Si te levantas de mañana con el ánimo de una tortuga o de un koala, no te preocupes. Estopa y Rozalén han preparado una canción que viene sonando fuerte desde el pasado jueves. Se titula “Vivir” y te carga las pilas en menos de tres minutos. Pruébalo.
“Vivir” es un tema especial, escrito por Rozalén e interpretado por la cantante junto a ese dúo de “brothers” de Cornellá que se ríen de su propia sombra y se meten en el bolsillo a todo el personal con solo salir al escenario.
Estopa, siempre metidos en temas de justicia social y causas solidarias, apoyan esta vez la lucha contra el cáncer de mama. Venden este tema y los fondos que se recauden con las descargas legales irán destinados a la Asociación Española de Lucha contra el Cáncer.
Rozalén convivió unos días con pacientes del cáncer de mama para empaparse de sus sentimientos. Y lo que le ha salido es una lección de humanidad y de ganas de vivir tremendas. El próximo 3 de noviembre está previsto un concierto organizado por la emisora española de radio Cadena 100 en Madrid. Los fondos son para la misma Asociación, AECC, y el lema es, cómo no, “Vivir”.
De la boca de John Fitzerald Kennedy a Pablo VI, la llegada del hombre a la luna, cuyo 50 aniversario se celebra este 20 de julio, ha dejado frases imborrables, tanto como aquellas inmortales imágenes de la primera caminata lunar. Aquí un recorrido de una travesía que desafió los límites de lo que el hombre creía que podía hacer, y que algunos invitaron a leer y entender en su mayor profundidad desde una perspectiva más trascedente.
J. F. Kennedy
En el que uno de los discursos más emblemáticos de la historia de la retórica política, el presidente John Fitzerald Kennedy (1917-1963) anunció que el hombre llegaría a la luna y dispuso de todos los esfuerzos de su país para concretarlo. Cierto es que la carrera espacial con la Unión Soviética fue acaso la más inocente de todas las disputas de la Guerra Fría, y no por ello estuvo libre de espionajes y episodios oscuros. Pero en aquel discurso del 12 de septiembre de 1092, en el estadio de la Universidad de Rice, JFK propuso una política de Estado, pero también un motivo trascendente para esa política de Estado:
Todavía no hay conflicto, ni prejuicios, ni conflicto nacional en el espacio exterior. Sus peligros son hostiles para todos nosotros. Su conquista merece lo mejor de toda la humanidad, y la oportunidad para una cooperación pacífica en ella pueda que nunca vuelva. ¿Pero por qué, dicen algunos, la luna? ¿Por qué elegir esto como nuestro objetivo? Y ellos bien podrían preguntar ¿por qué escalar la montaña más alta? ¿Por qué, hace 35 años, cruzar el Atlántico en avión? ¿Por qué Rice juega a Texas?
1.Nosotros elegimos ir a la luna. Elegimos ir a la luna en esta década y hacer las otras cosas, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles, porque ese objetivo servirá para organizar y medir lo mejor de nuestras energías y habilidades, porque ese desafío es uno que estamos dispuestos a aceptar, uno que no estamos dispuestos a posponer.
JFK fue asesinado el 22 de noviembre de 1963. El programa Apollo siguió su marcha. Cuando pronunció su discurso, era mayoritario el rechazo al proyecto lunar. Sus palabras fueron inspiración y podrían haber sido decisivas para cambiar el curso de esta historia.
Pablo VI
San Pablo VI, como la humanidad entera, siguió con atención los sucesos de aquel julio de 2019. Y en el rezo del Ángelus y las audiencias, el Papa, siempre preocupado por la reflexión sobre el progreso, fue acompañando, en actitud de admiración y oración, y catequizando, la travesía de los astronautas.
Ángelus del 13 de julio de 1969: Aquí hay una pequeña pero siempre excelente lección de catecismo, que ilumina nuestra difícil meditación en el cosmos. Escucha, como una voz profunda que se eleva desde las profundidades del espacio y los siglos: “En el principio, Dios creó los cielos y la tierra”. ( Gen. 1, 1). Observa el panorama del cielo y del mundo; Mide, si puedes, la inmensidad; Hazte un concepto de la densidad de la realidad, de la verdad que está contenida en ella; experimenta una emoción de asombro ante la grandeza ilimitada que tenemos ante nosotros; afirmar la distinción irreductible entre Dios el Creador y el mundo creado, y juntos reconocer, confesar, celebrar la inseparable necesidad, que une la creación con su Creador
Además de unirse a la oración y a la espera alegre, victoria sublime del progreso, como la definió, Pablo XVI meditó la jornada que Neil Armstrong pisaría la luna:
2. Ángelus del 20 de julio de 1969: ¿Quiénes somos, capaces de tanto? Haremos bien en meditar sobre el progreso. Hoy el desarrollo científico y operacional de la humanidad alcanza una meta que parecía inalcanzable: ¿el pensamiento y la acción del hombre a donde aún pueden llegar? Nos fascinan la admiración, el entusiasmo, la pasión por los instrumentos, los productos del ingenio y la mano del hombre, quizás hasta el punto de la locura. Y aquí está el peligro: desde esta posible idolatría del instrumento tendremos que mirarnos a nosotros mismos. Es cierto que el instrumento multiplica la eficiencia del hombre más allá de todos los límites; ¿Pero es esta eficiencia siempre a su favor? ¿Lo hace mejor? ¿más hombre? ¿O podría el instrumento no encarcelar al hombre que lo produce y convertirlo en un servidor del sistema de vida que el instrumento en su producción y en su uso impone a su amo? Todo sigue dependiendo del corazón humano.
El salmo que llegó a la luna
No fue Buzz Aldrin el autor ni de este salmo y por supuesto tampoco del Evangelio, pero sí es el hombre que supo llevar la Palabra de Dios a nuestro satélite, por lo que bien se merece el reconocimiento. Presbiteriano, llevó una diminuta comunión preparada por su Iglesia, leyó un pasaje del Evangelio – que la NASA, por un problema judicial que enfrentaba no compartió en vivo con el mundo-, y meditó unos fragmentos del salmo 8 que se había seleccionado:
3. Cuando contemplo el cielo, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que has creado, ¿qué es el hombre, para que te acuerdes de él, el ser humano, para darle poder?
La pisada
Pese a que él lo hubiese querido, no fue Aldrin el primero en pisar la luna. El honor quedó para el comandante Neil Armstrong, quien pronunció una sublime frase que durante mucho tiempo aseguró haber concebido una vez aterrizado el módulo lunar, pero su hermano, más recientemente, expresó la tenía pensada desde antes de partir desde la Tierra.
4. Es un pequeño paso para el hombre, un gran paso para la humanidad
Subsiste aún la polémica, nunca del todo aclarada por Armstrong, de si el expresó “un hombre” o “el hombre”, debido a que en las grabaciones no se escucha con claridad el fonema en inglés “a”.
Sigue pareciendo un sueño
El periodista Walter Cronkite, el hombre más confiable de Estados Unidos, como se lo definía, fue el privilegiado relator de la CBS para el viaje del Apollo XI. Emocionado, convertido en poeta de la llegada del hombre a la luna, en gestos, en manos sudorosas, en lágrimas, en palabras como estas que decía apenas después de compartir las imágenes de Neil Armstrong:
5. Por miles de años ha sido el sueño del hombre caminar en la luna. Ahora, después de verlo pasar, sabiendo que pasó, sigue pareciendo un sueño.
Todos, tú y yo necesitamos tener muy clara la diferencia entre opinión y juicio. Para no meterme en tantas definiciones te lo plantearé así: opinión,”me gusta o no me gusta”; juicio, “es bonito y por eso me gusta o no me gusta porque está feo”. En el juicio ya hay un valor agregado, una cualidad o defecto que yo añadí; aún así, ese pensamiento es mío y no define ni a la persona ni al objeto.
La RAE define “opinión” como el “juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o de alguien”, es decir, el concepto personal que cada uno de nosotros tenemos hacia un tercero, hacia un evento, etc. Opinar es justo eso, lo que yo pienso desde mi conocimiento y mi realidad personal hacia (…), lo que quiere decir que mi pensamiento no define al objeto o a la persona sobre la que emito mi opinión. Es más, y aunque duela, mi opinión habla más de mí que de la otra parte porque habla de lo que realmente hay en mi interior, de lo que soy y de los valores que me rigen.
Es una realidad. La mayoría de las personas siempre vamos a hablar y a opinar. Bueno o malo, pero lo vamos a hacer. Es parte de la vida y de tener boca. Y lo vamos a hacer de acuerdo a nuestro corazón. (Aunque aquí, entre nosotros, más les valdría a muchas personas haber sido mudas porque tienen una boquita que bueno…) La diferencia entre opinar cosas buenos y cosas que no son tan buenas dependerá del interior de cada persona y de las heridas emocionales que arrastren.
Entonces aquí lo importante no es que las personas opinen de nosotros. Lo grave es que pongamos toda nuestra atención a lo que los demás dicen, al grado que dejamos que nuestra vida y estado de ánimo giren alrededor de terceros y de sus opiniones. ¡Qué horror! Les estamos dando poder a los demás sobre nosotros.
Así es, tristemente hay personas que se les va la vida y viven preocupadas por quedar bien con los demás, aunque dejen de ser auténticos. Otras, al estar tan atentas al que dirán, dejan de ser quienes realmente son. Sin caer en cuenta de que, si se siguen preocupando por lo que los demás piensen de ellas, entonces siempre serán prisioneras de terceros.
Viven más atentos e interesados en “cuidar las apariencias” que en realmente vivirlas. ¿Hipócritas? Me suena fuerte este término… Mejor pensemos que son inseguras…
El miedo a las críticas no es otra cosa que dejar de vivir nuestra propia vida por terror a ser rechazados. Por lo tanto, con tal de ser aceptados vivimos atentos a lo que los demás opinen de nosotros, al famoso qué dirán, a lo que los demás piensen de mí.
Casi siempre, las decisiones que toman estas personitas inseguras no son por convicción sino por “quedar bien” y para que hablen bien de ellas. De manera consciente o inconsciente buscan la aprobación porque, en su mundo, eso equivale al amor en forma de aceptación.
Así, viven sus vidas a merced de los demás: no hacen eso porque… “¡qué dirán!”; no se visten así porque… ¡qué dirán!; mejor se portan bien porque… ¡qué dirán!; no piden ayuda en su matrimonio que está en una crisis porque… ¡qué dirán!; las hijas se quedan embarazadas fuera del matrimonio, entonces mejor que aborten porque… ¡qué dirán!; los hijos embarazan a la muchacha y hay que casarlos aunque no haya amor porque… ¡qué dirán!; el marido le puso el cuernote y mejor se calla y no busca apoyo porque… ¡qué dirán!; no se juntan con fulana porque… ¡qué dirán!
Tantos y tantos ejemplos que podemos dar… Aquí está involucrado el ego y la importancia que tú le des al estatus social, profesional, económico, etc. y algo -o mucho- de inseguridad o baja autoestima. Esto está tan arraigado en algunas personas que su estado de ánimo y “sentido de pertenencia” dependerá de cómo las reciban y traten los demás.
¿Que qué dirán? ¡Qué digan lo que quieran! Ya basta de vivir a merced de todos, de sus opiniones y juicios. Para eso tenemos una ley moral grabadísima en el alma que si somos dóciles al Espíritu sabremos escuchar. La voz de nuestra conciencia nunca se calla, y aunque hoy en día alguno que otro la tenga anestesiada, será la que nos diga: “Por ahí sí o por ahí no”.
Entonces lo haremos o lo dejaremos de hacer “por convicción”, porque queremos ser mejores personas, más reales, íntegras, congruentes, coherentes, felices, auténticas, santas… y no por buscar ser aceptados.
Esas personas no han caído en la cuenta de que en el momento en que comiencen a vivir sus vidas de adentro hacia afuera y no de afuera hacia adentro, siendo auténticas y sin “necesidad” de querer quedar bien con nadie, de aparentar lo que no son ni de guardar las apariencias vivirán una vida más libre, plena y en paz.
Para comenzar a soltar este tipo de comportamiento el cual si no se atiende se puede volver neurótico. Es muy importante que aceptemos -una vez más- que lo que otra persona piense de nosotros no es nuestra realidad, es decir, no es nuestra verdad.
Cuando las personas opinan, hablan u ofenden a alguien más, están hablándose y ofendiéndose a ellas mismas porque somos espejos unos de otros. Cuando alguien opina negativamente de nosotros, está opinando -o quizá criticando- algo de ella que ve reflejado en nosotros y que aún no lo ha superado en sí misma.
¿Has caído en cuenta que la mayoría de los que emiten opiniones hacia ti con no muy buena intención que digamos es por pura envidia? Dirás ¿de qué me pueden envidiar si tienen todo? Créeme que en el fondo todo es por envidia -entre muchas otras cosas- porque tienes una luz muy grande que les deslumbra y que ellas quisieran tener y no han podido. Es una pena porque todos tenemos el potencial de ser luz, unos de otros.
Si tu perteneces al grupo de personas que aún está estancada en esos pensamientos y las opiniones de terceros aún te mueven el piso, te sugiero que antes de que permitas que un comentario te llegue a afectar tomes en cuenta lo siguiente:
Ten claro cuál es el propósito de tu vida. ¿El qué dirán de ti? Lo que cada uno quiera decir es asunto suyo y eso no te define. Viniste a este mundo por amor y para el amor; para ser feliz y por ende para hacer felices a los demás. Tu valor como persona depende únicamente de ti, de tus actos, de tu comportamiento y de la dignidad con la que elijas vivir cada momento de tu vida independientemente de las circunstancias que la acompañen y no de lo que los demás piensen u opinen de ti.Es importantísimo que tú sepas quién eres y que tengas tu autoestima en su lugar para que nada ni nadie te mueva el piso y no te pases la vida queriendo convencer al mundo de que eres buena persona. Tampoco es necesario que vayas aclarando opiniones negativas, chismes o rumores que se dicen sobre ti. La misma vida y su aliado el tiempo se encargarán de poner a cada persona y a cada cosa en su lugar. A todos aquellos que “hablaron” de ti y emitieron opiniones malintencionadas, la misma vida se encargará de que paguen y donde más les duela (generalmente lo que más duele son los hijos). Eso no lo digo yo, es ley de vida, lo que tú le das, recibirás.
Nuevamente, ten claro que las críticas negativas y opiniones de terceros, son sólo eso, pensamientos de terceros y estos no te definen. Quítales el poder de que estropeen tu vida. Toma las cosas de quien vienen y no te enganches ni lo tomes personal.
Hazte de mecha grande. Opiniones son sólo opiniones. Cuando escuches el comentario negativo tú simplemente, y con la elegancia que te caracteriza, sonríe. Aunque te esté matando el coraje no hables ni pierdas la compostura. Si de verdad no te aguantas las ganas de hablar, mirándola a los ojos simplemente di: “Gracias por tomarme en cuenta” o “Gracias, pero pienso distinto a ti”. Das la media vuelta y te vas o bien cambias de tema. Por el otro lado, si la opinión que escuchas sobre ti te suma, entonces recibe el halago, pero nunca despegues los pies del piso. Recuerda siempre ser proactivo y no reactivo.
Acéptalo: tienes el derecho de no caerle bien a todos. Mira, no nos engañemos. Es una delicia que nos digan cosas positivas que nos suban el “pH emocional”. A todos nos gusta agradar y escuchar cosas bellas de lo que hacemos y no tanto disfrutamos que nos critiquen. Sin embargo, hay una gran diferencia entre que un comentario mueva un poco nuestro interior a que el mismo comentario estropee nuestro día por completo.
Rodéate de personas positivas y que por lo menos traten de siempre tener una palabra agradable para los demás. Aléjate de las sanguijuelas emocionales que te chupan energía.
Si eres de las personas que hace todo lo posible por ver lo mejor en los demás y te abstienes de hacer comentarios negativos y no críticas, eventualmente ese será el tipo de gente que atraerás hacia ti porque son con las que te sentirás más cómoda porque comparten valores.
Tú sigue creciendo y nunca te detengas por el qué dirán. Este mundo necesita de más personas auténticas, de una sola pieza, congruentes y luminosas como tú y como yo…
¡Vive en paz y suelta el qué dirán! Sólo preocúpate en agradar a Dios haciendo todo cara a Él con rectitud de intención. Lo demás… Lo demás y los demás son lo de menos… ¡A vivir sin cargas que no te corresponden!
Si La conquista del Oeste, 1492: la conquista del paraíso y La ciudad de la alegría están entre tus 3 películas preferidas; si libros como Viaje al centro de la Tierra y Los viajes de Marco Polo tienen un lugar especial en tu mesita de noche, entonces este artículo está escrito para ti.
¿Te atrae el descubrimiento de tierras sin explorar? ¿La llamada de lo desconocido te da escalofríos de emoción? ¿Te tienta salir de misión?
Antes de calzarte las botas, el sombrero y las gafas de sol, plantéate las 5 preguntas siguientes.
Aunque primero, revisemos juntos la definición exacta de ‘pionero’.
Un ‘pionero’ designa a una persona que explora una tierra desconocida para abrir camino a otras personas; atención, no confundirlo con un ‘colono’, el cual explora tierras vírgenes para revalorizarlas, instalarse y extraer beneficio de los recursos naturales descubiertos.
Y ahora, ¿preparado para responder al cuestionario con sinceridad?
Como habrás adivinado, es muy importante reflexionar bien antes de tomar una decisión, de lo contrario, tu aventura soñada podría terminar en pesadilla.
1 — ¿Estás listo para abandonarlo todo?
Miras todo lo que has hecho hasta ahora y tu sonrisa lo dice todo: estás satisfecho. ¡Fantástico!
Tienes un buen trabajo, interesante y bien pagado.
Te construiste hace cinco años un bonito chalé donde vivir y realizarte con tu pequeña familia.
Disfrutas de una amplia red de amigos maravillosos y de una iglesia dinámica en la que participas activamente.
De vez en cuando te escapas para una partida de polo o de golf, o de algo que te permita aliviar tensiones.
Únicamente si superas tus límites y tus hábitos podrías sentir algo más que satisfacción.
¿Y si de convirtieras en el impulsor de un proyecto hermoso, como por ejemplo, construir un orfanato en Brasil?
¿La otra noche viste un programa en la cadena Arte sobre la situación de pobreza al norte de Brasil y sentiste algo arder en tu interior? Sin contar las lágrimas que se acumulaban en tus ojos: ¡todos esos niños en la calle, sin padres, sin educación, sin futuro! Hay una visión que se va perfilando gradualmente dentro de ti y tienes que hacer algo al respecto.
Has hablado de ello con tu mujer y ahora los dos reflexionáis sobre el tema.
Estarías dispuesto a:
– ¿Salir de tu zona de confort?
– ¿Abandonar una carrera prometedora?
– ¿Perder tus relaciones?
– ¿Alejarte de tu familia?
– ¿Hacer los sacrificios necesarios?
2 — ¿Eres capaz de asumir riesgos?
Brotan las dudas. “Sí, bueno, ¿y si…? Pero ¿cómo? Y ¿hasta cuándo?”.
“¿Y mi familia?”.
Cuando se tiene familia, es sumamente difícil tomar este género de decisiones.
Debes elegir si embarcar a tu familia contigo. ¿Tomar riesgos en solitario? ¡Vale! Pero ¿hacer que ellos asuman también el peligro?
O bien que se queden en casa: el salario de tu mujer además de tus ahorros, con eso deberían poder salir adelante durante el tiempo que… Pero ¿cómo vivir alejados? Imposible no verse durante… ¿durante cuánto tiempo exactamente?
No saber qué será del mañana. Es lo peor de todo, el no saber, el no poder controlar el futuro. ¿Y si a tu vuelta tu jefe te ha reemplazado durante tu “año sabático”? ¿Y si lo pierdes todo, todo eso por unos niños felices?
Tendrás que acostumbrarte a eso, a tomar riesgos continuamente. Con las personas, con tu familia, con los huérfanos, con todos los que se hayan embarcado contigo en esta arriesgada aventura.
Cuando no tengáis muy claro el rumbo, deberás inspirarles, motivarles, animarles, tranquilizarles. Ellos dependerán de ti, aunque tú también dependerás de ellos. En efecto, habrás de forjar una confianza mutua, sin conocer realmente las competencias de los demás, pero te habrán cautivado sus sonrisas y su entusiasmo y sabrás delegar en ellos cuando sea necesario.
Y el tiempo pasa y apremia: no hay nada más angustioso que no saber si dispondrás de bastantes recursos durante el tiempo que dure tu misión.
Sin embargo, una frase te ayudará a continuar: el justo vivirá por su fe, ¡bien es sabido!
3 — ¿Estás hecho para tratar con lo desconocido?
Adaptación:
En ciertas situaciones quizás no sepas qué vas a comer ni dónde vas dormir.
Habrá que superar un buen número de obstáculos, puede que tengas que soportar los mosquitos y el sol, no ducharte durante varios días y comer todo el día alubias rojas si no quieres morir de hambre.
Habrá momentos en los que, mientras cultivas la mandioca, tendrás que aprender a mantener tu autocontrol, entrenar tu paciencia y una resistencia que soporte cualquier prueba, para hacer frente a lo imprevisto o a lo desconocido.
¿Te sientes capaz todavía de lanzarte sin tener un plan bien definido? Es un poco como saltar al vacío sin paracaídas.
Improvisación:
Tendrás que aprender a construir un depósito de agua donde recoger el agua de los chaparrones tropicales: ¡por fin podrás ducharte!
Ahora sabes cómo instalar pequeñas trampas alrededor de tu campamento para cazar pequeños animales: ¡se acabaron las alubias!
Y cuentas con los cuatro paneles solares que habías encargado a tu partida ¡o eso creías! Es solo cuestión de una semana, te dijeron… Tu mujer está pendiente del pedido mientras tanto.
4 — ¿Estás equipado de una visión “con 3D”?
Aquello que te encuentres, obstáculos, dificultades, barreras, si tienes una visión “con 3D”, entonces conseguirás superar tus límites, será como una segunda naturaleza para ti.
Descubrimiento: lo que descubras durante tu camino a golpe de machete, entre las lianas y las hierbas altas, no siempre será atractivo ni tranquilizador, pero las serpientes, las arañas y los demás bichos no te dan ningún miedo.
Te encanta conocer gente nueva, adoras las experiencias nuevas, ¡son muy enriquecedoras!
¿Sabrás mantener al día constantemente tu cartografía, revisar tu rumbo y trabajar tu sentido de la orientación y tus prioridades?
Desenvoltura: es algo más fuerte que tú. De pequeño eras fan de la serie McGyver. Tienes un ingenio que te permite transformar una rama en lanza para cazar, una hoja de ruibarbo gigante en parasol, una liana en bebida refrescante.
Has podido reconocer una feijoa o guayabo del Brasil porque en la Navidad de 2012 compraste una cesta de frutas exóticas, para variar. Harto de mandarinas.
Determinación: ¡no se te escapa nada! Una vez te pones en marcha, nada te detiene. Eres rápido a la hora de animar a los que siguen tus pasos. No estás dispuesto a haber hecho todos esos kilómetros, asumido tantos riesgos, gastado todos tus ahorros, esforzado en trazar una ruta en esta irritante jungla… para nada.
Hay que construir ese orfanato, no puedes dejar en la calle a todos esos niños.
Tu lema: avanzar aunque sea a tientas, pero nunca retroceder.
5 — ¿Cuáles son tus motivaciones?
¿Obtener beneficio?
Cuando pongas el último ladrillo del edificio de tu ambicioso proyecto, ¿pensarás en todos los honores que recibirás? ¿Te imaginas ya en los telediarios, en todas las redes sociales, dando entrevistas a diestra y siniestra, con tu foto expuesta por doquier?
Y hay otra estrategia que surge en tu cabeza. A tu vuelta, sin duda, te convertirás en director general de tu empresa y tu salario se multiplicará por tres. Y todo gracias al éxito de tu misión.
¿Autosatisfacción?
Estás orgulloso de ti mismo. Te invade un hermoso sentimiento de triunfo cuando contemplas las paredes encaladas de tu establecimiento. ¿“Tu” establecimiento? ¿No es también de tu familia? ¿Y de todos los voluntarios que se sumaron durante el desarrollo del proyecto?
“Sí, pero sin mí no existiría”.
No olvides que es también gracias a ellos que has podido colocar la placa “Orfanato de la Esperanza” sobre la pared del edificio.
Planta las semillas sin la certidumbre de ver crecer los árboles. Esparce las semillas para que un día otros disfruten de la sombra de esos árboles.
¿Mejorar la vida de otras personas?
Si para sentirte triunfante no necesitas disfrutar de los beneficios de una gran idea ni deslumbrar bajo las luces de las cámaras, si lo que cuenta realmente para ti es el sentimiento de haber conseguido algo, no solo “grande”, sino también profundamente “útil”, entonces ese es tu objetivo.
– Eres un creador de felicidad.
– Tu proyecto mejorará considerablemente la vida de miles de niños a largo plazo.
– Has mostrado el camino a otros que tomaron tu relevo y construyeron otros orfanatos.
– Has descubierto que cuanto más tiempo, más energía y más medios dedicabas a ayudar a los demás, a simplemente mejorar su día a día, más se convertía tu implicación hacia los demás en tu razón de ser.
Ahora eres un auténtico pionero, ¡ojalá que dure!
Después de todas estas constataciones, ¿crees que tienes las cualidades que se requieren para ser un buen pionero? ¿Reúnes todas las condiciones, o casi todas?
Si la respuesta es un gran “sí”, entonces ¡enhorabuena! ¡Estás listo para vivir los mejores momentos!
Si todavía es un “por ahora no”, tómate tu tiempo para madurar un poco tu reflexión.
Si la respuesta es un “no, categórico”, has de saber que hay personas que trazan el camino y hay otras personas que lo siguen.
Si no te encuentras entre las primeras, entonces es que eres de las personas que siempre están dispuestas a ayudar y a apoyar a los innovadores.
El consejo para ti, entonces, es que participes, ayudes, prestes servicio, apoyes. Los pioneros necesitan personas como tú, porque sin ellas sufrirían todas las penas del mundo para llegar a cabo un proyecto, si es que lo consiguen.
Y ahora, ¿preparado para vivir una experiencia excepcional?
Tú eres una persona valiosa, no debes permitir que los obstáculos que a veces te invaden pongan fin a tu camino. Afronta cada situación pensando que es un nuevo reto que Dios te ha permitido tener, para que de ella saques lo mejor de ti y puedas darte cuenta de las capacidades con las que Dios te ha dotado.
Por ningún motivo dejes cosas sin terminar, la meta sigue estando allí, esperando que llegues a disfrutar tu recompensa, no te duermas ni te hagas de la vista gorda. ¡Enfréntalas!, por muy duro que sea la prueba, debes tener el valor de pararte firme y decir: “Aquí estoy, dispuesto a seguir intentándolo”.
Te invito a luchar por ese sueño que Dios puso en tu corazón. Aunque no lo sepas, allí lo tienes sembrado por Él, y lo riega constantemente a través de sus inspiraciones que a diario recibes. ¡No te detengas!, ¡No te desanimes!, ¡Lucha por ellos!, ¡Jesús te acompaña! Sin importar lo que suceda, todo tiene una solución, eres vasija nueva de Dios, confía, aunque creas que ya haya transcurrido mucho tiempo. Que tu fe sea la clave que derrumbe todos los muros que has construido con tu temor, abriendo así, un mundo de posibilidades que antes no estaban a la vista!
Hoy Dios te dice:
“Si el Señor no me hubiera ayudado, ya estaría habitando en la región del silencio. Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene; cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegría” (Salmo 94,17-19)
¡Confía! en el Señor tu Dios. Confía en que Él actúa poderosamente en tu vida, te conforta y te alienta a seguir adelante.
Oración
Padre amado, te alabo en todo momento porque sé que cada día abres tu inagotable lluvia de bendiciones a todos los que a Ti acuden confiados. Sales siempre en mi auxilio y me haces vivir tranquilo. Te doy gracias por toda la belleza que colocaste en la creación. En cada rincón de este mundo está reflejado tu magnificencia, la colocas por doquier para que de ella me inunde y te recuerde. Quiero recibir de Ti esa fuerza y ánimo para estar alegre, siempre dispuesto a luchar contra todas las adversidades. Quiero vivir en la serenidad de tus palabras aún en medio de la angustia. Quiero ser testigo de tu poder, que mi fe se vea fortalecida y que me abra puertas hacia unas maravillas jamás vistas. Dame vida en abundancia. Quiero vivir según tu amor y tu justicia. Gracias porque con tus Palabras, sanas mi mente y espíritu y me levantas en victoria ante aquellas circunstancias y problemas en las que yo me veo derrotado. Me conoces y me amas. En Ti creo, por eso te alabo y te adoro. Amén.
Author: Qriswell Quero
Article title:Asume los retos que Dios te ha permitido tener
Website title:Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL: https://es.aleteia.org/2016/02/12/asume-los-retos-que-dios-te-ha-permitido-tener/
Tú eres una persona valiosa, no debes permitir que los obstáculos que a veces te invaden pongan fin a tu camino, afronta cada situación pensando que es un nuevo reto que Dios te ha permitido tener, para que de ella saques lo mejor de ti y puedas darte cuenta de las capacidades con las que Dios te ha dotado.
Por ningún motivo dejes cosas sin terminar, la meta sigue estando allí, esperando que llegues a disfrutar tu recompensa, no te duermas ni te hagas de la vista gorda. ¡Enfréntalas!, por muy duro que sea la prueba, debes tener el valor de pararte firme y decir: “aquí estoy, dispuesto a seguir intentándolo”.
Te invito a luchar por ese sueño que Dios puso en tu corazón. Aunque no lo sepas, allí lo tienes sembrado por Él, y lo riega constantemente a través de sus inspiraciones que a diario recibes. ¡No te detengas!, ¡No te desanimes!, ¡Lucha por ellos!, ¡Jesús te acompaña! Sin importar lo que suceda, todo tiene una solución, eres vasija nueva de Dios, confía, aunque creas que ya haya transcurrido mucho tiempo. Que tu fe sea la clave que derrumbe todos los muros que has construido con tu temor, abriendo así, un mundo de posibilidades que antes no estaban a la vista!
Hoy Dios te dice:
“Si el Señor no me hubiera ayudado, ya estaría habitando en la región del silencio. Cuando pienso que voy a resbalar, tu misericordia, Señor, me sostiene; cuando estoy cargado de preocupaciones, tus consuelos me llenan de alegría” (Salmo 94,17-19)
¡Confía! en el Señor tu Dios. Confía en que Él actúa poderosamente en tu vida, te conforta y te alienta a seguir adelante.
Oración
Padre amado, te alabo en todo momento porque sé que cada día abres tu inagotable lluvia de bendiciones a todos los que a Ti acuden confiados. Sales siempre en mi auxilio y me haces vivir tranquilo.
Te doy gracias por toda la belleza que colocaste en la creación. En cada rincón de este mundo está reflejado tu magnificencia, la colocas por doquier para que de ella me inunde y te recuerde.
Quiero recibir de Ti esa fuerza y ánimo para estar alegre, siempre dispuesto a luchar contra todas las adversidades.
Quiero vivir en la serenidad de tus palabras aún en medio de la angustia. Quiero ser testigo de tu poder, que mi fe se vea fortalecida y que me abra puertas hacia unas maravillas jamás vistas. Dame vida en abundancia. Quiero vivir según tu amor y tu justicia.
Gracias porque con tus Palabras, sanas mi mente y espíritu y me levantas en victoria ante aquellas circunstancias y problemas en las que yo me veo derrotado. Me conoces y me amas. En Ti creo, por eso te alabo y te adoro. Amén.
Es posible que hayas convivido o convivas con una persona de este tipo y no lo sepas. Estas personas son una ráfaga de aire fresco en tu vida y llenan cualquier espacio en el que estén.
Son fáciles de identificar porque cuando llegan a tu vida, la inundan con buena energía, alegría e inspiración.
Su forma de ser es agradable y cualquiera a su lado se siente bien y en confianza. Las personas auténticas te hacen sentir tan bien que te permiten ser tú mismo.
A su lado, puedes olvidarte de poses e ideas preconcebidas. Saben que cada uno es especial y te harán sentir único. Veamos a continuación los principales rasgos de las personas auténticas.
Escuchan tu opinión y se expresan sin temor
Las personas auténticas saben que existen pocos motivos por lo que las opiniones deben permanecer ocultas.
Si esas personas tienen algo que decir, simplemente lo hacen. Ahora, siempre tienen cuidado de no herir a los demás con sus opiniones. Intentan hacerse oír y hacer valer su opinión, pero no quieren lastimar a nadie.
Muchas veces preferimos ocultar nuestras opiniones porque tememos ser criticados. Las personas auténticas saben que la crítica es muy común pero que no siempre está relacionada con ellas.
Entienden que la opinión que los demás tienen sobre ellas es algo exterior. Una de sus mejores cualidades es que saben que las opiniones no deben ser tomadas como algo personal.
“No se debe temer a aquellos que tienen otra opinión, y sí a aquellos que tienen otra opinión pero que son muy cobardes para manifestarla” (Napoleón I)
Actúan según motivaciones internas y no externas
¿Cuándo fue la última vez que hiciste algo sólo porque querías hacerlo? Las personas auténticas rigen sus vidas por su propia escala de valores y hacen sólo lo que desean.
Saben que no pueden depender de los demás para ser felices, ni alcanzar sus objetivos. Son independientes y están dispuestas a arriesgarse para llegar donde desean.
3. Su mejor amigo es su “interior”
Las personas auténticas son muy diferentes entre sí. Algunas tienen muchos amigos porque se relacionan con facilidad. Otras son más introvertidas y prefieren tener pocos amigos que sean muy cercanos.
Nunca las verás haciendo algo que va en contra de su escala de valores, y su diálogo interior es positivo. Ellas no se sabotean a sí mismas, ni hacen cosas que puedan perjudicarlas.
Evitan juzgar
Las personas auténticas saben que no es fácil seguir su propio camino, por eso no pierden tiempo juzgando a los otros.
Es probable que si tienen algo que decir o una opinión sincera, la expresen. Luego olvidarán el asunto y dejarán que tomes tus propias decisiones. Puedes contar con ellas de manera honesta.
Conocen y valoran sus características particulares
Aunque los medios de comunicación nos convenzan de que ciertos patrones de belleza son los adecuados, las personas auténticas saben que cada uno es especial. Ellas no se preocupan en cumplir patrones de belleza.
Se concentran en conocerse a sí mismas y se valoran por lo que son. También conocen sus defectos y puntos débiles, y aprenden a sacar provecho de ellos o a disminuir sus efectos negativos.
No dan consejos que ellas mismas no seguirían
Las personas auténticas saben que criticar, juzgar o hablar de más es negativo. También saben que dar una opinión o consejo es más fácil que seguirlo. Por eso, cuando les pides un consejo, piensan mucho antes de hablar.
Las reconocerás porque son las personas que dan los consejos más realistas. Hablan desde su propia experiencia porque no sugerirían hacer algo que ellas mismos no harían.
Se cuidan física y emocionalmente
Las personas auténticas valoran quienes son y hacen lo posible por mantener su cuerpo y su mente en forma. Se dan tiempo para realizar sus rituales de belleza, salen a hacer ejercicio, cuidan su alimentación, y sus relaciones interpersonales.
Saben que la vida consiste en establecer prioridades y dar a cada cosa su importancia y su tiempo.
Las personas auténticas respiran libres y permiten que quien las rodea sea honesto. Tal vez tú mismo seas una de esas personas pero no te habías dado cuenta, o tengas a tu lado a una persona auténtica.
Si tienes a una de esas personas a tu lado, valórala y acéptala pues ella hará lo mismo contigo.
Author: A maravilhosa
Article title:8 rasgos de las personas auténticas
Website title:Aleteia.org | Español - valores con alma para vivir feliz
URL: https://es.aleteia.org/2016/04/04/8-rasgos-de-las-personas-autenticas/