improvisación:

Tendrás que aprender a construir un depósito de agua donde recoger el agua de los chaparrones tropicales: ¡por fin podrás ducharte!

Ahora sabes cómo instalar pequeñas trampas alrededor de tu campamento para cazar pequeños animales: ¡se acabaron las alubias!

Y cuentas con los cuatro paneles solares que habías encargado a tu partida ¡o eso creías! Es solo cuestión de una semana, te dijeron… Tu mujer está pendiente del pedido mientras tanto.



4 — ¿Estás equipado de una visión “con 3D”?



Aquello que te encuentres, obstáculos, dificultades, barreras, si tienes una visión “con 3D”, entonces conseguirás superar tus límites, será como una segunda naturaleza para ti.

Descubrimiento: lo que descubras durante tu camino a golpe de machete, entre las lianas y las hierbas altas, no siempre será atractivo ni tranquilizador, pero las serpientes, las arañas y los demás bichos no te dan ningún miedo.

Te encanta conocer gente nueva, adoras las experiencias nuevas, ¡son muy enriquecedoras!

¿Sabrás mantener al día constantemente tu cartografía, revisar tu rumbo y trabajar tu sentido de la orientación y tus prioridades?

Desenvoltura: es algo más fuerte que tú. De pequeño eras fan de la serie McGyver. Tienes un ingenio que te permite transformar una rama en lanza para cazar, una hoja de ruibarbo gigante en parasol, una liana en bebida refrescante.

Has podido reconocer una feijoa o guayabo del Brasil porque en la Navidad de 2012 compraste una cesta de frutas exóticas, para variar. Harto de mandarinas.

Determinación: ¡no se te escapa nada! Una vez te pones en marcha, nada te detiene. Eres rápido a la hora de animar a los que siguen tus pasos. No estás dispuesto a haber hecho todos esos kilómetros, asumido tantos riesgos, gastado todos tus ahorros, esforzado en trazar una ruta en esta irritante jungla… para nada.

Hay que construir ese orfanato, no puedes dejar en la calle a todos esos niños.

Tu lema: avanzar aunque sea a tientas, pero nunca retroceder.

5 — ¿Cuáles son tus motivaciones?

¿Obtener beneficio?

Cuando pongas el último ladrillo del edificio de tu ambicioso proyecto, ¿pensarás en todos los honores que recibirás? ¿Te imaginas ya en los telediarios, en todas las redes sociales, dando entrevistas a diestra y siniestra, con tu foto expuesta por doquier?

Y hay otra estrategia que surge en tu cabeza. A tu vuelta, sin duda, te convertirás en director general de tu empresa y tu salario se multiplicará por tres. Y todo gracias al éxito de tu misión.



¿Autosatisfacción?



Estás orgulloso de ti mismo. Te invade un hermoso sentimiento de triunfo cuando contemplas las paredes encaladas de tu establecimiento. ¿“Tu” establecimiento? ¿No es también de tu familia? ¿Y de todos los voluntarios que se sumaron durante el desarrollo del proyecto?

“Sí, pero sin mí no existiría”.

No olvides que es también gracias a ellos que has podido colocar la placa “Orfanato de la Esperanza” sobre la pared del edificio.

Planta las semillas sin la certidumbre de ver crecer los árboles. Esparce las semillas para que un día otros disfruten de la sombra de esos árboles.



¿Mejorar la vida de otras personas?



Si para sentirte triunfante no necesitas disfrutar de los beneficios de una gran idea ni deslumbrar bajo las luces de las cámaras, si lo que cuenta realmente para ti es el sentimiento de haber conseguido algo, no solo “grande”, sino también profundamente “útil”, entonces ese es tu objetivo.

– Eres un creador de felicidad.

– Tu proyecto mejorará considerablemente la vida de miles de niños a largo plazo.

– Has mostrado el camino a otros que tomaron tu relevo y construyeron otros orfanatos.

– Has descubierto que cuanto más tiempo, más energía y más medios dedicabas a ayudar a los demás, a simplemente mejorar su día a día, más se convertía tu implicación hacia los demás en tu razón de ser.

Ahora eres un auténtico pionero, ¡ojalá que dure!

Después de todas estas constataciones, ¿crees que tienes las cualidades que se requieren para ser un buen pionero? ¿Reúnes todas las condiciones, o casi todas?

Si la respuesta es un gran “sí”, entonces ¡enhorabuena! ¡Estás listo para vivir los mejores momentos!

Si todavía es un “por ahora no”, tómate tu tiempo para madurar un poco tu reflexión.

Si la respuesta es un “no, categórico”, has de saber que hay personas que trazan el camino y hay otras personas que lo siguen.

Si no te encuentras entre las primeras, entonces es que eres de las personas que siempre están dispuestas a ayudar y a apoyar a los innovadores.

El consejo para ti, entonces, es que participes, ayudes, prestes servicio, apoyes. Los pioneros necesitan personas como tú, porque sin ellas sufrirían todas las penas del mundo para llegar a cabo un proyecto, si es que lo consiguen.

Y ahora, ¿preparado para vivir una experiencia excepcional?

jueves, 4 de julio de 2019

La oscuridad también puede curar




Carl Gustav Jung trabajó muy bien con el concepto de “sombra” dentro de la psicología analítica. Dentro de ese contexto, la sombra no es más que un aspecto que descuidamos y negamos en nosotros mismos, solo que de una manera inconsciente. Como toda sombra, se queda detrás de nosotros y, por eso, difícilmente la vemos o nos damos cuenta cuando se acerca. También existen casos en que nos encontramos en una completa oscuridad y, por eso, también no la percibimos.
Observo cada vez más claramente que las personas no se permiten mirar su propia sombra y dejar espacio a ella en sus vidas. El punto más complicado para nosotros, seres humanos, es darnos cuenta de la presencia de esa sombra y darle un buen lugar en nuestras vidas, creyendo que puede – y que traerá – la curación que tanto buscamos.

Es muy importante que tengamos en mente que jamás reconoceremos la luz si no pasamos por ella y si no damos espacio a la oscuridad en nuestras vidas. La sombra (u oscuridad – como prefieras llamarla) nos ayuda a reconciliarnos con nuestra propia historia, además de proporcionarnos la aceptación de nosotros mismos, que tanto buscamos en otras personas. Vivir y dar espacio a la oscuridad, es decir: “Vamos hacia adelante. Me volveré cada vez más fuerte después de que pase la tempestad”.

No podemos olvidar cuáles son los tipos de dinámicas que componen ese concepto que llamamos sombra. Dentro de ella, están nuestros miedos, los traumas del pasado, las decepciones y la falta de perdón que nos envenenan cada día más, además de los sueños no realizados. Si nos escondemos de nuestra sombra, o si la escondemos de los demás, todo eso que cargamos dentro adquiere una mayor ferocidad y nos impedirá ser felices.

Una sombra amiga – cuando la tomamos así – es capaz de darnos abrigo en días de sol y luz fuerte, es capaz de descansar nuestros ojos y, con ello, nos ayuda a restablecer contacto con nuestra propia alma, muchas veces, perdida en algún momento de nuestro día. Para que eso suceda, tenemos que aprender a aceptarla, es decir, necesita ser integrada en nosotros como un todo, conscientemente, y las características que despreciamos en nosotros mismos necesitan verse como parte de nosotros – porque lo son. ¡Es necesario hacer de la sombra, nuestra tierna amiga!

Dar espacio a nuestra propia sombra es permitirnos vivir en lo oscuro en algunos momentos y dar un paso más para la reconciliación con nuestra propia historia. Por lo tanto, no podemos olvidar que nuestro crecimiento personal y nuestro bienestar psicológico, dependerán siempre de nuestra capacidad de dar luz a nuestra oscuridad. Después de este acto de valentía, iniciar un trabajo delicado, pero valioso, para curarnos, para encontrar el alma perdida, que tal vez tanto buscamos.


Author:Talita Rodrigues
Article title:La oscuridad también puede curar
Website title:Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL:https://es.aleteia.org/2019/05/11/la-oscuridad-tambien-puede-curar/

martes, 31 de octubre de 2017

El Niño Protestante que se enamoró de la Virgen María gracias a la Biblia




Un niño protestante de seis años a menudo había escuchado a sus compañeros católicos rezar el Avemaría. Le gustó tanto que la copió, la memorizó y la rezaba todos los días. “Mira, mamita, qué bonita oración,” le dijo a su madre un día. “No la digas nunca más,” respondió la madre. “Es una oración supersticiosa de los católicos que adoran ídolos y piensan que María es diosa. Después de todo, Ella es una mujer como cualquier otra. Vamos. toma esta Biblia y léela. Contiene todo lo que debemos de hacer.” A partir de ese día, el pequeño dejó de rezar su Avemaría diaria y dedicó más tiempo a leer la Biblia.

Un día, leyendo el Evangelio, vio el pasaje sobre la Anunciación del Ángel a la Virgen. Lleno de gozo, el chiquillo corrió a su madre y le dijo: “Mamita, encontré el Avemaría en la Biblia que dice: ‘Llena de gracia, el Señor es contigo, bendita tú eres entre las mujeres’. ¿Por qué la llamas una oración supersticiosa?” Ella no contestó. En otra ocasión, encontró la escena de la salutación de Isabel a la Virgen María y el hermoso cántico del Magnificat, en el que María anunció: ‘desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones’. Ya no le dijo nada a su madre y comenzó a rezar nuevamente el Avemaría cada día, como solía hacerlo. Sentía placer al decirle esas hermosas palabras a la Madre de Jesús, Nuestro Salvador.

Cuando cumplió catorce años, un día oyó que su familia discutía sobre Nuestra Señora. Todos dijeron que María era una mujer común y corriente. El niño, luego de oír sus razonamientos erróneos, no pudo soportarlo más y, lleno de indignación, los interrumpió diciendo: “María no es como cualquier otro hijo de Adán, manchado de pecado. ¡No! El Ángel la llamó LLENA DE GRACIA Y BENDITA ENTRE LAS MUJERES. María es la Madre de Jesús y en consecuencia, la Madre de Dios. No existe una dignidad más grande a la que pueda aspirar una criatura. El Evangelio dice que todas las generaciones la llamarán bienaventurada, mientras que ustedes tratan de despreciarla y hacerla menos. Su espíritu no es el espíritu del Evangelio ni de la Biblia que proclaman es el fundamento de la religión cristiana. Fue tan honda la impresión que causaron las palabras del chico en su madre, que muchas veces lloró desconsolada: “¡Oh, Dios, temo que este hijo mío se unirá un día a la religión católica, la religión de los Papas!” Y en efecto, poco tiempo después hijo se convenció que la religión católica era la única auténtica, la abrazó y se convirtió en uno de sus más ardientes apóstoles.

Unos años después de su conversión, el protagonista de nuestra historia se encontró con su hermana ya casada. Quiso saludarla y abrazarla, pero ella lo rechazó. y le dijo indignada: “Tú no tienes idea de cuánto amo yo a mis hijos. Si alguno quisiera hacerse católico, primero le enterraría una daga en su corazón que permitirle abrazar la religión de los Papas. Su ira y su temperamento eran tan furiosos como los de San Pablo antes de su conversión. Sin embargo, pronto cambiaría su manera de ser, tal como le ocurrió a San Pablo en su camino a Damasco. Sucedió que uno de sus hijos cayó gravemente enfermo. Los médicos no daban esperanzas para su recuperación. Tan pronto se enteró su hermano, la buscó en el hospital y le habló con cariño, diciéndole: “Querida hermana, tú naturalmente deseas que tu hijo se cure. Muy bien, pues entonces haz lo que te voy a pedir. Sígueme. Recemos juntos un Avemaría y prométele a Dios, que si tu hijo recobra la salud, estudiarás seriamente la doctrina católica. Y que en caso de que llegues a la conclusión que el Catolicismo es la única religión verdadera, tú la abrazarás sin importar los sacrificios que esto te implique.” Su hermana en principio se mostró reacia, pero como deseaba la recuperación de su hijo, aceptó la propuesta de su hermano y rezó con él un Avemaría. Al día siguiente, su hijo estaba completamente curado. La madre cumplió su promesa y se puso a estudiar la doctrina católica.

Después de una intensa preparación, ella recibió el Bautismo en la Iglesia Católica junto con toda su familia. Cuánto le agradeció a su hermano que hubiese sido un apóstol para ella. Esta historia la relató el Padre Francis Tuckwell en una de sus homilías. “Hermanos,” terminó diciendo, “el niño protestante que se hizo católico y convirtió´a su hermana al Catolicismo, dedicó´su vida entera al servicio de Dios. Él es el sacerdote que les habla”.

“¡Cuánto le debo a la Santísima Virgen, Nuestra Señora! También ustedes, mis queridos hermanos, dedíquense por completo a servir a Nuestra Señora y no dejen pasar un solo día sin decir la hermosa oración del Avemaría así como su rosario. Pídanle a Ella que ilumine la mente de los protestantes que están separados de la verdadera Iglesia de Cristo fundada sobre la Roca (Pedro) y contra la cual las puertas del infierno nunca prevalecerán.

Padre Francis Tuckwell

viernes, 15 de abril de 2016

Lo que un grupo de hombres puede hacer de madrugada en un bar



En un bar se ha visto de todo y más. Pero cuando veas este vídeo quedarás agradablemente sorprendido por lo que fueron capaces de hacer un grupo de hombres.
¡Simplemente hermoso!

Autor: ALETEIA TEAM

martes, 3 de abril de 2012

Anécdota de San Benito Abad





 Un día el niño Plácido fue a sacar agua del algo, pero cae el agua y lo arrebata la corriente. 

  Benito estaba en su celda tuvo conocimiento del hecho y llamó al hermano Mauro y le da la orden de ir a socorrer al niño y le imparte su bendición, Mauro va a prisa, creyendo que camina sobre tierra firme avanza sobre el agua, toma al niño de los cabellos y regresa a la orilla y recién allí se da cuenta de que había andado sobre las aguas. 


   El niño luego cuenta que él veía sobre su cabeza la capa del abad y estaba creído que era él el que lo sacó del agua.